
Vivir en España con el salario de España sale caro. Los precios siguen subiendo y este martes la gasolina alcanzó su precio máximo del año, según el histórico del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco). El gasóleo también sube, la luz... y la diferencia con Europa cada vez es mayor. Cerramos agosto con una inflación interanual del 4,3%, o el 4,5% en términos armonizados, frente al 3,3% de la eurozona, según un informe publicado por Funcas. Vemos que las diferencias con el resto de países de la Unión Europea, que ya existían en meses anteriores, se han ampliado. Y mientras tanto, los salarios pactados en los convenios colectivos siguen por debajo del IPC, es decir, avanzan, pero a un ritmo menor al de la inflación.
El precio de la gasolina se sitúa un 24% por encima del que regía el 28 de febrero, fecha en la que comenzó la escalada bélica en Oriente Medio, según los registros del Miteco. El encarecimiento se ha visto agravado en los últimos días por la rebaja del descuento aplicado a este carburante, que pasó de 10 céntimos por litro en agosto a 5 céntimos desde el 1 de septiembre. Como consecuencia, la gasolina se ha encarecido un 5,9% desde el lunes anterior, último día en que estuvo vigente el descuento mayor, y un 8,5% respecto a los datos registrados hace un mes.

Llenar un depósito de 55 litros le costó este martes al consumidor una media de 100,9 euros, 5,64 euros más que hace ocho días. Para paliar el impacto del conflicto armado en el bolsillo de los consumidores, el Gobierno había aprobado una reducción del IVA de los hidrocarburos del 21% al 10%, además de rebajar el impuesto de hidrocarburos hasta el mínimo permitido en la Unión Europea. Estas medidas entraron en vigor el 22 de marzo, un día después de que la gasolina alcanzase entonces su récord anual, de 1,796 euros por litro, cifra que resulta un 2,2% inferior al máximo registrado este martes.
El diésel repunta de nuevo: 55 litros por casi 100 euros
El comportamiento del gasóleo ha sido distinto al de la gasolina en las últimas semanas. El 1 de septiembre, el descuento aplicado a este carburante se duplicó respecto al vigente en agosto, hasta los 20 céntimos por litro, lo que se tradujo en un descenso inmediato de su precio de venta: de 1,852 euros por litro el último día de agosto a 1,773 euros al día siguiente, un abaratamiento del 4,3%.
Sin embargo, desde entonces el gasóleo ha encarecido de forma progresiva hasta situarse este martes en 1,809 euros por litro, un 2% más caro que hace una semana. Pese a este repunte, comparado con el último día de agosto, el diésel acumula un abaratamiento del 2,3%. Llenar un depósito de 55 litros costó este martes 99,5 euros.

Según Funcas, el organismo vincula este encarecimiento a dos factores. Por un lado, el bloqueo prolongado del estrecho de Ormuz tensionó los precios de los hidrocarburos y generó una nueva ola de inflación energética a escala global. Y por el otro, a la reversión parcial de las desgravaciones fiscales.
La electricidad, un 30% más cara entre junio y agosto
El repunte de los carburantes se suma a otro dato recogido por Funcas: el precio de la electricidad escaló un 30% entre junio y agosto, arrastrado por la subida del gas. El organismo vincula este encarecimiento energético al bloqueo prolongado del estrecho de Ormuz, que tensionó los precios de los hidrocarburos y desató una nueva ola de inflación energética a escala global. En el caso español, ese efecto se sumó a la reversión parcial de las desgravaciones fiscales que existían sobre los combustibles, lo que amplificó el impacto del shock externo en los precios que paga el consumidor final.
El alza de precios no se limita a la energía. Los componentes subyacentes de la inflación, que excluyen los elementos más volátiles como los carburantes, crecen a un ritmo superior al 3%, casi un punto por encima de la media de la eurozona, señala el informe. Los servicios encabezan esta presión, sostenidos por la fuerte demanda vinculada al sector turístico, que mantiene su ciclo expansivo tras el verano.
Esta combinación, inflación energética más presión en los servicios, explica por qué el diferencial de España con sus socios europeos no se ha limitado a un episodio puntual, sino que se ha consolidado en los últimos meses, según la lectura que hace Funcas con los datos del INE y Eurostat.
Los salarios no siguen el ritmo de la inflación
Frente a esta escalada de precios, los convenios colectivos firmados en España contemplan subidas salariales del 3% en promedio, un punto por debajo del avance del índice de precios al consumo (IPC). Esta brecha reabre la sensación de pérdida de poder adquisitivo entre los hogares, según advierte Funcas en su informe.
El organismo distingue dos fases en la reacción de los consumidores ante este tipo de shocks. En los primeros meses de una crisis energética, los hogares suelen interpretar la subida de precios como algo transitorio y recurren a sus ahorros para sostener su nivel de consumo. Sin embargo, esa percepción de transitoriedad pierde sustento a medida que la crisis energética se prolonga, lo que podría llevar a las familias a moderar directamente su gasto en consumo en lugar de continuar financiándolo con el ahorro acumulado, según la misma fuente.




