La muerte de Harald V de Noruega no solo deja un gran vacío en el país escandinavo. El monarca deja huérfana a la tripulación del Fram XVIII, una de las grandes competidoras contra Felipe VI en la Copa del Rey MAPFRE de Palma. Y es que el rey encontró en la isla balear uno de sus destinos predilectos, no tanto por sus obligaciones como jefe de Estado como por una de sus grandes pasiones: la vela. Palma fue durante años el escenario en el que Harald aparcaba la Corona, al menos durante unos días, para entregarse por completo a la competición.
Su presencia en la isla comenzó a ser habitual a finales de los años 90. Desde 1997, el rey noruego participó en distintas pruebas náuticas con su embarcación y convirtió la Copa del Rey en una cita prácticamente imprescindible de sus veranos. “Me encanta la Copa del Rey de vela. Buenos barcos, buen tiempo, buen viento... Sin olvidar la buena comida española”, llegó a confesar el propio Harald, dejando claro el vínculo que había desarrollado con Mallorca.
La bahía de Palma fue también escenario de sus encuentros deportivos con Juan Carlos I. En 1998, Harald consiguió imponerse al entonces monarca español en una de las pruebas: el noruego competía a bordo del Fram XIV, mientras Juan Carlos lo hacía con el Bribón. Aquella rivalidad náutica se repitió durante diferentes ediciones y convirtió a ambos reyes en habituales de los pantalanes del Real Club Náutico de Palma.

Un rey entre regatas, tortilla y amigos
Lejos de la imagen solemne asociada a un jefe de Estado, Harald se desenvolvía en Mallorca con una naturalidad que sorprendía a quienes coincidían con él. Su rutina estaba marcada por los entrenamientos, las regatas y las conversaciones con su tripulación.
Según afirma la experta real Paloma Barrientos, el monarca solía alojarse en el Norge, el yate real noruego, que permanecía atracado en la base naval de Porto Pi. Desde allí se desplazaba hasta el club náutico para competir con el Fram. En ocasiones, también se le podía encontrar en la cafetería del recinto compartiendo un desayuno con su equipo. Su menú habitual antes de salir al mar era sencillo: un pincho de tortilla doble y agua.

La última visita a Mallorca
Harald siguió regresando a la isla durante años, acompañado en muchas ocasiones por su esposa, Sonia. Su última participación en la Copa del Rey llegó en 2019, cuando, a los 82 años, volvió a Palma después de un periodo de nueve años sin competir allí. Lo hizo al frente del Fram XVIII y coincidió en las aguas mallorquinas con Felipe VI.
Aquella fue su última gran aparición vinculada a la competición. En 2022, ya con 85 años, Harald anunció que abandonaba definitivamente las regatas. “Ha llegado mi tiempo”, explicó entonces, poniendo fin a una trayectoria deportiva que había comenzado mucho antes de su llegada al trono.
Su relación con la vela se remontaba a su juventud. Antes de convertirse en rey, representó a Noruega en tres ediciones de los Juegos Olímpicos y participó en campeonatos internacionales, donde llegó a conseguir distintas medallas. El deporte fue una constante durante toda su vida y Mallorca se convirtió en uno de los lugares donde pudo seguir disfrutando de esa afición.



