
Casi todos los tenemos en el congelador, pero aún existen muchas dudas alrededor de ellos. A los alimentos congelados se les suele atribuir un menor valor nutricional que a los frescos, pero, especialmente en el caso de las verduras, la evidencia científica ha demostrado que se trata poco más que de un mito. De hecho, los congelados pueden incluso conservar los nutrientes mejor que los frescos, dependiendo de cómo se cosechen, congelen y manejen.
Así lo explica Mario Sánchez, tecnólogo alimentario y especialista en divulgación sobre nutrición y seguridad alimentaria, en uno de sus vídeos publicados en redes sociales. “Cuando compramos congelados en el supermercado, seguimos pensando que estamos adquiriendo productos de mala calidad nutricional, pero esto no es realmente así. El caso de las verduras ultracongeladas es uno de los mejores ejemplos de alimentos procesados saludables que la industria alimentaria pone a nuestra disposición”, afirma el experto.
Las verduras ultracongeladas, aliadas para una dieta saludable
Las ventajas que rodean a este producto son muchas. “Nos pueden hacer la vida mucho más fácil. Incluso pueden ser superiores nutricionalmente a las verduras frescas”, explica. “Estas se recolectan en el punto óptimo, en ese momento justo de maduración en el que el pico de los nutrientes está al máximo”.
Pero no todos los congelados son iguales. No es lo mismo congelar un alimento en casa que utilizar un proceso de ultracongelado, un método industrial que congela productos muy rápidamente a temperaturas muy bajas (por debajo de –18 °C). Esto minimiza la formación de cristales grandes de hielo que dañan las células del alimento, consiguiendo mantener mejor la textura, el sabor y los nutrientes.

En cuanto a la forma de cocinar este tipo de productos, la sencillez y la rapidez son las reinas. “Directamente lo puedes echar a la sartén, al horno, al air fryer, incluso al microondas. No hace falta que lo descongeles previamente, así que estás ganando en salud y además ahorrando mucho tiempo”, explica el tecnólogo de alimentos.
Más allá de los beneficios nutricionales, existen otras razones para elegir este tipo de productos. Una de ellas es, por ejemplo, su disponibilidad durante todo el año, lo cual nos permite disfrutar de productos fuera de temporada sin que pierdan calidad. Además, son útiles a la hora de evitar el desperdicio alimentario, ya que, al tener una vida útil más larga que las verduras frescas, se reducen las probabilidades de que acaben en la basura. El último ‘pro’ tiene que ver con su precio, más estable, sin grandes variaciones por temporada y, habitualmente, más económico que el producto fresco.
A toda esta lista de beneficios hay que añadirle un ‘pero’. Aunque en general hablamos de productos saludables, existen algunas excepciones que conviene tener en cuenta. Para descubrirlas, solo tenemos que darle la vuelta al paquete.
“Es importante revisar la lista de ingredientes, porque en ocasiones nos podemos encontrar mezclas con aceites refinados o con altas cantidades de sal”. Hablamos de una excepción, aclara el experto, ya que la mayor parte de vegetales ultracongelados se componen simplemente del propio vegetal cortado, lavado y troceado. Pero, como advierte Mario Sánchez, hay que estar atentos: “Échale un vistazo, no vaya a ser que te la estén colando”.



