Dublín, 19 sep (EFE).- Los países de la Unión Europea (UE) no quieren quedarse atrás en el despliegue de la inteligencia artificial (IA), cuya implantación es aún menor que en otras potencias como Estados Unidos, pero al mismo tiempo apuesta por una regulación robusta para gestionar los riesgos de esta tecnología.
"Tenemos mucho trabajo por delante para no perdernos esta revolución de la IA, pero obviamente aplicando también las necesarias salvaguardas", resumió el comisario europeo de Economía, Valdis Dombrovskis, tras el consejo informal de ministros de Finanzas de la UE en Dublín.
Los Veintisiete abordaron el impacto de la inteligencia artificial para la UE en áreas como el mercado laboral, el consumo energético, las administraciones públicas o la geopolítica en un contexto de debate global sobre los riesgos de esta tecnología -potencialmente catastróficos a tenor de algunos directivos del sector- y la necesidad de ralentizar o regular su desarrollo.
La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, presentó a los ministros el análisis de la institución sobre la situación en el bloque que refleja que la IA tiene baja implantación en los Estados miembros, por ejemplo en los servicios públicos, pero también que estos tienen ciertas fortalezas, como en el desarrollo de nuevos productos, según explicó el ministro de Finanzas de Irlanda, Simon Harris, que presidió la reunión.
Dombrovskis recordó que en la pasada revolución de Internet Europa "se quedó al margen del debate" y, al contrario que Estados Unidos, no creó gigantes digitales, lo que veinte años después explica que la UE tenga una productividad menor que el país norteamericano sobre todo en el sector tecnológico.
"Por eso es importante que la UE no se pierda ahora esta revolución de la IA, ya que puede ser aún más transformadora en términos de productividad y también de redistribución de la renta", dijo, tras instar a "pasar de la discusión a la acción".
En este sentido, abogó por un "marco regulatorio concreto, factible y robusto" que cree un "entorno positivo" para las compañías del sector en la UE y permita innovar, pero también por una "gestión cuidadosa" de los riesgos que presenta esta tecnología en áreas como las cadenas de suministros o los mercados energéticos.
Una postura a favor de la regulación que compartieron muchos de los ministros participantes en el encuentro.
El vicepresidente primero del Gobierno español y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, se mostró partidario ya el viernes de explorar la creación de una agencia internacional para supervisar y controlar la IA, al tiempo que defendió la necesidad de abrir una "discusión a nivel global" sobre los avances de esta tecnología.
En concreto, Cuerpo aludió a la necesidad de establecer "guardarraíles", estándares comunes y marcos regulatorios, además de garantizar que los beneficios de la IA se distribuyan entre el conjunto de la sociedad.
También destacó el creciente debate internacional sobre los efectos de la IA, tanto en la educación y el mercado laboral como en otros ámbitos, y recordó que España lleva tiempo defendiendo que los avances tecnológicos estén sometidos no solo a estándares éticos, sino también a regulación y supervisión por parte de las autoridades y la sociedad civil.
En la misma línea, el ministro de Finanzas alemán, Lars Klingbeil, abogó por que la UE lleve a cabo un "desarrollo independiente de la IA" y trabaje en su regulación, de modo que haga uso del poder que le da un mercado de 450 millones de personas y "lidere" en el sector.
"La conclusión está clara: Europa tiene que hacerlo mejor en inteligencia artificial. No quiero dejar el futuro de esta tecnología a gente como Elon Musk o Peter Thiel", dijo el viernes en referencia a los directivos de las estadounidenses xAI y Palantir, respectivamente.
Por eso, subrayó, su país está destinando miles de millones de euros a "investigación, desarrollo, IA y digitalización".
El ministro irlandés también se mostró a favor de una agencia centralizada que controle la IA y subrayó que si la UE quiere tomarse "en serio" la financiación en esta tecnología o de otras inversiones debe avanzar en la integración de sus mercados de capitales. EFE




