Después de una agenda intensa entre compromisos laborales, tiempo en familia y varios escándalos que la mantuvieron en el centro de la atención pública, Wanda Nara decidió tomarse una pausa. Primero eligió la Patagonia: viajó a Villa La Angostura, en la provincia de Neuquén, donde pasó unos días en la nieve. Luego, armó nuevamente las valijas y puso rumbo a un destindo completamente distinto: Río de Janeiro.

El primer registro que compartió correspondió al tramo aéreo del viaje. La imagen mostró un asiento con pantalla individual, mesa auxiliar, controles multimedia, almohada y manta, además de detalles de madera clara sobre las ventanillas y botellas alineadas en un compartimento. La disposición correspondía a una cabina de clase ejecutiva, categoría habitual en los vuelos de larga distancia que elige la empresaria.

Ya en destino, Nara ofreció una vista nocturna de la playa de Copacabana tomada desde altura. La toma capturó el paseo marítimo con su clásico solado de mosaicos en blanco y negro, una hilera de locales gastronómicos con sombrillas y luces cálidas sobre la arena, grupos de personas sentadas en la playa y peatones que circulaban por la vereda, entre palmeras y postes de alumbrado.

Wanda viajó en la comodidad de clases business (Instagram)La vista que tiene la empresaria desde el hotel

La empresaria también difundió un video grabado en la pileta del alojamiento donde se hospedó. Las imágenes, filmadas de noche, mostraban el agua de la piscina iluminada en tono turquesa, con reposeras dispuestas sobre el borde y una baranda de vidrio que separaba el sector. De fondo se destacaba un cerro cubierto de luces amarillas y blancas que se recortaba sobre el mar oscuro, posiblemente una zona residencial o una favela vista desde la altura del edificio. La cámara recorrió distintos ángulos del plano nocturno, con las reposeras vacías en primer plano y el reflejo de las luces del cerro sobre la superficie iluminada del agua.

Días atrás, el destino elegido, conocido por su exclusividad y sus paisajes imponentes a orillas del lago Nahuel Huapi, fue el escenario elegido para una escapada junto a su equipo y un grupo de amigas. Apenas instalada en Villa La Angostura, compartió imágenes del hotel boutique en el que se hospeda, mostrando tanto los espacios comunes como la intimidad de la jornada. “Para que vean cómo trato a mi equipo, a mis amigos... Daniela, cortá un poco con Buenos Aires”, exclamó entre risas en uno de los videos, mientras enfocaba a su amiga Daniela Haissiner, quien veía con atención su teléfono celular.

La empresaria destacó un dato poco habitual sobre el alojamiento. “¿Saben que el hotel está cerrado para nosotros? No hay nadie... lo cerraron”, contó, mientras presentaba al resto de sus acompañantes, entre quienes se encontraban su asistente y amiga Natt Córdoba y su fotógrafo personal Cris Welcomme.

La exclusividad del hotel se reflejó en la ambientación cálida y sofisticada: muebles de madera, sillones en tonos vibrantes, cuadros decorativos y una alfombra amplia y estampada que aporta confort y elegancia. En su habitación, Wanda mostró una cama de dos plazas y distintos detalles pensados para el bienestar, sumando una sensación de refugio y descanso.

Uno de los grandes protagonistas de la estadía fue el jacuzzi privado dentro de la habitación, detalle que la propia empresaria compartió en sus historias, transformándolo en uno de los sellos de la escapada. Las imágenes que publicó también captan momentos de relax y disfrute frente a un paisaje de ensueño: atardeceres sobre el lago, la silueta de las montañas nevadas y desayunos con vistas panorámicas al bosque y al agua, reforzando la idea de desconexión total. En una de las postales se la pudo apreciar junto a sus amigos en una terraza de hierro forjado, abrigadas con camperas y buzos, mientras el sol se reflejó sobre el Nahuel Huapi.