Paula Fernández
Santiago de Compostela, 31 ago (EFE).- La aventura de encontrar piso ha sido un poco menos ardua para los universitarios en Santiago de Compostela este año y a las puertas del nuevo curso académico todavía queda oferta disponible gracias, en gran parte, a la declaración de zona tensionada, que ha desviado inmuebles de uso residencial al alquiler temporal.
Es el diagnóstico que hacen las inmobiliarias compostelanas de cara a este curso, el primero después de que entrase en vigor el pasado 30 de julio la declaración de zona de mercado residencial tensionado en la capital gallega.
Esta medida obliga a los nuevos contratos de alquiler a tomar como referencia el precio del contrato anterior o, en el caso de los grandes tenedores -propietarios de cinco o más viviendas-, a ajustarse a los límites establecidos por el índice estatal de referencia.
Para escapar del control de precios, hay propietarios que han cambiado su inmueble a alquiler temporal porque queda fuera de la zona tensionada, lo que ha aumentado la oferta de este tipo, con los universitarios como principales demandantes.
"En estas fechas, en años pasados estaríamos en el entorno de las 200 o 220 viviendas disponibles en alquiler en Santiago, y ahora mismo hay unas 400, casi el doble", señala a EFE el secretario de la Asociación Galega de Inmobiliarias (Agalin), Vicente Martínez, que además regenta la inmobiliaria compostelana Apóstol.
De esas 400, el 60 % se ofrecen en régimen de alquiler temporal, con precios que rondan los 700 euros por un piso de dos habitaciones, los 900 o 1.000 por uno de tres y los 1.200 por los de cuatro.
También hay unas 200 habitaciones en alquiler para estudiantes, con un precio de entre 300 y 400 euros, similar al del año pasado.
Los propietarios prefieren alquilar su propiedad durante 10 meses y dejarla vacía los otros dos pero poder establecer libremente el precio, porque les da un beneficio mayor.
A ello se suma una mayor sensación de seguridad, porque saben que a los 10 meses el inquilino se marcha y "los estudiantes siempre pagan", afirma a EFE María José Gómez, propietaria de la inmobiliaria Vivalia.
"Ahora mismo sobran pisos" para estudiantes, asegura, y en su caso también ha percibido que viviendas que antes se destinaban a turismo se han pasado al alquiler temporal a raíz de la regulación más estricta de los pisos vacacionales.
Las viviendas aún disponibles son las más caras o las que están en peores condiciones, y el secretario de Agalin augura que las que no se alquilen hasta octubre o noviembre "probablemente vuelvan al alquiler indefinido bajando precios".
La gran mayoría de los estudiantes ya tiene su piso para este curso, pues suelen dejarlo cerrado a finales de junio o principios de julio para tener más posibilidades de encontrar una buena opción.
Algunos están dispuestos a sacrificar una noche de sueño por vivir en un piso bueno, bonito y barato, y son frecuentes las colas de estudiantes que desde la madrugada esperan en la puerta de alguna inmobiliaria los primeros días de julio para conseguirlo.
Y si lo encuentran no lo sueltan, por lo que a veces los inmuebles ni siquiera llegan a salir al mercado: "En mi caso concreto, en el 90 % de los pisos continúan los mismos o se quedan amigos de los que estuvieron el año anterior", dice a EFE José Vicente, propietario de la inmobiliaria Ensanche, que también ha notado un aumento de la oferta este año.
A estas alturas, los que buscan piso son principalmente estudiantes extranjeros o quienes confiaban en lograr una plaza en una residencia y se quedaron sin ella.
Las residencias de la Universidad de Santiago de Compostela suman 960 plazas con precios que oscilan entre 46 y 292 euros y este año recibieron más de 2.000 solicitudes, por lo que más de la mitad quedó fuera. Esos estudiantes recurren al alquiler de vivienda o a residencias privadas, con precios muy superiores. EFE
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