Un equipo interdisciplinario de la UNC analizó sedimentos del lago San Roque y reconstruyó más de 120 años de contaminación provocada por los humanos. Deforestación, incendios y vertidos cloacales y numerosos intentos de saneamiento signan la historia de esta fuente de agua vital para la población c
Un equipo interdisciplinario de la UNC analizó sedimentos del lago San Roque y reconstruyó más de 120 años de contaminación provocada por los humanos. Deforestación, incendios y vertidos cloacales y numerosos intentos de saneamiento signan la historia de esta fuente de agua vital para la población cordobesa y el ecosistema.
Un equipo interdisciplinario de laUniversidad Nacional de Córdoba (UNC) estudió los sedimentos depositados en el fondo del lago San Roque y descubrió más de un siglo de historia signada por la contaminación humana.
GeolimnoLab, del Centro de Investigaciones en Ciencias de la Tierra (Cicterra, Conicet-UNC), fue el equipo de científicas y científicos encargado en analizar los sedimentos del lago para reconstruir su historia ambiental e identificar los procesos que lo llevaron al deterioro que exhibe en la actualidad.
El proyecto fue posible gracias al subsidio del Programa Institucional y Multidisciplinar (Primar) de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la UNC. El grupo de investigación está conformado por Eduardo Piovano, Silvana Halac, Lucía Guerra, y las becarias Luciana Mengo e Ingrid Costamagna. Además, participaron especialistas de Ciencias de la Tierra, Física, Geografía, Arte e Ingeniería Química.
Cómo llegamos al San Roque de hoy
La contaminación actual que presenta el lago San Roque se debe a la hipereutrofización de sus aguas, en otras palabras, el crecimiento excesivo de algas.
La falta de control y políticas públicas que regulen la urbanización en los alrededores del lago así como intervengan en su saneamiento son los motivos que llevaron a semejante deterioro.
La cantidad exponencial de algas en las aguas del San Roque se hizo posible por una combinación de factores, la mayoría directamente consecuencia de malas prácticas humanas. El lago y ríos circundantes son destino de líquidos cloacales; los desmontes e incendios aumentaron la disponibilidad de materia orgánica. Estas condiciones favorecieron el crecimiento masivo de algas y la proliferación de cianobacterias, algunas de ellas muy peligrosas para la salud humana.
La historia de transformación del lago San Roque
El equipo tomó muestras de sedimentos profundos del dique San Roque que luego fueron analizados con distintas técnicas. Se estudiaron las formas y los tamaño de los granos, la cantidad de fósforo y otros componentes fisicoquímicos de los sedimentos extraídos.
Luego se dató cada parte de la muestra, es decir, se determinó la fecha aproximada en la que se originó cada muestra, correspondiente a distintas épocas ambientales. La datación fue posible analizando componentes radiactivos como plomo y cesio. El sedimento más antiguo extraído del San Roque data de 1898, hace más de 120 años, pocos años después de la inauguración del dique que hoy abastece de agua al 70% de la ciudad de Córdoba.
La observación y estudio de pigmentos fósiles también brinda información sobre presencia de algas y cianobacterias y acerca de cambios históricos. Estudios geográficos mediante mapas cartográficos, entrevistas y análisis de fotografías aéreas e imágenes satelitales permitieron examinar el cambio de los suelos, de su estado natural a urbano, en un radio de cinco kilómetros desde la costa del lago.
El equipo estableció cuatro etapas en la historia del lago: la primera desde 1898, hasta 1953, es la etapa en que se produce el llenado del lago con influencia de los ríos cercanos.
La segunda etapa va desde 1953 hasta 1983. Allí el agua del embalse creció significativamente con la ampliación del dique y se observaron sedimentos más propios de aguas de lago profundas, con menor producción de carbono. Aquí comenzó la proliferación de cianobacterias.
En la tercera etapa, desde 1983 hasta 2005, el carbono orgánico total presente en el lago ascendió significativamente y con ello se aceleró el proceso de eutrofización provocado por el impacto humano, coincidente con un aumento descontrolado de la urbanización.
La cuarta etapa es la actual: hoy el proceso de eutrofización que comenzó a mediados del siglo pasado devino en un lago hipereutrofizado, con floraciones masivas de cianobacterias dañinas para la salud.
Joaquín Deon, miembro del equipo e integrante del Departamento de Geografía de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la UNC, señala: “Lo que se visibilizó en este período fue que los desmontes, los incendios, la urbanización con fines turísticos y residenciales junto a la disposición de aguas grises y cloacales contaminaron los cursos de agua tributarios del embalse y al lago en sí mismo, dejando un registro geológico para siempre”.
“Integramos datos físicos y sociales para mostrar cómo los cambios en el uso de la tierra conformaron la muerte del embalse San Roque”, señala Deon.
El estudio de la UNC permite ver exactamente cómo las actividades humanas sin perspectiva ambiental deterioraron de manera crítica la calidad del agua y del ecosistema del lago San Roque. La investigación da cuenta de la era geológica actual, bautizada como Antropoceno: una etapa de modificaciones ecosistémicas detrimentales aceleradas exponencialmente por prácticas humanas.
“Este tipo de investigaciones debe interpelarnos a todos en nuestras prácticas y hábitos. En nuestro caso lo hacemos desde la ciencia, pero también debemos hacer esfuerzos como sociedad para resguardar estos territorios. Al fin y al cabo las cuencas hídricas siguen abasteciendo de agua a la población y a los ecosistemas”, concluye el trabajo.