Lo plantaron en 1825 como alimento: 200 años después, se ha convertido en un árbol invasor que se combate con drones e insectos

Su fruta es de un rojo intenso, sabrosa y abundante, así que no cuesta mucho imaginarse la satisfacción que sintieron los hawaianos cuando a comienzos del siglo XIX descubrieron que el guayabo fresa (Psidium cattleianum) brotaba en sus tierras igual de bien que en los bosques de Brasil, de donde es oriundo. Tanto gustó aquel fruto dulce que, de hecho, acabó incorporándose a la gastronomía de las islas. Solo había un problema: el guayabo ha resultado ser una ávida especie invasora que dos siglos después trae de cabeza a las autoridades de Hawái.

Tanto, que han tenido que recurrir a un aliado inesperado: el T. ovatus.

Un año: 1812. Aunque hay quien cree que la llegada del guayabo común a Hawái puede remontarse a mediados del siglo XVI, los expertos suelen situar el desembarco del guayabo fresa (Psidium cattleianum) en el archipiélago del Pacífico central en una fecha bastante posterior y más concreta: 1825. 

Se dice que la especie se expandió por Hawái con el beneplácito de las autoridades, que lo vieron como un aliado para alimentar a la población con sus frutos rojizos, carnosos y sabrosos, las guayabas. Sea o no así, algo está claro: los frutales se adaptaron sorprendentemente bien a las islas, colonizando miles de hectáreas y convirtiéndose en una parte más del paisaje hawaiano.

e

¿Tan bien se adaptó? Sí. Aunque el Psidium cattleianum es originario del sureste de Brasil y sus bosques atlánticos, se adaptó sin problemas al ecosistema de Hawái. "Es especialmente notable su capacidad para invadir selvas tropicales en islas oceánicas", reconoce Julie S. Denslow, de la Universidad de Tulane, y sus colegas en un artículo en el que analizan precisamente la invasión del guayabo fresa en el archipiélago. De hecho la especie no solo ha llegado a Hawái, ha echado raíces en Mauricio, las Seychelles y Ogasawara, entre otras islas.

Una invasora rápida y voraz. El problema no es solo que el guayabo se expandiera por Hawái, es que lo hizo con una fuerza sorprendente y alterando el ecosistema a su paso. En el casco concreto del archipiélago se amoldó tan bien al clima que los expertos recuerdan que en 2021 se consideraba "la segunda especie más abundante" en las islas, donde era posible encontrar ejemplares de Psidium cattleianum desde el nivel del mar a terrenos situados a 1.500 metros de altitud, además de zonas con registros de precipitaciones muy diferentes.

Tan rápido se expande y tanto impacto genera que la UICN la considera una de las 100 peores especies invasoras del mundo. Y es entendible. El guayabo genera masas forestales que impiden el crecimiento de otras plantas, facilitan la erosión del terreno y complican la recarga de los acuíferos. Todo eso, explican desde Big Island Invasive Species Committee (BIISC) se traduce en una degradación del ecosistema y un castigo para el hábitat en el que viven la fauna nativa.

"Estamos ante una tormenta perfecta": por qué hay pueblos de Galicia peleando con una invasión masiva de moscas
"Estamos ante una tormenta perfecta": por qué hay pueblos de Galicia peleando con una invasión masiva de moscas