La demanda sostiene que Park Mental Health no actuó ante las advertencias del FBI ni gestionó el traslado de Caleb Vazquez a una internación cerrada (REUTERS/Mike Blake)

La madre de Caleb Vazquez, el joven de 18 años que el pasado 18 de mayo participó en el tiroteo contra la mezquita Islamic Center of San Diego, presentó una demanda por muerte injustificada contra Park Mental Health, la organización que tenía a su hijo bajo tratamiento.

Esta acción legal alega que la institución no actuó ante las advertencias del FBI y no trasladó al joven a un centro de mayor seguridad pese a señales de un peligro inminente, según informó Associated Press.

Vazquez y Cain Clark, de 17 años, irrumpieron en el templo, mataron a tres hombres e hirieron a un trabajador de jardinería antes de huir del lugar. Minutos después, ambos murieron por heridas de bala autoinfligidas dentro de un vehículo estacionado a pocas cuadras.

La madre de Caleb Vazquez presentó una demanda por muerte injustificada contra Park Mental Health tras el tiroteo en la mezquita Islamic Center of San Diego (REUTERS/Mike Blake)

Las víctimas fatales fueron identificadas como el guardia de seguridad Amin Abdullah y dos hombres que corrieron hacia el lugar del tiroteo: Mansour Kaziha y Nader Awad.

Cuatro días antes del ataque, el FBI contactó a Lilliana Vazquez, madre de Caleb, para informarle que su hijo utilizaba la “dark web” para comunicarse con personas que hablaban de tiroteos escolares y suicidios. Lilliana transmitió esa advertencia al terapeuta de su hijo esa misma mañana.

El terapeuta le respondió horas después que había informado al director del programa y que habían coordinado una reunión para el día siguiente. Los padres de Vazquez sostienen en la demanda que Park Mental Health no actuó con la celeridad necesaria y que debió haber gestionado el traslado de su hijo a una instalación de internación cerrada.

Las víctimas del tiroteo en la mezquita fueron el guardia Amin Abdullah y los hombres Mansour Kaziha y Nader Awad (REUTERS/Mike Blake)

El joven desapareció la noche antes del tiroteo sin que la familia fuera notificada

El 18 de mayo, a primera hora de la mañana, el director del programa le envió un mensaje de texto a Lilliana: “¿Tienes idea de dónde puede estar Caleb?”. Ella respondió: “¿Me estás diciendo que está desaparecido?”.

La respuesta fue afirmativa. Las cámaras de vigilancia mostraron a Vazquez saliendo de la propiedad a las 20:24 de la noche anterior mientras hablaba por teléfono, pero sus padres no fueron notificados hasta la mañana del tiroteo.

Alrededor de las 9 de la mañana, Lilliana y Marco Vazquez llegaron a la sede de Park Mental en North Park. El director del programa se negó a recibirlos y un empleado les indicó que debían esperar 24 horas antes de presentar una denuncia policial por persona desaparecida.

De acuerdo con los expertos consultados por AP, esa indicación fue incorrecta, dado a que no existe ningún plazo legal de espera para hacer ese tipo de reporte. La demanda también señala que, cuando Lilliana preguntó por qué nadie la había alertado la noche anterior, nadie respondió.

Caleb Vazquez y Cain Clark irrumpieron en el Islamic Center of San Diego, mataron a tres hombres, hirieron a un trabajador y luego murieron por heridas de bala autoinfligidas (X/ @Alladdin1983)

Clark fue reportado como desaparecido la misma mañana y con armas faltantes en su casa

Mientras los Vazquez buscaban a su hijo, la madre de Clark llamó a la SDPD a las 9:42 para reportarlo como fugitivo. Indicó que faltaba un arma del hogar y que su hijo posiblemente estaba con alguien que había conocido en línea.

A las 10:41 llamó nuevamente: faltaban varias armas y había encontrado una posible nota de suicidio junto con “escritos cargados de odio”. La llamada fue elevada a Prioridad 1 a las 10:50.

Hacia las 11:42 llegaron los primeros reportes del tiroteo en el Islamic Center. Los atacantes ya habían abandonado el lugar cuando los primeros oficiales llegaron, cuatro minutos después.

Las alertas sobre Vazquez se acumularon durante más de un año

Las señales de peligro no eran recientes. En enero de 2025, dos compañeros del colegio High Tech High, en Chula Vista, avisaron al vicedirector que Vazquez les había pedido que no fueran a clase, sugiriendo que planeaba un tiroteo.

La policía realizó un control de bienestar, pero el padre fue “poco cooperativo” y la familia impidió que los detectives entrevistaran al joven en privado o accedieran a sus redes sociales, según la orden de restricción de armas obtenida por Times of San Diego.

El FBI alertó a la madre de Caleb Vazquez sobre contactos en la dark web vinculados a tiroteos escolares y suicidios cuatro días antes del ataque (Tamer Barbakh/via REUTERS)

Asimismo, la investigación escolar reveló una serie de conductas perturbadoras: Vazquez se presentó al colegio disfrazado del asesino serial ficticio Dexter Morgan, apuntó una banana a otros estudiantes como si fuera un arma, llegó con la cabeza afeitada para parecerse a prisioneros de campos de concentración y expresó fascinación por ataques masivos en Poway, El Paso e Isla Vista.

El adolescente le dijo a las autoridades que idolatraba a Adolf Hitler y recopilaba información sobre tiradores en la “dark web”. Fue sometido a una detención psiquiátrica de 72 horas. El 11 de marzo de 2025, el juez Enrique Camarena levantó la orden temporal de restricción de armas y la desestimó “sin perjuicio”. Bajo esa medida, la policía había confiscado 26 armas del domicilio de su padre.

El FBI determinó que Clark y Vazquez se conocieron en línea y que ambos fueron radicalizados allí. Un manifiesto de 75 páginas atribuido a los atacantes, obtenido medios locales, contenía discurso antimusulmán, misógino y antisemita, y los identificó como “aceleracionistas”, una corriente del supremacismo blanco que promueve la violencia para provocar el colapso social.

El manifiesto de 75 páginas atribuido a los atacantes mezcla discurso antimusulmán, antisemita y misógino, e identifica a Clark y Vazquez como

Por su parte, el abogado de Park Mental Health, Chris Saldana, rechazó las acusaciones: “La instalación no tiene responsabilidad sobre los movimientos de sus clientes. Es completamente voluntaria”.