Las papas al horno son un clásico de cualquier mesa, pero conseguir que queden bien doradas y crocantes por fuera, sin que se sequen por dentro, suele ser un desafío. Muchos buscan la solución en el aceite, pero hay un truco simple que usan los cocineros para lograr la textura perfecta: sumar fécula de maíz antes de llevarlas al horno.
Este método no solo evita el exceso de aceite, sino que también permite obtener una capa exterior más seca y crujiente. Además, si se le agrega una pizca de pimentón, las papas ganan color y sabor, ideales para acompañar cualquier plato.
Por qué la fécula de maíz hace la diferencia en las papas al horno
La clave está en la superficie de la papa. Después de cortarlas y secarlas bien, espolvorear una cantidad moderada de fécula de maíz genera una película fina que ayuda a que el exterior quede crocante durante la cocción.
No hace falta cubrirlas con una capa gruesa: basta con dos cucharadas de fécula de maíz para un kilo de papas, distribuidas de manera uniforme. Así, se logra ese dorado tan buscado sin necesidad de sumar más aceite.

El pimentón, además de aportar sabor, intensifica el color dorado de las papas. El resultado es una guarnición que combina lo mejor de la textura y el sabor, sin complicaciones.
Cómo hacer las mejores papas al horno
Ingredientes:
- 1 kg de papas
- 2 cucharadas de fécula de maíz
- 1 cucharadita de pimentón
- 2 o 3 cucharadas de aceite
- Sal a gusto
- Pimienta u otras especias (opcional)
Paso a paso:
- Lavar, pelar (si se desea) y cortar las papas en bastones gruesos o gajos de tamaño similar. Esto ayuda a que todas se cocinen de manera pareja.
- Secarlas muy bien con un repasador limpio o papel de cocina. Cuanto menos humedad tengan, más fácil será que queden crocantes.
- En un bol grande, mezclar las papas con la fécula de maíz y el pimentón, asegurándose de que la fécula quede bien distribuida. Luego, sumar el aceite y volver a mezclar.
- Precalentar el horno a unos 220 °C.
- Distribuir las papas en una fuente en una sola capa, dejando espacio entre los trozos para que el calor circule y no se amontonen.
- Cocinar entre 35 y 45 minutos, según el tamaño de los cortes y el horno. A mitad de la cocción, conviene darlas vuelta para que se doren de ambos lados.
- El objetivo es que las papas salgan con bordes dorados y crocantes, mientras el interior se mantiene suave y tierno.
Para lograr el resultado perfecto, es importante no poner las papas húmedas en la fuente, porque el exceso de agua impide que se doren bien. Además, es clave no excederse con la fécula de maíz: una capa fina es suficiente para lograr el efecto deseado.



