El Cairo, 29 ago (EFE).- El luchador egipcio Mohamed al Shami, que escapó durante el tránsito en Roma hacia El Cairo tras participar en los Juegos Mediterráneos de Taranto (Italia) justificó este sábado su fuga debido a la extrema presión financiera, responsabilidades familiares y la "falta de un futuro digno" debido a la baja remuneración que recibe en su país.
En un emotivo mensaje en sus cuentas en las redes, Al Shami dijo que practica la lucha desde los 7 años y que, tras competir a nivel africano e internacional, el apoyo financiero que recibía de la federación no le permitía tener una vida digna ni esperar "un futuro digno".
"Si sufriera una lesión o tuviera que retirarme, no encontraría ningún apoyo después de todos los logros conseguidos", dijo el luchador en su mensaje, tras pedir disculpas a su familia y a los aficionados.
"Haciendo un cálculo simple, si me quedara otros quinces años en el mismo lugar donde estaba, ni siquiera podría comprarme un apartamento para casarme o hace algo con mi vida", destacó para ilustrar aún más su frustración con el nulo futuro del deporte de lucha en su país.
Al Shami recordó que había representado a Egipto "en muchos campeonatos africanos e internacionales", y que "mi mayor sueño era ganar una medalla olímpica y alcanzar el nivel más alto posible en el deporte que amaba y al que dediqué toda mi vida".
"Pero llegó un punto en que sentí que mi padre estaba cansado, que la vida se le había hecho difícil y que yo, como soy el mayor de mis hermanos, alguien tenía que sacrificarse y asumir la responsabilidad", añadió.
Pese a todo, Al Shami afirmó que su sueño olímpico sigue vigente, y que espera volver a representar a su país en el futuro.
Su mensaje ha generado un intenso debate en las plataformas digitales, donde muchos usuarios se dividieron entre quienes justifican su fuga por las precarias condiciones de los atletas de disciplina individuales y otros que critican la vía de la fuga ilegal.
Al Shami no es el primero en escaparse tras un campeonato. Hace pocos días el también luchador egipcio Ziad Hajaj abandonó la residencia del conjunto nacional en Eslovaquia tras participar en el Campeonato Mundial Juvenil de Lucha.
Otros varios atletas egipcios han hecho lo propio en los últimos años, en medio de quejas por la falta de apoyo económico y la imposibilidad de poder vivir del deporte individual en Egipto o la de salir del país sin haber hecho el servicio militar.
Dada esta situación, el Ministerio de Juventud y Deportes de Egipto ha tomado medidas disciplinarias y judiciales inmediatas para frenar la ola de fugas de atletas, con las que se castiga por negligencia a los directivos, además de otros castigos financieros y penales a los deportistas evadidos.
En el caso de Al Shami, el jefe de la delegación de lucha, Ibrahim Adel, fue suspendido y remetido al Comité de Ética y Valores, en tanto el ministerio envió los expedientes del luchador, así como el de Hajaj, a la Fiscalía General para iniciar un proceso de investigación penal, además de ordenar la revisión de los protocolos de viaje, entre otras medidas. EFE