El Gobierno planea convocar a una reunión con bloques aliados y dialoguistas después de enviar al Congreso el paquete de medidas por Malvinas. La Casa Rosada quiere explicar los detalles de la iniciativa, escuchar propuestas y ordenar el recorrido parlamentario antes de avanzar con su tratamiento en Diputados.
En Nación anticipan que el encuentro se realizaría durante la próxima semana, una vez que el proyecto haya ingresado formalmente a la Cámara baja. La convocatoria buscará incluir a los principales espacios que habitualmente negocian con el oficialismo, entre ellos referentes del PRO, la UCR y bloques federales.
La decisión responde a una instrucción específica de Javier Milei. El Presidente pidió cuidar el vínculo con los aliados, evitar movimientos sorpresivos y transmitirles previamente los detalles del proyecto y de las medidas que pretende aplicar el Ejecutivo en torno al reclamo por las islas.
“Quiere que se trabaje bien y que no se los sorprenda”, sintetizan en el Gobierno. La orden es que el proceso avance de manera ordenada y sin generar fricciones innecesarias alrededor de un tema que la Casa Rosada pretende presentar como una política de Estado capaz de reunir apoyos transversales.
Ese criterio ya incidió en la última sesión de Diputados. En las conversaciones previas se evaluó la posibilidad de acelerar el paquete por Malvinas e intentar incorporarlo sobre tablas, pero la alternativa fue descartada para no incomodar a los sectores dialoguistas con una iniciativa cuyo texto definitivo todavía no conocían.

La estrategia contrasta con los choques que el oficialismo acumuló durante los últimos meses con antiguos socios parlamentarios. La oposición consiguió esta semana imponer emplazamientos en las discusiones por endeudamiento familiar y Discapacidad, con acompañamientos de sectores que en otras votaciones respaldaron al Gobierno.
En la Casa Rosada creen que Malvinas ofrece una oportunidad para recomponer esa dinámica. “No debería haber inconvenientes”, aseguran en el Ejecutivo sobre la aprobación del proyecto. El cálculo oficial es que los votos estarán y que existe margen para incorporar modificaciones que no alteren los objetivos centrales de la iniciativa.
El Gobierno ya inició conversaciones con el PRO. Esta semana, Karina Milei, Diego Santilli y la conducción política de La Libertad Avanza recibieron a Cristian Ritondo y Fernando de Andreis en Casa Rosada. El partido amarillo anticipó oficialmente su acompañamiento a las iniciativas vinculadas con la causa Malvinas.
La reunión prevista para después del envío buscará ampliar esa instancia a otros interlocutores. En Balcarce 50 sostienen que están dispuestos a sentarse y escuchar propuestas que sumen, con la intención de llegar al debate en comisión con una base de acuerdos construida previamente y reducir las negociaciones de último momento.
El paquete que prepara el Ejecutivo tendrá como uno de sus ejes el endurecimiento de las sanciones contra empresas y personas vinculadas con actividades económicas realizadas en las islas sin autorización argentina. La Casa Rosada estudia además ampliar el régimen más allá de los hidrocarburos hacia pesca, minería, ganadería, agricultura y turismo.
La iniciativa también forma parte de un esquema más amplio de seguridad nacional. El Gobierno trabaja en nuevas reglas para proteger infraestructura crítica y establecer requisitos para proveedores estratégicos, además de cambios en el procedimiento de protección aeroespacial y medidas vinculadas con las capacidades argentinas en el Atlántico Sur.
El calendario parlamentario todavía no está definido. Ante la posibilidad de votar el paquete a fines de septiembre o incorporarlo a una sesión más amplia en octubre, en el Gobierno ponen una condición previa: primero debe terminar de cerrarse el texto y llegar formalmente al Congreso.
La Casa Rosada trabaja paralelamente en una sesión amplia para octubre, en la que busca concentrar parte de su agenda propia. Entre los proyectos que podrían confluir aparecen el Presupuesto 2027, Malvinas y la reforma del mercado de capitales, siempre sujetos al avance previo de cada iniciativa en las comisiones.
La apuesta política es que el acuerdo por Malvinas tenga un efecto que exceda esa votación. El Ejecutivo busca reabrir canales de negociación con los bloques del medio después de las últimas disputas y establecer una mecánica de consultas previas que también pueda utilizar para otras reformas durante los próximos meses.
El primer paso será enviar el proyecto y abrir la discusión con los aliados. Milei quiere que los bloques conozcan la letra completa antes de avanzar, que puedan plantear modificaciones y que el oficialismo llegue al recinto con los apoyos ordenados. La instrucción en la Casa Rosada es mostrar transversalidad y unidad alrededor de Malvinas, sin generar nuevos conflictos parlamentarios.




