En una comunidad acostumbrada durante años a determinados modelos de belleza y masculinidad, hubo quienes sintieron que no encajaban: gordos, peludos, mayores, con cuerpos que no respondían al estereotipo del hombre gay joven y musculoso. Para ellos, también tenía que existir un lugar. Así, en 1997 nació una comunidad que desde sus comienzos buscó ampliar los criterios de pertenencia y construir un espacio donde nadie tuviera que sentirse discriminado por su apariencia.
“Somos Club de Osos de Buenos Aires”, se presentan Alejandro Zubieta, expresidente de la organización, y Marcelo Alonso, su actual presidente. Para ellos, el club nació de una necesidad concreta: hacer visible una parte de la comunidad que durante mucho tiempo había quedado relegada. “Hay que entender que los gays van mucho más allá del musculoso, del rubio, del joven”, resume Alejandro.
Para Marcelo, dentro de la propia comunidad gay había una determinada imagen que parecía funcionar como modelo. “Cuando no encajás en el arquetipo de tipo musculoso, sin pelo, alto, flaquito, te sentís discriminado. Entonces acá no queremos eso”, afirma.
La idea de los osos está asociada, en principio, a determinadas características físicas. Pero para Marcelo y Alejandro, reducir la comunidad solamente a los cuerpos sería quedarse con una parte de la historia. “La primera identificación es corporal, pero la comunidad de osos va más allá de eso”, explica Alejandro. Para él, detrás de la estética hay una necesidad de encontrarse con otros y compartir. Ese sentido de pertenencia fue una de las razones que impulsaron la creación del club.

El origen se remonta a los años 90, cuando internet todavía era muy diferente de lo que es hoy. En ese contexto apareció un aviso dirigido a quienes se identificaran como osos o cazadores y quisieran ponerse en contacto. “Esa fue la llamada Reunión Cero, donde se juntaron 30 personas”, recuerda Alejandro. Aquel encuentro marcó el comienzo de un espacio propio. “Ahí nació la necesidad de empezar a constituir un lugar donde encontrarse”, explica. Con los años, el club se consolidó alrededor de vínculos, actividades y encuentros.
Actualmente, el Club de Osos de Buenos Aires tiene cerca de 300 miembros. Pero sus integrantes buscan dejar en claro que formar parte de un grupo específico no significa aislarse del resto de la comunidad. “Somos parte. No somos una exclusión”, plantea Marcelo.
Esa definición también se refleja en la manera en que diseñan las actividades. Muchas están abiertas a toda la comunidad y buscan que el espacio funcione como un punto de encuentro. “No hay una cuestión de edadismo”, señala Marcelo. “De hecho, en las actividades vas a encontrar gente de 20 años y gente de 84”, agrega Alejandro.

Dentro del mundo de los osos existen diferentes maneras de identificarse, según las características físicas o el lugar que cada persona ocupa dentro del grupo. Durante la charla, Marcelo y Alejandro repasan algunas de esas categorías: están los “cachorros”, que son los jóvenes; los “osos normales”, que responden a las características de ser peludos y corpulentos; los “osos polares”, que son los mayores; y las “nutrias”, que son peludos y flacos, entre otras.
También aparece la figura del “cazador”, utilizada para referirse a quienes sienten atracción por los osos, incluidos los heterosexuales. Pero detrás de las etiquetas que circulan dentro de este universo hay un mensaje más profundo: la posibilidad de elegir cómo vivir la propia identidad y encontrar un lugar donde esa elección no sea motivo de discriminación. “Estamos absolutamente convencidos de nuestra masculinidad, de nuestra forma de vivir y de lo que queremos de todos, somos pares”, afirma Marcelo.

Después de casi tres décadas, el club mantiene parte de aquella idea que impulsó a sus primeros integrantes: encontrar un lugar donde sentirse acompañados y compartir con otros. Al pensar en lo que todavía falta para fortalecer el espacio, Marcelo apunta a sumar nuevos miembros: “Que se acerquen todos aquellos que quieran pertenecer y no ser discriminado. Acá tenemos la puerta abierta para todos”.




