Los combates entre las fuerzas del gobierno de Yemen y los rebeldes hutíes, respaldados por Irán, dejaron más de 140 combatientes muertos entre el mediodía del sábado y la madrugada del domingo, según fuentes militares consultadas por la AFP, en la escalada más sangrienta que atraviesa el país árabe desde que se rompió el cese el fuego de 2022.
Dos funcionarios militares de las fuerzas gubernamentales, respaldadas por Arabia Saudita, dijeron a la AFP que 84 de sus soldados murieron, la mayoría en ataques con misiles, mientras que cuatro fuentes militares hutíes reportaron 57 combatientes rebeldes muertos en el mismo período. Según un conteo elaborado por la agencia a partir de fuentes militares y médicas de ambos bandos, más de 300 combatientes y algunos civiles murieron desde el inicio de la ofensiva hutí, el jueves pasado.
Una batalla por el acceso al mar Rojo
Los hutíes lanzaron el jueves una ofensiva con el objetivo de cortar el acceso al puerto de Moca, bajo control gubernamental y bajo fuego desde hace semanas, y avanzar hacia las zonas fronterizas con el estrecho de Bab el Mandeb, en la entrada sur del mar Rojo. Esa vía ganó relevancia como ruta de tránsito para el petróleo saudita —el mayor exportador mundial de crudo— desde que Irán cerró el estrecho de Ormuz al tráfico comercial.
Un funcionario militar del gobierno yemení, con sede en Adén y reconocido internacionalmente, dijo que los combates se redujeron en las primeras horas del domingo. Según ese funcionario, las fuerzas gubernamentales “pudieron establecer posiciones al norte de Hays tras avanzar en la zona”, un distrito ubicado a menos de 30 kilómetros de la costa del mar Rojo, aunque reconoció que los hutíes avanzaron al oeste de Taiz, al sur de Hays, en su empuje hacia el Bab el Mandeb.
Recuperación de Hays y otros avances gubernamentales

El Ejército yemení, integrado por fuerzas leales al gobierno reconocido internacionalmente, aseguró haber recuperado el “control total” del distrito de Hays, en la provincia de Al Hudeida, según un comunicado de las Fuerzas Armadas en X, que además afirmó haber garantizado la seguridad de todas las zonas rurales circundantes y recuperado el cruce de Al Barah. Fuentes militares habían indicado además que las tropas gubernamentales retomaron cinco colinas consideradas estratégicas, por dominar un mercado central y las rutas de suministro que conectan zonas hutíes con dos frentes de combate.
El Ejército también informó haber “destruido y neutralizado” el campamento hutí de Al Labnat, en la provincia de Al Jawf (noreste), un punto clave para asegurar o amenazar los distritos del norte de la provincia petrolera de Marib. El vocero del Ministerio de Defensa, Majed al Nazili, calificó esos avances como la respuesta a “la escalada y las violaciones cometidas por la milicia terrorista hutí”.
Ataques hutíes contra civiles

En paralelo a los combates, los rebeldes lanzaron un misil balístico que impactó contra una reunión de civiles en la carretera de Haijat al Abed, al sur de la provincia de Taiz, y mató a cuatro civiles e hirió a otros nueve, según fuentes locales y médicas citadas por la agencia estatal Saba. Ese mismo medio informó que los hutíes atacaron la ciudad de Taiz con tres misiles balísticos la madrugada del domingo, que impactaron cerca de la Facultad de Medicina y la prisión central, sin causar víctimas, y que unas 1.400 familias de Taiz y Al Hudeida debieron desplazarse a zonas más seguras por los ataques rebeldes.
El presidente del Consejo de Liderazgo Presidencial de Yemen, Rashad al Alimi, respaldado por Arabia Saudita, celebró los “avances de las últimas horas en los frentes de Taiz y Hudeida”, en especial la “completa liberación de Hays”, y culpó a los hutíes por las consecuencias humanitarias de la escalada, incluido el desplazamiento de cientos de familias.
“Las Fuerzas Armadas, que repelieron los ataques y tomaron la iniciativa sobre el terreno, son capaces de recuperar el control total del territorio yemení”, afirmó, citado por la agencia Saba. Fuentes militares reportaron además un avance rebelde en la zona de Al Kadaha, al oeste de Taiz, donde los hutíes cortaron una carretera clave que conecta el puerto de Moca con la capital provincial, lo que obligó al gobierno a enviar refuerzos militares a ese frente.

Un nuevo frente en la guerra de Medio Oriente
El fragil cese el fuego de 2022 entre hutíes y el gobierno yemení ya se había roto en julio, después de que los rebeldes recibieran con honores un avión iraní en la capital, Saná, lo que desató una serie de ataques. La actual escalada entre los hutíes, respaldados por Irán, y las tropas gubernamentales, apoyadas por Arabia Saudita —aliada de Estados Unidos—, marca la aparición de un nuevo frente dentro de la guerra más amplia en Medio Oriente, que estalló a fines de febrero con los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán. Los hutíes anunciaron además un bloqueo marítimo contra Arabia Saudita y comenzaron a atacar buques y territorio saudita.



