Al elegir un color de pelo, muchos se fijan solo en los tonos que aparecen entre las tendencias del momento, pero no tienen en cuenta el contraste entre el cabello y las facciones del rostro. En ese sentido, los peluqueros advierten que, a cierta edad, los colores demasiado oscuros pueden generar un efecto indeseado.
De acuerdo con el estilista español Óscar Javier Garrido Adeva, aunque aseguró que le gustan los tonos intensos, “el pelo oscuro endurece los rasgos”. Por este motivo, remarcó que el color debería elegirse de acuerdo con la piel y las facciones de cada persona.
Por qué un pelo demasiado oscuro puede endurecer las facciones
En líneas generales, el problema aparece si se eligen tonos muy intensos, como el negro azabache o los castaños muy oscuros. Como crean un contraste muy marcado con la piel, destacan las líneas de la cara y pueden hacer que algunos rasgos se perciban de manera más intensa.
Según L’Oréal Paris, el pelo muy oscuro puede endurecer las facciones, por lo que, en aquellas personas con rasgos suaves que buscan resaltarlos, puede aparecer como una buena alternativa.
Después de los 40, no es necesario abandonar el pelo oscuro, sino que la clave está en evitar un color excesivamente plano o intenso si se busca conseguir un efecto más luminoso y suavizar las facciones del rostro.
Qué tonos pueden favorecer más después de los 40
Una de las alternativas al pelo completamente oscuro es mantener una base castaña, pero incorporar reflejos, mechas sutiles o tonos un poco más cálidos cerca de la cara. Así, el pelo mantiene profundidad sin generar un contraste tan fuerte con las facciones.
Además, los especialistas recomiendan evitar los extremos. Un rubio muy claro, por ejemplo, no siempre es más rejuvenecedor. Según el peluquero Gabriel Llano, los rubios muy uniformes también pueden sumar años, mientras que los colores con distintos matices aportan luminosidad y ayudan a suavizar las facciones.

De esta manera, más que elegir un color determinado por la edad, lo más conveniente es encontrar un tono que acompañe el color de piel y aporte luminosidad al rostro. Un castaño con dimensión, reflejos cálidos o mechas estratégicas pueden conseguir un resultado más suave sin cambiar por completo el color del pelo.



