Los mercados tuvieron un respiro tras la caída de los últimos días. (Foto: AFP)

Los inversores se convirtieron en cazadores de buenas noticias que justifiquen la apuesta por diferentes activos de riesgo, ante el fracaso del oro y de los bonos del Tesoro de Estados Unidoscomo cobertura contra la crisis.

Por caso, el hecho de que el Banco Central de Inglaterra no haya subido su tasa fue un dato positivo. Pero los agentes saben que se avecina una suba de las tasas en Japón que las elevará a 1,25% y esa fue otra buena noticia porque fortalece al yen.

Los inversores temen a la debilidad de la divisa japonesa porque son los grandes tenedores de bonos del Tesoro de Estados Unidos. Esto equivale a decir que Japón es el mayor acreedor. Una vía que tienen los nipones para fortalecer su moneda es vender los títulos norteamericanos y hacerse de dólares. ¿El resultado? Una tasa astronómica de rendimiento de los papeles norteamericanos y una suba de los intereses que deben pagar por los USD 40 billones de su deuda.

La novedad hizo bajar el rendimiento de los bonos de EE.UU. que subieron de precio. La renta ahora es de 4,94% contra 5,03% del día anterior, cuando marcó el récord desde 2006. El nivel al que cerró ayer es el rendimiento más alto desde 2023. El mercado observó este dato como un principio de normalización de la plaza, olvidando que en junio la tasa de los bonos era de 4,40% y que ese nivel tensaba los ánimos. De la misma manera que el petróleo a USD 77 en febrero le parecía elevado.

La Reserva Federal de Estados Unidos subió las tasas de interés para contener la inflación. (Foto: Reuters)

Desde aquel momento hasta ahora, todos los activos cambiaron drásticamente de valor y llevó unos meses adaptarse a este escenario con tasas de interés más elevadas y el petróleo por encima de los 100 dólares.

La buena noticia sobre el crudo fue el anuncio del secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, sobre la reactivación del oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita, una ruta que reemplaza parcialmente al estrecho de Ormuz. Otro símbolo de la adaptación de las inversiones es que celebran una vía de abastecimiento infinitamente menor a Ormuz, por donde no solo pasa 25% de la provisión de gas y petróleo, sino a la de insumos clave para alimentos.

Pero lo cierto es que se encontraron con tres buenas noticias que le indican que hoy están mejor que ayer y los hace olvidar que están peor que en febrero:

  • Los bonos soberanos de Estados Unidos, Europa y Japón, bajaron su rendimiento.
  • El petróleo Brent prolonga su baja y cotiza a USD 103.
  • El Banco Central de Inglaterra no subirá su tasa de interés y el de Japón hará lo contrario para fortalecer al yen.

Los inversores volvieron a ser compradores de acciones y el Nasdaq de las tecnológicas subió 1,69%, seguido del S&P 500 con 1,14% y el Dow Jones con 0,61 por ciento.

El contagio regional fue inmediato, aunque no alcanzó a los bonos argentinos bajo legislación de Nueva York, que J.P. Morgan utiliza para medir el riesgo país. El indicador subió cinco unidades, equivalente al 1%, hasta los 515 puntos básicos. Los títulos abrieron con una señal favorable, pero el interés se debilitó durante la rueda.

En el Mercado Libre de Cambios (MLC) se operaron USD 496 millones y el BCRA compró 9 millones de dólares. Esta reticencia del Banco Central a comprar más divisas pese al crecimiento de la oferta del agro, muestra que quiere dejar más recursos para la demanda privada que se está dolarizando lentamente.

El dólar mayorista bajó $3,50 (-0,2%) a 1.510 pesos. En la plaza financiera, el MEP cayó casi $4 a $1.534,50, mientras el contado con liquidación (CCL) cedió $1,50 a 1.594 pesos. El “blue” siguió la tendencia y perdió $5 al cerrar a 1.560 pesos.

Las tasas de interés bajaron. Las LECAP rinden 1,9% efectivo mensual en el corto y mediano plazo. Hay que mirar hacia fin de abril para encontrar rendimientos levemente superiores a 2 por ciento.

