Un informe de la Oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas señala que, desde el comienzo de su invasión en tres campos de refugiados en Cisjordania ocupada en enero de 2025, Israel ha matado a civiles, ha destruido viviendas e infraestructuras y ha forzado el desplazamiento de toda la población de las áreas, con más de 33.000 personas aún imposibilitadas de regresar a sus hogares. Estas acciones, advierte la ONU, podrían constituir una "limpieza étnica" y crímenes de lesa humanidad.