
En agosto hubo 94 protestas pacíficas en Cuba, menos de la mitad de las contabilizadas en julio, mientras la violencia y la inseguridad alcanzaron cifras más altas, según el informe mensual de Cubalex, una organización no gubernamental cubana en el exilio. La entidad documentó 315 hechos delictivos y 52 homicidios, el mayor número desde que comenzó a seguir esa variable en 2024.
La caída de las manifestaciones coincidió con la continuidad de los apagones, la escasez de agua y gas, y las dificultades para acceder a transporte, alimentos, medicamentos y atención hospitalaria. El reporte sostiene que esos factores mantienen una crisis de derechos económicos, sociales, culturales y ambientales en la isla.
En julio, Cubalex había registrado 200 protestas. La cifra de agosto representó un descenso de más del 50%, aunque las movilizaciones volvieron a concentrarse en La Habana, donde se produjo el 57% del total documentado.

El 4 de agosto hubo 16 cacerolazos por el colapso eléctrico
El episodio con mayor cantidad de protestas ocurrió el 4 de agosto, cuando la organización contabilizó 16 cacerolazos en una jornada. Las manifestaciones estuvieron vinculadas con una nueva desconexión del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) y con los cortes prolongados de electricidad.
Cubalex indicó que las expresiones de descontento de agosto incluyeron sobre todo protestas desde los hogares, con golpes a cacerolas ante la falta de suministro eléctrico. El informe atribuyó la menor cantidad de movilizaciones a una reducción respecto de julio, aunque describió la persistencia de condiciones que afectan la vida cotidiana de la población.
La crisis energética se profundizó desde 2024. En distintos períodos, los cortes de electricidad superaron las 20 horas diarias en la Habana y llegaron a extenderse durante varios días seguidos en otras provincias, de acuerdo con el contexto recogido por EFE.

Los homicidios llegaron a 52, el nivel más alto desde 2024
El descenso de las protestas contrastó con el aumento de los delitos. Cubalex contabilizó 315 hechos delictivos durante agosto y 52 homicidios, un registro que la organización calificó como récord dentro de su monitoreo mensual.
La cifra equivale a una proyección anual de 6,64 muertes por cada 100.000 habitantes, según el cálculo citado en el informe. Aunque el indicador creció frente a julio, se mantiene por debajo de las tasas de homicidio informadas en varios países de América Latina.
La ONG alertó sobre un escenario de «violencia e inseguridad» asociado al deterioro de las condiciones sociales y al colapso de servicios públicos. El documento no presenta una relación causal directa entre la crisis económica y cada uno de los delitos, pero sitúa ambos fenómenos dentro de un mismo período de deterioro de las condiciones de vida.

Hubo 280 eventos represivos y cinco muertes bajo custodia
El reporte también incluyó 280 eventos represivos en agosto, entre ellos detenciones arbitrarias, traslados, amenazas, coacciones, vigilancia policial y hechos de violencia o acoso. Cubalex señaló que estas prácticas afectaron tanto a activistas como a otras personas vinculadas con manifestaciones o expresiones críticas.
Entre los patrones identificados figura la falta de atención médica o la prestación deficiente de servicios sanitarios en centros de detención y reclusión. La organización documentó cinco muertes bajo custodia durante el mes, además de arrestos seguidos por traslados a otras dependencias.

Cuba atraviesa una crisis económica y social desde hace seis años. A los apagones se suman la paralización parcial del transporte público, las limitaciones en hospitales y el aumento de precios, en especial de alimentos y medicamentos que circulan en mercados informales. La situación se agravó este año, en un contexto de mayor presión de Estados Unidos sobre el suministro petrolero y de nuevas sanciones.



