La fotografía parece de una película de ciencia ficción: tres funcionarios aparecen sentados en una especie de cabinas que son una extraña mezcla de ascensor y escritorio de trabajo. Eso les da acceso a miles de pequeños archivadores incrustados en la pared. El ingenioso sistema era parte de un sorprendente proyecto par aautomatizar la oficina... de hace casi un siglo.
Qué magia negra es esta. Los funcionarios que trabajaban en esos escritorios lo hacían sentados suspedidos a varios metros de altura sobre el suelo y rodeados de esa pared cubierta de cajones. Tenían unos controles con los que poder subir, bajar y desplazarse lateralmente hasta situarse delante del expediente que necesitaban. Las imágenes fueron tomadas en Praga en 1936 y 1937 y forman parte de la llamada Ústřední sociální pojišťovna, la institución central de seguros sociales de Checoslovaquia. El Canadian Centre for Architecture conserva fotografías fechadas ya en 1936.
Una base de datos de hace un siglo. El sistema de seguridad social checoslovaco necesitaba conservar y recuperar enormes cantidades de información sobre trabajadores, asegurados y pensionistas, pero cada registro era un trozo de papel. La solución fue construir entre 1935 y 1936 una instalación dedicada específicamente a convertir aquella montaña de documentación en algo manejable. El catálogo oficial de patrimonio checo la describe como una enorme kartotéka accionada eléctricamente y atendida mediante mesas móviles para los funcionarios. Los datos de la administración nos hablan de 9.000 cajones en los que se organizaban todos esos datos de forma mecánica.
La instalación se ha convertido en Patrimonio Cultural. Fuente: Česká Správa Sociálního Zabezpečení (CSSZ).
Comodida máxima. Cada uno de los 18 bloques tenía su propia plataforma móvil eléctrica. El empleado se sentaba en ella y la máquina se desplazaba tanto vertical como horizontalmente hasta colocarlo exactamente frente al cajón con el expediente necesario. Una vez allí, un pedal accionaba la extracción del cajón de tres metros. Las descripciones de 1937 hablan incluso de apertura y cierre eléctricos. Era una forma extraordinariamente mecánica de resolver una consulta que hoy normalmente le pediríamos a nuestra base de datos o nuestro fichero de Excel. Si el dato estaba lejos, en lugar de traer digitalmente el dato hasta ti, estas instalaciones te llevaban físicamente hasta él. Alucinante.
Mismo trabajo, menos personas. Pero es que hay datos igualmente espectaculares de esas fotografías. La descripción de una imagen fechada el 26 de abril de 1937 afirma que un trabajo que antes necesitaba 400 trabajadores podía realizarse con 20 gracias a un sistema que además necesitaba "un esfuerzo mínimo". Hay que observar esa cifra con cautela, porque procede del texto promocional asociado a las fotografías, no de una estadística laboral que se haya podido verificar oficialmente. Y aun así, nos resulta familiar por la amenaza que ahora por ejemplo plantea la IA: la de hacer el mismo trabajo con muchas menos personas.
Pero. La ergonomía del futuro tenía algunos problemas que harían difícil venderla hoy en día. La plataformas podían dejar a un trabajador suspendido a varios metros del suelo y en sus inicios no había soluciones sofisticadas si había cortes de electricidad. Según la propia Seguridad Social checa, las escaleras de emergencia no se instalaron hasta los años 70. Antes, si fallaba la corriente, el funcionario tenía que ir sacando cajones y utilizarlos para ir bajando a oscuras o iluminándose con una linterna. Emocionante, pero peligroso. En este sitio web hay disponible un mod "Street View" de estas instalaciones.
Funcionalismo como arte. La instalación nació en pleno auge de la arquitectura funcional del país, en una época en la que los arquitectos de vanguardia pensaban en edificios administrativos como máquinas eficientes para trabajar. Cuidado, porque no hay que confundir esta instalación con el célebre Palacio del Instituto General de Pensiones diseñado por Josef Havlíček y Karel Honzík. Ambos pertenecen a ese extraordinario momento de modernización administrativa y arquitectónica de la Checoslovaquia de aquella época; el de Havlíček y Honzík está considerado como una de las obras fundamentales del funcionalismo checo
La informática no acabó con esta maravilla. La administración checa comenzó una gran digitalización de su archivo en 2001. A finales de 2003 había convertido más de 37 millones de registros de seguros de pensiones en imágenes digitales que pasaron a un archivo óptico, mientras los datos estructurados terminaban en una base de datos. La transición fue prácticamente perfecta y conectó dos épocas de la información.
Patrimonio cultural. La kartotéka continúa existiendo en las instalaciones de la actual Administración Checa de la Seguridad Social, y según la propia institución sigue siendo funcional. En 2025 incluso volvió a abrirse excepcionalmente al público con motivo del Día de la Arquitectura. Hoy es además patrimonio cultural protegido, y con razón.
Imagen | Alpoma (editada con Magnific)
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La noticia
Los escritorios del futuro ya existían en 1937: así trabajaban los archivistas checoslovacos con ascensores mecánicos personales
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Pastor
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