Donald Trump busca endurecer el cerco económico sobre Irán mientras la guerra con la República Islámica permanece estancada. Washington apuesta por nuevas sanciones para “asfixiar” a Teherán, pero se enfrenta a un obstáculo clave: China es el principal comprador del petróleo iraní. Antes del conflicto, la nación asiática adquiría cerca del 80% del crudo que Irán vendía al exterior. ¿Hasta dónde puede llegar la presión de Trump? ¿Qué consecuencias pueden tener estas sanciones? Lo analizamos con Raffaele Mauriello en Expreso de Oriente.