Rodrigo Zuleta

Rostock (Alemania), 17 sep (EFE).- La campaña electoral en el estado federado nororiental de Mecklemburgo-Antepomerania de cara a los comicios regionales de este domingo se ha convertido en una pugna entre la primera ministra socialdemócrata, Manuela Schwesig, y la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).

Si se recorren las calles de Rostock, una de las ciudades más importantes de Mecklemburgo-Antepomerania y un puerto relevante en el mar Báltico, se encuentran por todas partes carteles con la figura de Schwesig, que se ha desmarcado por completo de la política nacional y ha procurado centrar el debate en su propia imagen y en temas regionales.

Hace cinco años fue reelegida con el 39 % de los votos. "Mi meta es volver a ganar en estas elecciones. La situación es difícil, la AfD tiene fuerza y encabeza las encuestas, pero confío en que conseguiremos votos los últimos días", dijo Schwesig en una reunión con la Asociación de la Prensa Extranjera.

"Más del 60 % de la gente dice en las encuestas que quieren que yo siga como primera ministra. La manera de lograrlo es que voten por el Partido Socialdemócrata (SPD), y queremos convencer a la gente de ello", dijo más tarde.

El desarrollo de las encuestas apunta a que los electores han tenido una reacción positiva ante la campaña de Schwesig, puesto que el SPD ha ido recortando las distancias frente a la AfD.

En el último Politbarometer de la Segunda Cadena de la Televisión Alemana (ZDF), la AfD ya sólo tiene tres puntos de ventaja frente al SPD de Schwesig. En la última encuesta de INSA del miércoles para el diario Bild, la diferencia se reducía incluso a dos puntos.

Schwesig gobierna actualmente con una coalición entre su partido y La Izquierda que, según las encuestas, ya no tendría mayoría, y para seguir gobernando tendría que agregar a la fórmula a Los Verdes, siempre y cuando estos logren superar el umbral del 5 % y obtengan representación parlamentaria.

En todo caso, a diferencia de las elecciones en el estado oriental de Sajonia-Anhalt el pasado día 6, en la que hubo una victoria arrolladora de la ultraderecha, la AfD en Mecklemburgo-Antepomerania parece lejos de la posibilidad de una mayoría absoluta.

La lucha de Schwesig estos últimos días apunta a arrebatarle el primer lugar a la AfD, aunque en ello se lleve por delante a otros partidos.

"El duelo cabeza a cabeza está ahí, no es lo mismo si el SPD es el partido más votado o si lo es la AfD. Da igual lo que digan partidos más pequeños", dijo Schwesig al ser preguntada sobre quejas de otros partidos sobre la polarización.

La Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido del canciller Friedrich Merz, se sitúa en las encuestas en el 7 %, lo que sería su peor resultado histórico en unas elecciones regionales.

Su cabeza de lista, Daniel Peters, ha dicho que el partido está luchando por su existencia en ese estado federado, y se ha hablado incluso del peligro de que la formación no alcance el umbral del 5 %.

Pese a que el SPD es socio minoritario de la CDU en el Gobierno federal, Schwesig no tiene consideraciones con ese partido en la campaña en Mecklemburgo-Antepomerania y procura marcar distancias con el Gobierno de Merz.

"El canciller no da la sensación a la gente de que se tome en serio sus problemas e intente solucionarlos", dijo en la reunión con la prensa extranjera.

En Mecklemburgo-Antepomerania, Merz tiene un nivel de aceptación de sólo el 5 % y eso es algo que Schwesig atribuye a la aparente indiferencia del canciller ante determinados problemas, como los altos precios de la gasolina.

Ello genera un descontento que es aprovechado por la AfD que, según Schwesig, vive del mismo y busca que las elecciones sean una especie de plebiscito contra Merz.

Por eso su estrategia ha sido la de poner temas regionales en el centro de la campaña como la defensa de puestos de trabajo en la industria o algunas decisiones para mejorar el nivel de vida que se tomaron durante la legislatura, como la eliminación del coste de las guarderías para los padres. EFE

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