Rechazar abrazos y besos de desconocidos no necesariamente significa ser una persona fría, distante o poco afectuosa. Desde la psicología, la comodidad con el contacto físico puede variar según cada persona, el vínculo con quien se acerca y la situación, y muchas veces está relacionada con la necesidad de mantener determinados límites personales.

Distintas investigaciones en psicología estudiaron cómo las personas regulan la distancia interpersonal y qué factores influyen en su comodidad frente al contacto físico. Los resultados muestran que no todos perciben de la misma manera un abrazo, un beso o incluso la cercanía corporal de alguien que no conocen.

Las investigaciones sobre el contacto interpersonal señalan que existen diferencias individuales en la manera en que las personas reciben o buscan contacto físico. Para algunas, un abrazo puede resultar agradable incluso entre personas con poca confianza, mientras que para otras puede generar incomodidad si proviene de alguien con quien no tienen un vínculo cercano.

Qué descubrió la psicología sobre el contacto físico

Uno de los trabajos que estudió este comportamiento analizó a 450 personas y utilizó un cuestionario diseñado para medir la evitación del contacto físico en distintos tipos de relaciones: pareja, familiares, amigos y desconocidos.

Los investigadores encontraron diferencias en la tendencia a evitar el contacto físico según el tipo de vínculo, además de variaciones relacionadas con características individuales y sociales. Es decir, una persona puede sentirse cómoda con los abrazos de sus familiares o amigos y, al mismo tiempo, preferir mantener distancia con personas que recién conoce.

Otro trabajo científico desarrolló una escala específica para medir el grado de comodidad de una persona frente al contacto interpersonal. Sus autores señalaron que existen diferencias individuales importantes y que sentirse incómodo al ser tocado no significa necesariamente que la persona rechace todo tipo de contacto físico.

Por qué algunas personas rechazan los abrazos y besos de desconocidos

El concepto de espacio personal ayuda a entender este comportamiento. Se trata de la distancia que cada persona mantiene alrededor de su cuerpo y que contribuye a que una interacción resulte cómoda.

Cuando otra persona invade ese espacio sin que exista suficiente confianza, puede aparecer incomodidad. Un estudio publicado en 2026 encontró que la invasión del espacio interpersonal puede generar respuestas fisiológicas importantes y que la distancia que cada persona considera confortable depende del contexto de la interacción.

Por qué algunas personas rechazan los abrazos y besos de desconocidos. (Foto: Imagen generada con IA-Gemini)
Por qué algunas personas rechazan los abrazos y besos de desconocidos. (Foto: Imagen generada con IA-Gemini)

Por eso, evitar un abrazo o correrse cuando alguien intenta saludar con un beso puede ser simplemente una forma de regular los propios límites físicos.

La relación también importa. Una investigación sobre las zonas del cuerpo que las personas permiten tocar mostró que el grado de cercanía emocional modifica significativamente qué tipo de contacto se considera aceptable: los vínculos más cercanos permiten una mayor variedad de contacto, mientras que con desconocidos las zonas aceptadas son mucho más limitadas.