El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, prometió este lunes un mayor respaldo a Ucrania tras los ataques con drones rusos registrados el domingo cerca de la frontera con Polonia, entre ellos uno que impactó un tren de pasajeros minutos después de que por esa misma línea circulara una delegación con altos funcionarios europeos.
Rutte ofreció declaraciones en la sede de la OTAN en Bruselas, junto al primer ministro esloveno, Janez Jansa. Sostuvo que el ataque contra el tren “demuestra lo desesperado que se ha vuelto” el presidente ruso, Vladimir Putin, y agregó: “Cree que puede impedir que apoyemos a Ucrania y que puede socavar nuestra unidad. Se equivoca”.
Asimismo, señaló que Moscú continúa librando “su brutal guerra de agresión contra Ucrania”, con un costo que calificó de astronómico, ya que la alianza calcula más de 40.000 bajas mensuales en sus filas. El país, agregó, “está pasando apuros” y responde con “ataques temerarios y peligrosos, incluso contra infraestructuras civiles cercanas al territorio de la OTAN”.
En el convoy que había pasado por la misma línea minutos antes viajaban el ex primer ministro británico Boris Johnson y su par sueco, Carl Bildt, según confirmó el operador ferroviario estatal ucraniano. Un segundo ataque tuvo lugar cerca de otro paso fronterizo entre Polonia y Ucrania. A ello se sumó la recuperación, por parte del ejército polaco, de lo que se cree un dron militar ruso hallado en el mar Báltico, cerca de la localidad costera de Jaroslawiec, según informó el ministro de Defensa, Władysław Kosiniak-Kamysz.
Consultado sobre el origen del ataque al tren, Rutte evitó pronunciarse sobre “cuestiones de inteligencia” y limitó su lectura a un plano político. La cercanía del episodio con territorio aliado, planteó, deja al descubierto el deseo del Kremlin de “sembrar el miedo y el terror”. A partir de ese diagnóstico, adelantó una respuesta en dos frentes, entre ellos más asistencia militar para Kiev y un refuerzo de las defensas de la alianza de 32 países a lo largo de su límite oriental con Rusia.
Sobre ese punto, remarcó: “Nuestro compromiso con la defensa colectiva de la OTAN es inquebrantable. Siempre haremos lo que sea necesario para proteger cada centímetro del territorio aliado”. Frente a la posibilidad de represalias rusas contra países miembros por fuera del frente ucraniano, añadió que la organización dispone de “todas las opciones de respuesta que necesitamos”, aunque aclaró que “no siempre será visible ni público lo que hacemos”.

Las declaraciones se conocieron después de que el primer ministro polaco, Donald Tusk, alertara sobre un posible endurecimiento de los ataques rusos en la zona limítrofe con Ucrania. El mandatario habló tras una reunión informativa sobre seguridad en Varsovia y sostuvo que “las próximas semanas y meses serán un período de acciones muy intensificadas por parte de Rusia, y lamentablemente no podemos descartar que esta escalada también afecte a nuestro territorio”. Ya había formulado una advertencia similar el jueves anterior. Tusk agregó que Polonia consultará con sus socios de la OTAN la preparación de una eventual respuesta conjunta.
Según indicaron funcionarios polacos, informes de inteligencia, entre ellos una sesión informativa de la CIA la semana pasada, anticipaban que Rusia atacaría puntos fronterizos e intensificaría acciones de sabotaje dentro de países europeos, como parte de un esfuerzo para disuadir a los socios de Kiev.
El viceministro de Defensa, Cezary Tomczyk, adelantó el lunes que cualquier repercusión en territorio europeo podría traducirse en sabotajes o en un salto de la guerra híbrida “a una escala nunca antes vista”, u otras acciones en las fronteras de la OTAN, según declaró a medios locales.
El canciller polaco, Radoslaw Sikorski, aportó una lectura sobre la capacidad militar de la alianza y sostuvo en redes sociales que, ante una eventual agresión rusa contra la OTAN, las fuerzas aéreas europeas, sin participación de Estados Unidos, podrían destruir la mitad de las refinerías de petróleo rusas con mayor rapidez que Ucrania.

La alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, atribuyó los ataques a una estrategia de presión sobre los socios de Kiev. “Tienen claramente la intención de disuadir a los países occidentales de apoyar a Ucrania. Debemos demostrar que apoyamos a Ucrania y que no tenemos miedo”, manifestó.
El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, consultado sobre el ataque al tren, respondió que las fuerzas rusas operan “en todo el territorio de Ucrania y continúan haciéndolo, y lo seguirán haciendo”. Planteó además que naciones ajenas al conflicto podrían influir en una salida negociada y afirmó que “cualquier país puede usar su influencia sobre el régimen de Kiev para alentarlo a mostrar mayor flexibilidad”.
Según relató, el presidente chino, Xi Jinping, y el primer ministro indio, Narendra Modi, expresaron disposición a mediar en una eventual solución durante sus recientes encuentros con Putin, quien les habría dado detalles sobre la situación bélica.
Peskov calificó también como positivo un reclamo formulado por Estados Unidos y remarcó que “es bienvenido cualquier llamado a Kiev para que detenga los ataques contra la infraestructura económica civil”. El domingo, Donald Trump había pedido al mandatario ucraniano, Volodymyr Zelensky, que detuviera los ataques contra refinerías de petróleo rusas y otras instalaciones vinculadas al combustible diésel.
(Con información de AP y EFE)



