Una fila de Lamborghinis avanza por la autopista cercana a Manchester hasta que un vehículo policial les ordena detenerse. Con más de 700 CV bajo el capó, lo más normal sería pensar que la policía les ha cazado con un exceso de velocidad. Pero fue justo lo contrario lo que hizo que la policía confiscara cinco superdeportivos Lamborghini y un Mercedes-Benz Clase G fue, precisamente, circular a solo 27 km/h en una vía rápida.
El grupo de superdeportivos Iba a paso de tortuga, cortando el tráfico detrás de ellos y creando situaciones de peligro para otros usuarios de la autopista.
De la velocidad al frenazo. Tal y como lo explica la policía de Greater Manchester (GMP) en un comunicado. Todo empezó la noche del 2 de septiembre cuando varios vecinos avisaron de la presencia de un grupo de Lamborghini y un Mercedes G-Wagon en la M66. Según los testimonios de los usuarios, estos vehículos circulaban a gran velocidad haciendo cambios repentinos de carril y derrapando al acelerar.
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Sin embargo, al percatarse de la presencia policial, el grupo redujo la marcha repentinamente hasta los 27 km/h. Ese frenazo bloqueó parte del tráfico en plena autopista.
Tal y como el cuerpo policial contó en su perfil de Instagram, los agentes localizaron el convoy en la autopista M62 y lograron parar a dos Lamborghini cuando salían de la vía. Los tres coches restantes fueron detenidos poco después en Rochdale, con tácticas especiales de la unidad de tráfico. El inspector jefe Danny Kabal fue tajante: "se les confiscarán sus vehículos y serán procesados".
Un artículo pensado para el gamberrismo al volante. Pese a los avisos de los usuarios de la autopista, los policías no presenciaron los excesos de velocidad y la actitud temeraria previa, pero sí los problemas que ocasionó la reducción drástica de la velocidad de los superdeportivos intentando disimular.
Es por eso que la confiscación de los seis coches de lujo se hizo al amparo del artículo 59 de la Ley de Reforma Policial de 2002. Esta norma da a la policía la potestad de retirar un coche por conducir sin cuidado. Basta con que, además, cause alarma o molestias a otras personas. Basta con que un agente uniformado tenga motivos razonables para creer que el coche se ha usado así.
Sin aviso previo desde este verano. Probablemente los conductores de los superdeportivos no se imaginaros que iban a tener que volver a casa en taxi ya que, hasta hace poco, la policía debía avisar antes de incautar el coche. Solo si el conductor repetía la conducta, o el aviso resultaba imposible, podían actuar sin él. Eso cambió el 29 de junio, cuando entró en vigor la Crime and Policing Act 2026 que elimina de la ecuación el trámite de aviso.
El cambio no da a la policía barra libre para llevarse cualquier coche que le apetezca. Sigue haciendo falta que el agente tenga motivos razonables para creer que se cumplen las infracciones previstas en la ley por conducta peligrosa o antisocial al volante. "Quienes piensen que es aceptable usar nuestras carreteras como pista de carreras deben prestar atención a este resultado y tomarlo como una advertencia: se les confiscarán sus vehículos y serán procesados. Cuando proceda, también serán arrestados", señalaba el inspector jefe Danny Kabal del comando de Policía de Transporte y Delitos de la Policía del Gran Manchester.
No es un caso aislado. No es la primera vez que los agentes que patrullan las autopistas de de Reino Unido incautan superdeportivos. Unos días antes, otro grupo de coches de lujo fue interceptado en las autopistas M4 y M5. Iban dos Audi R8, tres Lamborghini Huracán y un Mercedes-AMG G63, camino de una boda. La policía de Avon y Somerset confirmó la retirada de los coches y avisó de que la autopista no es el lugar para un desfile de superdeportivos.
En apenas dos semanas, la policía británica ha apartado de la circulación una decena de coches de alta gama, aunque el mensaje no parece haber calado entre algunos grupos de conductores de superdeportivos.
Qué pasa ahora con los Lamborghinis. Los dueños de los coches confiscados en Manchester disponen de siete días para iniciar el trámite de reclamación. Pasado ese plazo, el coche puede acabar subastado o destruido, ya que las normas también redujeron los tiempos de custodia en los depósitos de la policía.
Antes de recuperar el coche deberán pagar los gastos de retirada y de almacenaje, además de demostrar que son los propietarios legítimos. Para un Lamborghini Huracán, ese trámite puede acabar costando bastante más que una simple multa de tráfico.
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Imagen | Greater Manchester Police
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La noticia
La policía de Manchester ha confiscado cinco Lamborghini y un Mercedes-Benz Clase G por conducción temeraria: circulaban a 27 km/h
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Xataka
por
Rubén Andrés
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