La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió que El Niño se intensificará en los próximos meses hasta convertirse en un fenómeno “muy fuerte” y que existe una probabilidad cercana al 100% de que continúe activo hasta febrero de 2027.
El organismo de Naciones Unidas alertó por sus posibles efectos sobre las lluvias, las temperaturas y la producción agrícola, aunque remarcó que los pronósticos permiten tomar medidas para reducir los daños.
El episodio alcanzaría su máxima intensidad hacia finales de este año, pero sus consecuencias sobre el clima podrían prolongarse durante buena parte de 2027. La secretaria general de la OMM, la argentina Celeste Saulo, sostuvo incluso que el fenómeno actual “podría ser más potente que todo lo observado desde que arrancó nuestro monitoreo” hace cuatro décadas.
“El Niño está claramente establecido y se intensificará hasta convertirse en un fenómeno muy fuerte en los próximos meses, con grandes impactos en los patrones de precipitación y temperatura, y los riesgos asociados a inundaciones, sequías y calor extremo”, señaló la OMM.
El fenómeno se caracteriza por un aumento de la temperatura de la superficie del océano en el centro y el este del Pacífico ecuatorial, capaz de modificar los patrones de vientos, presión y precipitaciones en diferentes regiones del planeta. Suele producirse cada dos a siete años y tiene una duración habitual de entre nueve y doce meses.
Las mediciones actuales muestran una marcada intensificación. El índice que registra las anomalías de temperatura de la superficie del mar en el Pacífico ecuatorial centrooriental se ubicó en promedio 1,5 °C por encima de los valores normales entre mayo y julio. Entre fines de julio y mediados de agosto, los registros semanales oscilaron entre 2,2 °C y 2,6 °C por encima del promedio.
Debajo de la superficie, las diferencias fueron todavía mayores. En algunas zonas del Pacífico tropical, las temperaturas oceánicas subsuperficiales estuvieron más de 8 °C por encima de la media durante julio y principios de agosto.
“El Niño se está volviendo gigantesco ante nuestros ojos”, alertó el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres. Y agregó: “La ciencia no deja lugar a dudas: el planeta se encuentra en aguas desconocidas, y esas aguas se están calentando”.
El fenómeno no es provocado por el cambio climático. Sin embargo, los científicos esperan que contribuya a elevar todavía más las temperaturas en un planeta que ya atraviesa un proceso de calentamiento asociado a la quema de combustibles fósiles y que pueda intensificar distintos eventos meteorológicos extremos.
El Niño suele alcanzar su pico hacia finales del año, aunque el calor acumulado en los océanos tarda más tiempo en liberarse a la atmósfera. Por ese motivo, su influencia sobre las temperaturas globales puede continuar durante los doce meses posteriores. El año más caluroso registrado fue 2024, después del episodio anterior de El Niño.
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