Decorar un living no consiste solamente en elegir un lindo sofá, una mesa que combine o seguir las últimas tendencias. La iluminación, las proporciones y hasta la continuidad entre ambientes pueden modificar por completo la percepción del espacio.
Patricia Fernández, especialista en decoración, señaló algunas decisiones que evitaría en su propia casa porque pueden afectar tanto la estética como la funcionalidad.
La primera es depender únicamente de una lámpara de techo. Una luz central puede servir para iluminar toda la habitación, pero utilizada como única fuente suele generar un ambiente demasiado plano. También puede producir sombras poco agradables y hacer que el living pierda sensación de calidez.
La alternativa es trabajar la iluminación por capas. Una lámpara de pie junto al sofá, una pequeña luz sobre un mueble o iluminación indirecta permiten crear distintos ambientes según el momento del día.

El segundo error está en cambiar el piso constantemente entre habitaciones. Mantener un mismo acabado en las principales zonas de la vivienda crea continuidad visual y puede hacer que el espacio se perciba más amplio. Cuando cada ambiente tiene un suelo completamente diferente, las divisiones se hacen mucho más evidentes y la vivienda puede verse fragmentada.
El baño suele ser una excepción lógica debido a sus necesidades específicas de humedad y resistencia.
El tercer punto aparece especialmente en viviendas donde cocina y living están conectados. Abrir completamente la cocina sin pensar antes en cómo se utiliza.
Las cocinas integradas pueden aportar amplitud y favorecer la interacción, pero también exponen permanentemente todo lo que sucede en ellas.
Si la mesada suele estar llena de pequeños electrodomésticos, platos o utensilios, eliminar las divisiones puede hacer que el desorden visual llegue directamente al living.
Por eso, antes de derribar una pared, Fernández recomienda pensar menos en la tendencia y más en los hábitos cotidianos de quienes viven allí.
La alfombra puede hacer que todos los muebles parezcan fuera de lugar
El cuarto error es uno de los más habituales y ocurre a la hora de elegir una alfombra demasiado pequeña.
Una alfombra no funciona únicamente como un elemento decorativo. También ayuda a delimitar el área del living y a conectar visualmente sofá, sillones y mesa ratona.
Cuando queda aislada en el centro y ninguno de los muebles la toca, puede dar la sensación de que cada pieza está colocada de manera independiente.

Una regla práctica consiste en elegir un tamaño que permita que, como mínimo, las patas delanteras del sofá y los sillones queden apoyadas sobre ella. De esta forma, el conjunto parece pertenecer a una misma zona y las proporciones resultan más equilibradas.
Muchas veces, incluso un living pequeño se beneficia de una alfombra algo más grande de lo que inicialmente se elegiría.
A estos cuatro errores principales pueden agregarse otros dos que afectan especialmente a los ambientes cercanos.
Uno aparece en el dormitorio: dejar la cama sin cabecero. Aunque no es imprescindible, puede ayudar a darle un punto focal a la habitación y evitar que la pared principal parezca vacía o inconclusa. También aporta comodidad si se utiliza la cama para leer o descansar sentado.
El otro está en la cocina y tiene nuevamente relación con la iluminación. No colocar una luz específica sobre la mesada puede hacer que los muebles superiores generen sombras justamente sobre el lugar donde se preparan los alimentos.
Focos o tiras LED debajo de las alacenas solucionan el problema y permiten utilizar una iluminación más suave cuando no hace falta encender la luz general.




