Nuestro celular pasa buena parte del día conectado a otros dispositivos y redes inalámbricas. Dentro de casa, esas conexiones se dan en un entorno conocido, con equipos propios y una red Wi-Fi que el usuario reconoce.

Pero cuando salimos, ese escenario cambia: el teléfono queda expuesto a redes públicas, dispositivos extraños y posibles conexiones que pueden aumentar la exposición a ciberataques.

En aeropuertos, hoteles, restaurantes o centros comerciales es habitual que haya muchas redes Wi-Fi y señales Bluetooth alrededor. Si el celular mantiene activadas algunas conexiones o permite vincularse automáticamente, esa comodidad que en casa no representa un problema puede aumentar la exposición a redes o equipos desconocidos.

Ciberdelincuentes pueden aprovechar algunas configuraciones inseguras de tu smartphone para intentar acceder a información personal o contraseñas y robarte datos y ahorros. (Imagen: ChatGPT)
Ciberdelincuentes pueden aprovechar algunas configuraciones inseguras de tu smartphone para intentar acceder a información personal o contraseñas y robarte datos y ahorros. (Imagen: ChatGPT)

Por ese motivo, hay dos funciones que conviene desactivar o revisar antes de salir de casa: el Wi-Fi y el Bluetooth.

Por qué conviene desactivar el Wi-Fi o la conexión automática

El principal problema del Wi-Fi fuera de casa aparece cuando el teléfono intenta conectarse automáticamente a redes disponibles. En muchos negocios o lugares públicos, es habitual encontrar conexiones abiertas o gratuitas cuyo origen no siempre resulta sencillo de comprobar.

Además, los ciberdelincuentes pueden crear redes falsas con nombres similares a los de establecimientos reales para engañar a quienes buscan una conexión. Un usuario puede creer que ingresó al Wi-Fi oficial de un restaurante o un hotel cuando, en realidad, estableció comunicación con una red controlada por un atacante.

Así, una red maliciosa o deficientemente protegida puede facilitar la interceptación de parte de la información que circula entre el celular e internet. Por esa razón, se aconseja desactivar la conexión automática a redes Wi-Fi y eliminar aquellas que no sean confiables o que ya no se utilicen.

Si no se necesita Wi-Fi durante una salida, una opción todavía más sencilla es apagar directamente esta función y utilizar los datos móviles.

Cuando sea necesario conectarse a una red pública, también conviene confirmar con el establecimiento cuál es el nombre exacto de su Wi-Fi, evitar operaciones que involucren información sensible y no realizar movimientos bancarios desde conexiones cuyo origen resulte dudoso.

Bluetooth: por qué es mejor apagarlo cuando no se usa

El Bluetooth representa el segundo punto que conviene revisar al salir de casa. Esta tecnología permite conectar el celular con auriculares, relojes inteligentes, vehículos, parlantes y numerosos dispositivos cercanos.

Su funcionamiento requiere comunicación inalámbrica de corto alcance y, si permanece activo sin necesidad, el teléfono mantiene disponible una vía de conexión que podría aprovecharse en determinadas circunstancias.

Entre los ataques vinculados con esta tecnología se encuentra el Bluesnarfing, una técnica que aprovecha vulnerabilidades o configuraciones inseguras de Bluetooth para intentar acceder sin autorización a información almacenada en un dispositivo.

Además, el riesgo aumenta cuando Bluetooth permanece activo y visible, el sistema no está actualizado o el usuario acepta solicitudes de emparejamiento procedentes de dispositivos desconocidos.

En un ataque de este tipo, un ciberdelincuente podría intentar acceder a contactos, mensajes, archivos u otra información personal. Esos datos también pueden utilizarse posteriormente para fraudes, suplantaciones de identidad o intentos de acceso a otras cuentas.

Por esa razón, la recomendación es apagar Bluetooth cuando no se necesita, rechazar cualquier solicitud de conexión que no se reconozca y revisar periódicamente la lista de dispositivos vinculados al teléfono.

Qué señales pueden indicar una posible intrusión

Los ataques no siempre generan una advertencia inmediata. En algunos casos, el usuario puede comenzar a detectar comportamientos extraños tiempo después de que se produjo el acceso.

Entre las señales que los expertos recomiendan prestar atención aparecen bloqueos inesperados del celular, mensajes enviados sin intervención del propietario, un aumento anormal del consumo de batería o dispositivos desconocidos en el historial de conexiones Bluetooth.

También conviene revisar las cuentas asociadas al teléfono. Inicios de sesión desde ubicaciones desconocidas, compras que el usuario no realizó o movimientos extraños en servicios financieros y redes sociales pueden indicar que alguna credencial quedó expuesta.

Estos síntomas no demuestran por sí solos que el teléfono haya sido hackeado, ya que también pueden responder a fallas técnicas o problemas con una aplicación. Pero la aparición simultánea de varios indicios sí justifica revisar las conexiones y cambiar las contraseñas de las cuentas comprometidas.

Qué más se puede hacer para proteger el celular fuera de casa

Desactivar Wi-Fi y Bluetooth cuando no son necesarios reduce la exposición, aunque no reemplaza otras medidas de seguridad.

Una de las más importantes consiste en mantener actualizado el sistema operativo y las aplicaciones, ya que muchas actualizaciones incluyen correcciones para vulnerabilidades que podrían ser utilizadas por un atacante.

También conviene utilizar datos móviles cuando no exista una red Wi-Fi confiable disponible, comprobar siempre el nombre de las conexiones públicas antes de utilizarlas y evitar aceptar solicitudes de emparejamiento de dispositivos desconocidos.