Óscar Maya Belchí
Madrid, 11 sep (EFE).- El circuito Madring estrenó este viernes su actividad en pista como casa del Gran Premio de España. Un inicio marcado por las banderas rojas y un accidente que provocó fuego en un monoplaza de Fórmula 2, categoría soporte de una Fórmula 1 que vivió con tranquilidad el estreno de un circuito exigente y sin margen de error para los pilotos.
La acción sobre el trazado comenzó por la mañana con las categorías antesalas a la Fórmula 1 y con los accidentes como protagonistas. El tailandés Tasanapol Inthraphuvasak propició la suspensión de la sesión al impactar contra el muro y provocar fuego en su coche. Entrenamientos libres de F2 suspendidos y pocas pruebas de cara a una clasificación que se cerró con cuatro banderas rojas, por sendos accidentes, en 30 minutos.
Ya la Fórmula 3, que rodó hace dos semanas en el trazado de Madring como parte de unos test y prueba de los días de competición, puso a prueba el circuito, con 19 banderas amarillas en dos días.
Marcas de accidentes que todavía se pueden apreciar en el asfalto y las barreras ‘safer’, diseñadas para absorber la energía de los impactos y evitar que los monoplazas reboten hacia la pista. Conseguido, pero la estrechez del circuito semiurbano provocó interrupciones en categorías soporte.
No en una Fórmula 1 en la que los pilotos, conscientes de la dificultad del trazado y habituados al simulador, se tomaron con cautela. Solo el británico Arvid Lindblad (Visa Cash App) en la curva 13, tras perder la parte trasera del coche al encarar la curva, provocó una bandera roja en la categoría reina, que detuvo la actividad en pista durante 11 minutos de los libres 2.
Sin suerte para los pilotos españoles en su Gran Premio de casa, al igual que el disputado en junio en Barcelona. Las expectativas, realistas, no invitaban al optimismo y se cumplió. Carlos Sainz (Williams) finalizó la jornada de viernes con el 16º mejor tiempo, y Fernando Alonso (Aston Martin), 17º.
El piloto asturiano, bicampeón del mundo de F1 en 2005 y 2006, fue protagonista el jueves y también este viernes. Con su futuro en el aire, al acabar contrato al final de esta temporada, y manteniendo la expectación sobre su decisión, que, en caso de no continuar en F1 sería “dramático” para Aston Martin, en palabras del luxemburgués Mike Krack, jefe de pista del equipo británico.
Alonso llegó con su hijo, nacido hace cinco meses y medio, al circuito y se subió a un Aston Martin que tuvo problemas en el embrague al final de los primeros libres que, además, le impidieron arrancar a tiempo los segundos libres.
Pudo salir a pista, pero no cerrar una vuelta limpia. En sus dos mejores vueltas tuvo tráfico, factor que condicionará la clasificación del sábado, y no dudó en mostrar su descontento a los pilotos rivales.
Levantó el pulgar hasta en tres ocasiones, dos en su penúltima vuelta cronometrada y en otra ocasión en la última, tras ser obstaculizado. Mostró así su enfado dentro de un monoplaza que, aunque con mayor prestaciones que en Monza, no aspira a dar muchas alegrías a una afición fiel que le aplaudió cada vez que pasó cerca de las gradas.
Dos primeras sesiones cronometradas de Fórmula 1 en la historia de Madring que mantuvieron la tónica de la temporada: dominio de Mercedes. Primero George Russell y después Andrea Kimi Antonelli, líder del Mundial, dominaron las sesiones de libres y plasmaron su favoritismo de cara al sábado -clasificación- y domingo -carrera-.
Sesiones que sí exigirán a los pilotos de F1 dar el máximo rendimiento y que pondrán a prueba un circuito de Madring puesto a punto con trabajos de operarios hasta el último momento para estar listo en su estreno. EFE




