La presidenta Laura Fernández aseguró que su administración respetará la autonomía del Banco Central de Costa Rica en las decisiones relacionadas con el tipo de cambio.

La presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, descartó que su gobierno vaya a intervenir para modificar artificialmente el tipo de cambio del dólar, pese a las preocupaciones expresadas por sectores vinculados con las exportaciones, el turismo, las zonas francas y otras actividades que generan una parte importante de sus ingresos en moneda estadounidense.

El tema surgió durante la conferencia de prensa semanal de este miércoles, cuando un periodista consultó a la mandataria por el impacto que estaría teniendo el comportamiento del dólar sobre industrias como zonas francas y multinacionales, turismo y hotelería, dispositivos médicos y manufactura, agricultura de exportación, tecnología y servicios de outsourcing.

Fernández rechazó de entrada la premisa de que todos estos sectores estén registrando un deterioro y utilizó indicadores del mercado laboral, el turismo y la inversión extranjera directa para defender el desempeño de la economía costarricense.

Según indicó la presidenta, la última encuesta de empleo del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) muestra que 42,695 personas se incorporaron recientemente a la fuerza de trabajo. También hizo referencia al crecimiento del turismo presentado por su gobierno una semana antes y a datos de PROCOMER sobre el comportamiento de la inversión extranjera directa.

Sin embargo, el punto central de su respuesta estuvo dirigido a dejar claro que el Poder Ejecutivo no intentará empujar el dólar hacia un nivel determinado.

“Mientras yo sea presidente de la República, el tipo de cambio, que es un precio que se paga por un dólar y que lo determinan las condiciones de la economía, mientras yo sea presidente, número uno, no voy a manosear artificialmente el tipo de cambio”, afirmó Fernández.

La presidenta insistió en que las decisiones relacionadas con la política monetaria corresponden al Banco Central de Costa Rica (BCCR), institución que, recordó, cuenta con autonomía.

Fernández incluso utilizó un ejemplo para rechazar la idea de que desde Casa Presidencial se pueda llamar al presidente del Banco Central, Roger Madrigal, para solicitarle que lleve el dólar hasta un precio determinado.

“Mucha gente cree que yo llamo, agarro aquí el teléfono y llamo a don Roger Madrigal, el presidente del Banco Central, y le digo: ‘Don Roger, viera que yo hoy amanecí con ganas de que el tipo de cambio esté en seiscientos pesos’”, expresó.

La mandataria aseguró que ese tipo de intervención no ocurrirá durante su administración y cuestionó prácticas del pasado que, según sostuvo, permitieron que personas cercanas al poder político se beneficiaran de movimientos en el valor de la moneda.

“Esto de las llamaditas para poner el precio que le conviene a unos y a otros allegados al Gobierno, eso aquí ya no existe”, sostuvo, antes de reiterar que respetará las decisiones de política monetaria adoptadas por el Banco Central.

La presidenta Laura Fernández aseguró que su administración respetará la autonomía del Banco Central de Costa Rica en las decisiones relacionadas con el tipo de cambio. REUTERS/Juan Carlos Ulate

Exportadores frente a familias endeudadas en dólares

Fernández también introdujo otro elemento en el debate: el efecto que el tipo de cambio tiene sobre los hogares costarricenses que mantienen préstamos denominados en dólares.

“Cuando el tipo de cambio estaba muy caro, ninguna de esas industrias y ninguna de esas empresas alzó la voz en defensa de las familias costarricenses que deben el carro, que deben la casa en dólares”, declaró.

Con esa comparación, Fernández rechazó que el Gobierno deba escoger un nivel del dólar en función de las necesidades de una actividad económica específica.

“No me ponga a mí en una encrucijada de ver si beneficio a exportadores y empresarios o a las familias costarricenses que tienen deudas en dólares. Ahí vamos a respetar la autonomía del Banco Central”, sentenció.

La discusión sobre el tipo de cambio ha cobrado relevancia para actividades que reciben ingresos en dólares, pero deben afrontar una parte de sus costos —como salarios y servicios locales— en colones.

La mandataria también señaló que existen metas de inflación contempladas en el Plan Nacional de Desarrollo y mencionó un objetivo de alrededor del 2%, al considerar que el cumplimiento de esas metas contribuiría a mantener al país en una senda de estabilidad.

Fernández contrapuso las preocupaciones de los exportadores con la situación de las familias costarricenses que mantienen préstamos para vivienda o vehículos denominados en dólares. EFE/Jeffrey Arguedas

La posición expresada por Fernández deja así una señal directa para exportadores, empresas multinacionales y otras actividades sensibles al precio del dólar: su administración no promoverá una intervención del tipo de cambio con el objetivo de llevar la moneda estadounidense a un valor considerado más favorable para esos sectores.

Al mismo tiempo, el Gobierno busca presentar el comportamiento del mercado laboral como evidencia de que la apreciación del colón no se ha traducido, hasta ahora, en el escenario generalizado de pérdida de empleo planteado durante la pregunta.

Fernández retomó precisamente ese argumento en su mensaje final, cuando aseguró que Costa Rica mantiene una tasa de desempleo de 6.7%, que existen cerca de 40,000 personas ocupadas más que un año atrás.