
"¡Hi-de-hi!", vocifera Nicole Kidman, como si recitara un alegre encantamiento para despertar.
Es la última en unirse a una videollamada matutina que también ha convocado a Sandra Bullock, Joey King y Maisie Williams, las estrellas de Hechizo de amor: La magia continúa.
La sesión tiene un comienzo caótico mientras se ponen al día sobre sus actividades recientes: Kidman acaba de regresar de una agradable caminata al aire libre. Bullock cuida a su perro, que tiene pancreatitis. King pasó la noche anterior ayudando a su madre a recuperarse de una cirugía dental. Williams experimenta con una nueva rutina de retinol.
Sin embargo, bromeó Kidman, es hora del "desayuno con las brujas".
En la original de 1998, ella y Bullock (antes de su gloria en los Oscar) interpretaron a Gillian y Sally Owens, las hermanas brujas cuya familia está afligida por una maldición generacional que mata a cualquier hombre que aman. La película, que desafiaba los géneros, fue objeto de muchas burlas por parte de los críticos. La reseña del Times la describió como "Barbie se une a un aquelarre" y "una película superficial y de cabezas huecas".
Sin embargo, en las décadas transcurridas desde entonces, la historia ha encontrado una base de seguidores apasionados que abarca varias generaciones.
Ahora, Bullock, de 62 años, y Kidman, de 59, han retomado sus papeles en Hechizo de amor: La magia continúa (en cines el 11 de septiembre).
La secuela, dirigida por Susanne Bier, sigue el cuarto libro de la serie Magia Práctica de Alice Hoffman y presenta a King, de 27 años, y a Williams, de 29, interpretando a las hijas de Sally, Kylie y Antonia (interpretadas como niñas en la primera película por Evan Rachel Wood y Alexandra Artrip). Esta vez, las mujeres Owens --incluidas las sabias tías abuelas (Stockard Channing y Dianne Wiest)-- intentan destruir la maldición familiar para siempre después de que el novio de Kylie tiene un accidente trágico.
"Odio el término 'película para chicas', y van a decir: 'Ay, es una película para chicas'", dijo Bullock. "Pero el matriarcado, ya sea por lazos de sangre o por amor, nunca se ha valorado al grado que debería valorarse".
Estos son fragmentos editados de la animada conversación de las estrellas.
¿Cuáles fueron sus reacciones cuando escucharon por primera vez que existía la posibilidad de una secuela?
SANDRA BULLOCK: Bueno, nosotras hicimos que la secuela sucediera. Nadie nos dijo. Empujamos esa roca cuesta arriba.
NICOLE KIDMAN: Pero creo que siempre se estuvo gestando, ¿no, Sandy? ¿O sea, durante años?
BULLOCK: No, para mí no. No estaba en mi radar en absoluto. Mira, la primera vez que estrenamos, la recepción fue Nadie estaba listo para eso. Así que, ni siquiera me lo imaginaba. Luego, a lo largo de las décadas, nos dimos cuenta de que la historia resonaba con una audiencia que logró encontrarse. Nunca en un millón de años pensé que haríamos una secuela o que yo querría hacerla. Yo pensaba, Dios, ¿por qué repetiríamos eso? Nos destrozaron. Luego el mundo cambió, y la conversación cambió.
¿Cuándo empezaron a notar ese nuevo aprecio?
BULLOCK: Joey, Maisie, ¿quieren responder?
JOEY KING: Eso es sobre PM 1 (en referencia al título en inglés, Practical Magic).
KIDMAN: "PM" suena como "premenstrual". [Todas ríen]
BULLOCK: ¡Y lo estábamos! Hubo días peligrosos con todas esas mujeres.
KING: En cuanto al impulso, vi la película por primera vez cuando tenía 10 años, en DVD en la minivan de mi mamá. Eso fue 11 años después de su lanzamiento, pero se hablaba mucho de ella, casi como si acabara de estrenarse. Era una de las películas favoritas de mi mamá. Era una de las películas favoritas de mi hermana mayor. A mi abuela le encantaba. Es un testamento de esa segunda, tercera, cuarta vida que ha tenido este filme.