El S&P Merval de las acciones líderes se acopló a la tendencia de la región y rebotó 1,1% en pesos y 1,2% en dólares. Cresud y Transportadora Gas del Norte subieron 6,3%, seguidos de Central Puerto con 5,2% y VALO con 3,6%, tras presentar el balance del segundo trimestre del año con una ganancia superior al 58% sobre los tres meses anteriores. Las petroleras Pampa (-0,7%) e YPF (-0,5%) absorbieron con leves caídas la baja del crudo.

La consultora F2 que dirige Andrés Reschini señaló como dato positivo que la confianza del consumidor que mide la Universidad Torcuato Di Tella aumentó 2,4% en setiembre por primera vez desde junio, pero “sienten preocupaciones por la macro”.

“El Indec reveló los datos de PBI al segundo trimestre de 2026 donde la estimación del primer trimestre fue revisada levemente al alza mientras que para el segundo trimestre se registró un incremento del 2% interanual y una caída del 0,6% contra el trimestre anterior luego de 7 trimestres consecutivos al alza”, indicó el reporte.

Y agregó: “Si bien retrocedieron las importaciones, también lo hicieron el consumo público, el privado y la inversión, que encadenó cinco trimestres a la baja. El proyecto de Presupuesto espera una fuerte recuperación en la inversión desde 2027 en adelante, así como una constante tracción de las exportaciones. En estas últimas no hay tantas dudas, pero sí las hay para la inversión ante la incertidumbre electoral”.

También hubo comentarios sobre la desocupación de 7,9% en el segundo trimestre. Diego Piccardo economista jefe en la Fundación Libertad y Progreso indicó que “son 73.000 personas más buscando trabajo sin encontrarlo. La lectura inmediata de que la economía está expulsando gente del mercado laboral, es equivocada. La aritmética del trimestre lo refleja claramente. Se incorporaron 338.000 personas al mercado de trabajo y 265.000 consiguieron ocupación. La diferencia de 73.000, es exactamente el aumento de la desocupación. Es decir, hubo creación neta de empleo, pero insuficiente para absorber a quienes decidieron salir a buscarlo. El desempleo subió por el numerador de la oferta, no por el colapso de la demanda”.

Para Piccardo “el problema aparece cuando se mira la composición de esos puestos. La tasa de informalidad trepó 1,8 puntos porcentuales hasta 45%, lo que equivale a 348.000 empleos informales nuevos. Contra 265.000 ocupados adicionales en total, la implicancia es incómoda: el resto de las categorías ocupacionales se contrajo en torno a 83.000 puestos. El mercado de trabajo no está creando empleo; está recomponiendo su estructura hacia abajo”.

“Con empleo privado registrado en retroceso, compensado por monotributistas y trabajos informales, el ingreso del hogar deja de alcanzar con un solo perceptor. La respuesta racional de la familia es enviar a un segundo o tercer integrante al mercado laboral. La participación sube por necesidad, no por optimismo. Y si la creación de empleo genuino no acompaña ese aumento de la oferta, la desocupación sube, aunque la tasa de actividad no caiga”, concluyó.

Entre otras novedades relevantes, el Banco Central habilitó a los bancos a incluir títulos públicos vinculados al tipo de cambio, conocidos como dollar linked, con vencimientos de hasta 24 meses para el 50% de esas colocaciones y de hasta 36 meses para el otro 50 por ciento. La medida apunta a extender los plazos de la deuda con la mirada puesta en 2027.

También se sancionó la ley de Inocencia Fiscal II. Los depósitos en dólares en los bancos serán el árbitro para comprobar si la iniciativa alienta a sacar los dólares del colchón.

Anoche en el overnite, las Bolsas de Nueva York abrieron en terreno negativo mostrando que lo que abunda en la plaza son compradores y vendedores de oportunidad. Ante la baja del dólar en el mundo, el oro estaba en leve alza, mientras el petróleo Brent bajaba apenas 0,2% a 103,90 dólares.

La suba de las tasas sigue influyendo más allá del alivio por algún acción positiva. Pero la realidad es que hoy el estrecho de Ormuz sigue cerrado, de las conversaciones entre Estados Unidos e Irán se sabe poco y es posible una nueva suba de tasas antes de diciembre. No hay motivos para celebrar.