El romero es una de las plantas aromáticas favoritas para tener en casa y aprovechar también en la cocina. Sin embargo, hay un secreto que aconsejan los jardineros para que luzca más frondosa y con más ramas: la poda de las puntas.

Este cuidado consiste en recortar periódicamente los extremos de los tallos. Así, en vez de crecer solo hacia arriba, el romero desarrolla nuevas ramificaciones laterales y adquiere una forma más compacta y tupida.

Para qué sirve podar las puntas del romero

Si se deja crecer sin podas, el romero suele formar ramas largas y separadas entre sí. En cambio, al cortar las puntas, se estimula el nacimiento de brotes laterales, lo que da como resultado una planta más densa.

La poda del romero es clave para que se mantenga tupido. (Imagen generada con IA)
La poda del romero es clave para que se mantenga tupido. (Imagen generada con IA)

La clave está en hacer una poda moderada: no hace falta cortar grandes cantidades, sino retirar solo unos centímetros de los extremos cada tanto. Esto ayuda a mantener la forma sin estresar la planta.

Además, la poda de mantenimiento es fundamental si el romero está en maceta y se busca que no ocupe demasiado espacio.

Cómo podar el romero para que crezca mejor

  1. Elegir los tallos que sobresalen o crecen mucho hacia arriba.
  2. Cortar unos pocos centímetros de la parte superior de cada tallo.
  3. Hacer un corte por encima de un punto de hojas o brotes.
  4. No es necesario podar toda la planta de una vez; es mejor hacer recortes pequeños y frecuentes.
  5. Aprovechar la poda para sacar partes secas o dañadas.

La frecuencia depende del crecimiento, el clima y el lugar donde esté la planta. Durante los meses de mayor actividad, se pueden hacer podas ligeras para mantener la forma y estimular la ramificación. Lo importante es observar la planta y recortar cuando los tallos se alargan demasiado. Las podas fuertes deben evitarse en épocas de frío intenso o si la planta está debilitada.

Otros cuidados clave: luz y riego

La poda ayuda, pero el romero también necesita buena iluminación para crecer bien. Lo ideal es ubicarlo en un lugar donde reciba varias horas de sol. Si está en el interior, conviene acercarlo a una ventana luminosa.

El riego es otro punto fundamental: el romero prefiere cierta sequedad entre riegos y no tolera el exceso de agua. Antes de volver a regar, hay que comprobar que la capa superior de la tierra esté seca. La maceta debe tener agujeros de drenaje y el sustrato debe ser liviano para evitar que las raíces se encharquen.