MAISIE WILLIAMS: La vi con mi hermana en la casa de mi mamá cuando era niña. No era de las que la volvían a ver mucho. Lo siento, chicas. Pero siempre he tenido imágenes de películas en presentaciones de moda o en mis propios tableros de inspiración. Las imágenes de la primera película han sido muy inspiradoras.
¿Alguna tuvo reservas sobre volver a hacer algo que se había vuelto tan querido?
BULLOCK: Quieres honrar la primera pero también quieres lograr que la segunda destaque por sí sola para quienes nunca han visto la primera. Alice escribió un libro que tiene mucha narrativa metafórica. Realmente hace un paralelo con lo que sucede ahora en nuestro mundo. Esta vez dijimos cosas que a todas nos daba un poco de nervios decir la primera vez.
¿Como qué?
BULLOCK: Teníamos tantos tonos [en la primera película], y uno de ellos era una relación abusiva. La gente estaba muy asustada. Decían, "vamos a restarle importancia y a hacerlo más entretenido". Tuvimos una función de prueba que simplemente resultó desalentadora porque era demasiado oscura, y tuvimos que recortarla. La gente no estaba lista para eso. Esta [secuela], fue casi como, "hazlo lo más oscuro posible". Tienes que apoyarte en el horror para hacer que la dicha sea mucho más hermosa.
Sandra y Nicole, ¿recuerdan cómo se conocieron?
BULLOCK: No. De cierta manera no nos conocimos, solo estuvimos juntas en una película y conectamos.
KIDMAN: Nos conocimos hace muchas vidas.
BULLOCK: Recuerdo la discusión con Denise [Di Novi, una productora] y Griffin [Dunne, el director de la primera película], y decíamos: '¿Crees que podríamos conseguir a Nicole Kidman?'. Porque creo que todavía estabas en Ojos bien cerrados. Luego, puf, estábamos juntas en el set.
KIDMAN: Es mágico. Solo recuerdo que me divertí muchísimo porque parecía que nos la pasábamos de fiesta en esa película. Bailamos salsa. Tuvimos la fiesta en mi casa.
BULLOCK: No puedes decir que fuiste de fiesta al club de salsa.
KIDMAN: [Ríe] No lo hice. ¡Te veía a ti!
BULLOCK: Se sentó en la esquina.
KIDMAN: Tenemos que volver a hacer eso en algún momento.
KING: Sandy y yo podemos conseguir algunos clubes. Conozco un gran club latino en Los Ángeles que me encanta.
WILLIAMS: ¡Hagámoslo!
BULLOCK: Eso fue antes de los niños.
También fue antes de los teléfonos con cámara.
BULLOCK: Gracias a Nuestro Señor Jesús. Las cosas que hice, ay, Dios mío. Recuerdo cuando salió el primer teléfono plegable con cámara, dije, Esto no puede ser legal. Nadie puede filmarte así como así.
KING: Ahora, la gente usa los [improperio] lentes.
BULLOCK: ¡Los lentes de Meta! Espera. Tengo un hijo que puede detectarlos a más de un kilómetro de distancia. Yo le digo, "Te voy a llevar a todas partes".
¿Qué representaciones de brujas y magia en la cultura pop las marcaron?
BULLOCK: No me gusta la palabra con "B".
WILLIAMS: Esto es interesante, Sandra, porque las connotaciones que me evoca la palabra "bruja" son muy halagadoras. A lo largo de la historia, cuando las mujeres han sido acusadas de ser brujas, por lo general son mujeres muy poderosas que representan una amenaza para el patriarcado. Ahora, este término se ha vuelto casi lo más seductor para mí y mis amigas. Da la sensación de estar en el camino correcto y de hacer algo kármicamente ligado a las mujeres que te rodean. Me siento orgullosa de ser un poco bruja y del poder que eso conlleva.
KING: ¡Diablos!
BULLOCK: Me criaron mujeres que eran increíblemente poderosas y adelantadas a su tiempo, pero tenían que mantener las cosas en secreto. Todavía tengo un poco de eso. ¿Debería decir eso? ¿No debería decir eso? No ondeo la bandera con tanta valentía como lo hace Maisie, pero espero vivirla al dar el ejemplo. Mi hija no tiene miedo, lo cual me aterra. Nació así y tal vez en parte se deba a que la estoy criando para que siga siendo esa persona y no apague su luz. Con suerte, cada generación tendrá un poco más de poder para romper las viejas ataduras.
