A pocos días del vencimiento previsto del Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) para El Salvador, una madre salvadoreña teme quedar separada de su hijo con autismo, quien depende de ella para asistir a consultas médicas, terapias y recibir acompañamiento durante crisis, según una entrevista de Univisión 34 Los Ángeles.
María, residente de Los Ángeles, lleva más de 20 años en territorio estadounidense bajo la protección del TPS. Su preocupación se concentra en Richard, uno de sus tres hijos, quien tiene autismo y requiere una presencia constante en su vida cotidiana.
La mujer, madre soltera, relató que dedicó años al trabajo y a la crianza de sus hijos con el objetivo de que pudieran estudiar y acceder a oportunidades que ella no tuvo. Uno de ellos se graduó de Garfield High School y de la Universidad de California en Berkeley, y trabaja en la NASA.
A pesar de ese recorrido familiar, la incertidumbre sobre su estatus migratorio altera sus planes. “Mucha tristeza, mucha incertidumbre”, expresó.

Richard necesita apoyo para las consultas y las terapias
Richard ha avanzado hacia una mayor autonomía, explicó su madre. Le interesan los negocios y comenzó a vender café. Sin embargo, María señaló que aún necesita hacerse cargo de actividades esenciales, como los traslados a las citas médicas y terapéuticas.
También afirmó que su presencia resulta necesaria cuando su hijo atraviesa crisis vinculadas con su condición. Para ella, la posibilidad de perder la protección migratoria implica una amenaza directa para la estabilidad que construyó con él en California.
“Depende de mí”, señaló la madre en declaraciones a Univisión. La frase resume una inquietud que excede la autorización para vivir y trabajar en Estados Unidos: el temor de que una eventual separación afecte el tratamiento, las rutinas y el entorno de su hijo.
El caso expone el impacto familiar que podría tener el vencimiento del TPS, una figura que ofrece protección temporal frente a la deportación y autorización laboral a ciudadanos de países designados.

Los cambios de rutina son una preocupación central para la familia
María considera que trasladar a Richard fuera del ambiente que conoce podría tener consecuencias en su bienestar. Según contó al medio, las modificaciones abruptas en la rutina pueden provocar tristeza, frustración y conductas agresivas en personas con necesidades especiales.
La madre teme dos escenarios: dejar a su hijo en Estados Unidos o llevarlo a un país donde, según su percepción, tendría que adaptarse a un sistema y a condiciones desconocidas. En ambos casos, la familia enfrentaría una ruptura de la dinámica que sostiene el acompañamiento de Richard.
El TPS para los salvadoreños tiene como fecha de finalización el próximo 9 de septiembre. La situación mantiene en alerta a miles de beneficiarios que viven desde hace años en Estados Unidos y que formaron familias, desarrollaron empleos y establecieron redes comunitarias en el país.

“Estoy haciendo un plan A-B-C”, explicó. Su intención es encontrar una salida que le permita preservar el cuidado de su hijo y evitar una separación que, a su juicio, tendría consecuencias difíciles para ambos.
La familia aguarda la fecha con la mirada puesta en las opciones que puedan surgir antes de que concluya el beneficio migratorio.



