Redacción Medioambiente, 17 sep (EFE).- Los países considerados más vulnerables a los efectos del cambio climático gastan casi 25 veces más en el pago de su deuda que en acción climática, según un informe de la federación de ong ActionAid que analiza también sus ingresos públicos, presupuestos nacionales y planes climáticos.

El documento asegura que un total de 65 países incluidos en el Sur Global está gastando, sólo en 2026, aproximadamente unos 8,8 billones de dólares para reducir sus deudas internacionales -que absorben el 65 % de sus ingresos públicos- pero sólo emplean 39.000 millones de dólares en subvenciones climáticas según el último dato disponible, que corresponde a 2024.

Deuda y clima "están sumidos en un círculo vicioso", ya que "los desastres climáticos obligan a los países a solicitar nuevos préstamos para recuperarse" pero el pago de los mismos y las medidas de austeridad que conlleva su devolución implican "la reducción de la inversión en respuesta, resiliencia, servicios públicos esenciales y una transición justa".

Además, para conseguir la divisa extrajera exigida por los acreedores, estos gobiernos "se ven presionados a impulsar la extracción de combustibles fósiles y la agricultura industrial para la exportación, lo que genera más emisiones, daño ecológico, desastres climáticos y aún más deuda".

ActionAid propone romper este "círculo vicioso" cancelando deuda y creando al mismo tiempo un sistema internacional más justo, además de facilitando una financiación climática basada en subvenciones en lugar de préstamos.

Dos tercios de lo que los países ricos contabilizan como financiación climática, apunta, llegan en forma de préstamos y no de subvenciones y una gran parte lo hace "a altos tipos de interés comerciales", lo que "crea una ilusión de apoyo" mientras hunde aún más sus finanzas.

En el caso de España, según ActionAid, más del 85 % de la financiación climática facilitada a los países del Sur Global se canaliza precisamente vía préstamos.

El informe también ofrece ejemplos de cómo la deuda consume recursos que deberían destinarse a soluciones climáticas: en Senegal, por ejemplo, el pago de la deuda en 2026 supera en más de 600 veces el gasto presupuestado por el país en acción climática y excede el 96 % de los ingresos públicos.

Esta situación "está retrasando la inversión en agroecología, una solución liderada por las comunidades que puede fortalecer la seguridad alimentaria, los medios de vida y la resiliencia climática" al mismo tiempo en este país africano. EFE