Nicole, tus ojos se iluminaron cuando pregunté sobre la magia en la cultura pop. ¿Hubo algo que te llamara la atención a una edad temprana?
KIDMAN: Crecí con Hechizada, y quería ser astronauta o bruja. Tuve que cambiar de escuela cuando tenía 5 años, y me sentía miserable. Me sentaba en el patio de recreo comiendo mi almuerzo e intentaba trabajar en mis habilidades mágicas.
BULLOCK: ¡Casi puedo ver a esa niña!
KIDMAN: Estaba sola, no tenía amigos. Yo pensaba, lo único que tengo que hacer es concentrarme, y podré convertir al maestro en un burro. En realidad me había tragado el cuento y pensaba que podía hacerlo, eso surgió de la soledad y de sentirme marginada. Yo pensaba, ¿cómo perfecciono mi magia?
Ahora le dices a todos, "Venimos a este lugar por la magia" en tu anuncio de los cines AMC, el cual se ha convertido en un fenómeno en sí mismo.
KING: Ay, Dios mío, es lo más icónico del mundo. Cada vez que voy al cine, hay alguien que saluda. Participo en los aplausos y exclamaciones. Es una prueba del poder de Nicole, de verdad.
KIDMAN: Fue algo literalmente inesperado. Lo hicimos porque el jefe de AMC se comunicó durante la covid y dijo: "Necesitamos ayuda". Recuerdo que pensé: ¿Esto va a funcionar?
BULLOCK: Es puro y emotivo. Si pones el corazón en ello, inevitablemente, encontrará a su público.
KIDMAN: Por lo general llevo puesta una gorra de béisbol cuando voy al cine, y si aparece, me hundo un poco en mi asiento, y mis hijas dicen, [señalando] "¡Es ella!". Es una locura cómo las cosas más inesperadas se conectan.
Quiero tocar el concepto de margaritas de medianoche, que son una tradición de la familia Owens en las películas.
BULLOCK: Todo eso fue obra de Griffin Dunne. Hablamos de mujeres, pero también necesitamos hablar de los aliados. Griffin nunca recibió el reconocimiento por esto [la película original]. Como cineasta, lo llevaron a la hoguera por ello en muchos sentidos. Y nadie volvió para decirle: "Amigo, lo siento, lo que hiciste estaba adelantado a su tiempo".
¿Se habló de que él dirigiera la secuela?
BULLOCK: Sé que le habría encantado, pero pensamos que era increíblemente importante que entrara la voz de una mujer. No habríamos podido hacer la segunda si Griffin no hubiera hecho la primera y establecido el tono.
¿Podríamos ver una tercera entrega de Hechizo de amor?
BULLOCK: Por supuesto. Amerita una tercera.
KIDMAN: La mayor frustración fue que [la secuela] no pudiera ser más larga y tener más líneas argumentales. Hubo tantas tangentes que podríamos haber explorado.
BULLOCK: El material está ahí.
KIDMAN: Y la casa todavía está ahí.
[El exterior de la casa de las Owens fue un set construido en la isla de San Juan, Washington, para la primera película y en un lote de Warner Bros. en Inglaterra para la secuela].
BULLOCK: La reconstruimos por segunda vez. La reconstruiremos por tercera vez.
KIDMAN: En realidad, esa casa tiene algo extraordinario, en términos de lo que representa: la idea de que una familia puede regresar a su raíz. No es realista para muchas familias, pero cuando la ves en la pantalla, resulta muy inspiradora.
KING: La idea romántica de poder volver a casa, incluso cuando sus vidas las lleven a otra parte, volver a casa con sus hermanas, dormir en la misma cama.
KIDMAN: Mi hermana y yo tenemos muchos hijos entre las dos, y tenemos la idea de vivir juntas en una casa, dar consejos y pasar la batuta. Tenemos una casa en Australia que evoca lo que es esta casa. Tiene terrazas, y está llena de amor, comida y recuerdos. Así que, en cierto modo, esta es mi historia, de la manera más extraña.



