La visita del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, a Perú abre una instancia para revisar la relación bilateral con una agenda centrada en comercio, inversiones, infraestructura, defensa y seguridad.
Se pudo conocer la agenda oficial de sus actividades en Perú. El secretario viene de visitar Colombia y Ecuador.
9:20 a. m. El secretario Rubio se reúne con los empleados y las familias de la Embajada de EE. UU. en Lima, Perú.
10:10 a. m. El secretario Rubio se reúne con el ministro de Relaciones Exteriores de Perú, Carlos Espá, en Lima, Perú.
11:00 a. m. El secretario Rubio se reúne con la presidenta de Perú, Keiko Fujimori, en Lima, Perú.
11:35 a. m. El secretario Rubio ofrece una rueda de prensa conjunta con la presidenta de Perú, Keiko Fujimori, en Lima, Perú.
12:40 p. m. hora local El secretario Rubio pronuncia unas palabras en un evento de la Cámara de Comercio de EE. UU. en Perú, en Lima, Perú.
Al respecto, el exembajador peruano en Estados Unidos Alfredo Ferrero sostuvo que Lima debería aprovechar el encuentro para plantear pedidos concretos ante Washington, en un escenario marcado por la competencia con China y por la importancia del mercado estadounidense para las exportaciones peruanas.
Ferrero señaló que Estados Unidos compra alrededor de USD 4.000 millones de los USD 15.000 millones que Perú exporta al mundo en productos agroindustriales. Entre esos envíos, destacó el peso de los arándanos, cuyo principal destino es el mercado estadounidense. Para el exdiplomático, esa dependencia comercial obliga a defender las condiciones de acceso y a evitar que determinados sectores pierdan competitividad.
Uno de los puntos que propuso llevar a la conversación es el cumplimiento del tratado de libre comercio entre ambos países. Según explicó, Perú enfrenta una tasa arancelaria de 12,5%, mientras que otros países tributan una tasa general de 10%. La diferencia de 2,5 puntos, afirmó, afecta a actividades como la agroindustria y el sector textil, por lo que planteó que el Gobierno peruano solicite una reducción.

El acuerdo con Washington fue el punto de partida para otros 23 tratados
Ferrero participó en la negociación del acuerdo comercial con Estados Unidos durante su paso por el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo. Desde esa experiencia, consideró que el pacto fue el primer eslabón de una red de 24 convenios suscritos por Perú y que permitió que el país consolidara una política de apertura hacia nuevos mercados.
A su juicio, el acuerdo con Washington cumplió una función que excedió el intercambio de bienes. “Permitió que hayan otros 23 tratados”, afirmó al referirse al proceso que siguió Perú tras esa negociación. El exembajador sostuvo que el convenio ayudó a reducir las resistencias internas a una apertura comercial más amplia y contribuyó a establecer reglas para captar inversiones.
El vínculo bilateral, añadió, dejó de estar asociado de forma exclusiva a la lucha contra el narcotráfico. Ferrero indicó que Estados Unidos considera ahora a Perú como un interlocutor en una agenda más amplia, con espacios en comercio, inversiones, defensa y cooperación en seguridad. Esa mirada, según dijo, permite que Lima presente iniciativas en varios frentes durante la visita de Rubio.

La competencia con China exige proyectos concretos de inversión
Ferrero encuadró el viaje del funcionario estadounidense en un reenfoque de Washington hacia América Latina y, en particular, hacia América del Sur. En ese contexto, sostuvo que Perú ganó peso como socio regional tras un trabajo diplomático desarrollado durante los últimos tres años y por la gestión de la embajada estadounidense en Lima.
También consideró que la crisis política peruana había limitado antes la posibilidad de una visita de alto nivel. Recordó que el país tuvo tres presidentes en seis meses, una sucesión que, según su análisis, dificultaba la preparación de una agenda estable con la principal autoridad diplomática de Estados Unidos.
Ante la expansión de la presencia china en Perú, Ferrero pidió evitar una discusión planteada como una elección entre una potencia y otra. Su propuesta es que el Gobierno peruano defienda sus intereses y reclame más inversión estadounidense en sectores estratégicos. “No se trata de que Estados Unidos diga ‘no hagan esto con China’, sino de que diga ‘yo también voy a invertir’”, resumió.

Chancay refuerza el papel de Perú como plataforma logística regional
El exembajador mencionó al puerto de Chancay como parte de un proceso que, a su entender, consolida a Perú como eje logístico continental. Señaló que esa posición no depende de una sola terminal, dado que el país cuenta con otros puertos de importancia, entre ellos Salaverry y Matarani, además de operaciones a cargo de empresas internacionales como APM Terminals y Dubai Ports.

Sobre la posibilidad de desarrollar un nuevo terminal en Corío, Ferrero pidió analizar la demanda de carga y la viabilidad económica antes de tomar decisiones. Dijo que aún no conoce cifras concluyentes sobre la rentabilidad del proyecto y advirtió que Perú ya tiene varios puertos de gran escala. La discusión, sostuvo, debe integrarse en una estrategia nacional y no quedar limitada a anuncios aislados.
El déficit de infraestructura, calculado por Ferrero en USD 150.000 millones, debería ocupar un lugar central en la agenda con Rubio. El exdiplomático enumeró áreas que requieren capital, tecnología y planificación: proyectos vinculados con cobre, oro, plata, litio y tierras raras; nuevas inversiones mineras; la base naval del Callao; un posible puerto espacial y el desarrollo de un polo tecnológico.

Perú busca capital y tecnología para un polo industrial y digital
Ferrero afirmó que Estados Unidos dispone de mecanismos financieros para respaldar inversiones en Perú y ampliar su presencia en América Latina. Por ese motivo, consideró que las autoridades peruanas deben presentar una cartera definida de obras y sectores prioritarios. El objetivo, planteó, es convertir la visita en una negociación sobre proyectos concretos y no solo en un intercambio político.

En ese listado incluyó la necesidad de energía a bajo costo para impulsar centros de datos, producción de chips y actividades vinculadas con la inteligencia artificial. Para Ferrero, la creación de un hub tecnológico debe formar parte de una política de Estado que combine infraestructura, disponibilidad eléctrica, formación profesional y reglas para atraer inversiones de largo plazo.
La agenda bilateral también abarca defensa y seguridad. Ferrero afirmó que Estados Unidos puede ofrecer capacidades militares, tecnología e información que otras potencias no brindan a Perú. Mencionó la renovación de aeronaves militares y señaló que los F-16 permitirían reforzar los mecanismos de disuasión, además de profundizar la cooperación entre ambos países.

El exembajador incluyó a la Escuela de las Américas dentro de los instrumentos de cooperación que Perú puede aprovechar para enfrentar problemas de seguridad interna. Su planteo final fue que Lima debe presentar ante Rubio una posición integral: defender el acceso comercial, atraer inversión en infraestructura y tecnología, y ampliar los acuerdos en defensa en un momento en que la relación con Washington vuelve a ocupar un lugar prioritario en la política exterior peruana.

