La fuerza de los atletas profesionales no depende únicamente de levantar grandes cantidades de peso. Una parte importante de su preparación está vinculada con la potencia, la movilidad, la velocidad de ejecución y la capacidad para competir bajo presión.
Esto quedó en evidencia durante un campamento de entrenamiento realizado en Oklahoma, en el que participaron algunas de las figuras más destacadas de la fuerza y del fútbol americano.
Según un informe realizado por Men’s Health, el encuentro reunió a Mitchell Hooper, campeón del “World’s Strongest Man 2026”; Josh Bridges, referente del CrossFit; y los jugadores de la NFL Lane Johnson, Tristan Wirfs, Will Campbell, Creed Humphrey y Dion Dawkins, además del chef y personalidad televisiva Robert Irvine.

Durante tres días, los participantes combinaron distintas modalidades de preparación física y pusieron a prueba métodos que también pueden adaptarse a rutinas convencionales.
Jesse Burdick y una técnica para trabajar la movilidad
Antes de comenzar las sesiones, el entrenador Jesse Burdick utilizaba un cilindro metálico pesado para ejercer presión sobre distintas zonas musculares. La técnica, conocida en inglés como body tempering, busca trabajar los tejidos mediante una presión más intensa que la de un rodillo de espuma.
Burdick aplicó el método sobre los hombros, la espalda, los glúteos y los isquiotibiales de los participantes. El procedimiento cobró especial importancia para atletas con una gran cantidad de masa muscular y se utilizó como parte de la preparación previa al esfuerzo.

Para las personas que tienen rigidez en las caderas, el entrenador Ebenezer Samuel propuso una alternativa más sencilla. El ejercicio consiste en sentarse en el suelo con las rodillas y las caderas a 90 grados, colocar el asa de una pesa rusa liviana sobre el pliegue de la cadera y desplazarla hacia adelante y hacia atrás para trabajar los flexores.
Lane Johnson y la fuerza que exige empujar y tirar al mismo tiempo
Johnson fue también uno de los protagonistas del trabajo para la parte superior del cuerpo. Durante una sesión, se colocó frente a una máquina diseñada para combinar un movimiento de empuje con otro de tracción.
El jugador de Philadelphia Eagles realizó ocho repeticiones utilizando un total de 163 kilos. Con un brazo llevaba una empuñadura hacia el pecho y con el otro la alejaba del cuerpo. El movimiento permite trabajar simultáneamente dos acciones que aparecen en distintos gestos deportivos.

La propuesta puede reproducirse en una máquina de doble cable. Samuel recomendó tres series de ocho repeticiones por lado, dos veces por semana.
Mitchell Hooper mostró por qué la velocidad también importa
El atleta especializado en fuerza protagonizó uno de los momentos más exigentes del entrenamiento de piernas. Frente a una barra hexagonal cargada, realizó cinco repeticiones intentando desplazar el peso con la mayor velocidad posible.
Cada movimiento fue acompañado por una aceleración suficiente para que sus hombros se elevaran y casi terminara sobre las puntas de los pies. La velocidad de la barra fue controlada por Rangel mediante un dispositivo Tendo, utilizado para medir el tiempo de cada levantamiento.

El objetivo establecido durante la sesión era completar cada repetición en menos de 1,5 segundos. La estrategia busca desarrollar potencia y puede trasladarse a ejercicios habituales. Samuel planteó aplicar esa intención incluso en movimientos como sentadillas, remos, flexiones y curls de bíceps, siempre manteniendo una ejecución técnicamente correcta.
El balón medicinal puso a prueba la fuerza explosiva
La preparación también incluyó ejercicios destinados a producir fuerza en muy poco tiempo. Uno de ellos consistió en utilizar un balón medicinal de 9 kilos.
Durante la sesión, los atletas se colocaban de rodillas, recibían el balón con ambas manos y absorbían la fuerza del impacto antes de devolverlo con la mayor velocidad posible. El movimiento podía provocar que el cuerpo se desplazara hacia adelante como consecuencia de la potencia aplicada.

La dinámica involucra el pecho, los tríceps, los abdominales y los glúteos. La recomendación es realizar tres series de tres repeticiones con un compañero antes de una sesión para la parte superior del cuerpo.
Los jugadores de la NFL llevaron la potencia al campo
La velocidad de Johnson, Wirfs y Campbell apareció también durante las carreras de 90 metros realizadas en el campamento. Los tres jugadores de línea ofensiva superan los 136 kilos y aun así consiguieron desarrollar una aceleración suficiente para imponerse en las pruebas.
El rendimiento sirvió para mostrar la importancia de la potencia de las piernas dentro de una posición que exige mover grandes masas corporales en espacios reducidos.

En el caso de Johnson, su preparación incluye además movimientos de fuerza poco habituales: el jugador se hizo conocido por caminar con una estructura de entrenamiento de 320 kilos sobre los hombros durante casi 45 metros.
Josh Bridges y Hooper llevaron la competencia al entrenamiento
El componente competitivo estuvo presente durante las tres jornadas. Josh Bridges participó en sprints de 90 metros y en un ejercicio de espejo de 10 segundos, en el que un atleta debía desplazarse libremente y otro tenía que seguir sus movimientos.
La prueba más exigente llegó con las bicicletas de asalto. Dos participantes se enfrentaban durante 60 segundos con el objetivo de acumular la mayor cantidad posible de calorías. Hooper alcanzó 77 calorías y quedó en el primer lugar.

Las pruebas también enfrentaron a otros participantes, entre ellos Dawkins y Campbell, y llevaron el entrenamiento más allá de la preparación individual mediante desafíos directos entre atletas.




