Ivone Palenzuela
Berlín, 11 sep (EFE).- La primera publicación en redes sociales de la selección de Estados Unidos en Berlín muestra un vídeo de la llegada de la plantilla al hotel. Un equipo plagado de superestrellas, inmerso en una rutina de máxima exigencia, y en el que una imagen llama especialmente la atención: la de unos niños correteando alrededor. Son los hijos de Breanna Stewart.
Junto a Chelsea Gray, Napheesa Collier y Kahleah Copper, Stewart es una de las madres del ‘Team USA’. Se suman a ellas las francesas Valèrie Ayayi y Marième Badiane para un total de seis jugadoras de las 192 participantes.
“Mi hijo está aquí y es increíble. Le veo siempre en la grada, él sabe que mamá juega a baloncesto, él está aquí todo el tiempo y mi mujer lo hace increíble porque intenta que él entienda todo lo que hace mamá en la pista”, relata en declaraciones a EFE Chelsea Gray.
La base campeona de la WNBA asegura que tener a su hijo en Berlín es “muy importante” y que aprecia el hecho de que la federación de Estados Unidos siempre contempla la posibilidad de viajar con la familia, independientemente de dónde sea el torneo.
En la misma línea, Napheesa Collier señaló que “la maternidad es un asunto muy relevante para nosotras así que tener a tu familia cerca te permite tener la mente en paz y concentrarte en el baloncesto”.
Una de las propuestas que más celebran las jugadoras del ‘Team USA’ es que la federación permite que junto a los niños viajen “cuidadores de confianza”, es decir otros familiares o amigos que acompañan y cuidan a los menores durante los entrenamientos y partidos.
Es este otro aspecto que se reclaman desde el colectivo arbitral. La única representante española en esta Copa del Mundo, Ariadna Chueca, también es madre.
“Una de las cosas que hemos pedido es que cuando estemos muchos días fuera de casa pueda venir un +1 con el bebé”, señaló.
De esta forma, árbitras que estén dando el pecho podrían compaginar trabajo y maternidad si viajan con una persona que se encargue de cuidar al bebé.
En este sentido, FIBA impulsó en 2023 el Referee Maternity Plan al entender que si querían promover el arbitraje profesional en mujeres, iba a ser necesario abordar la cuestión de la maternidad.
Entre las propuestas más destacadas se encuentra la de respetar la licencia durante la baja de maternidad sin un tiempo fijo estipulado ya que como indica Chueca, “no todas tenemos los mismos plazos de recuperación, ni todos los embarazos son iguales”.
Ocho colegiadas se acogieron a este plan de maternidad en el periodo 2023-2025, pero más allá de guiar a las árbitras FIBA, la intención también es asesorar a las federaciones nacionales y promover que las árbitras que lo deseen, durante el embarazo, puedan hacer otras actividades como por ejemplo, formación de nuevos colegiados.
El último convenio de la WNBA incluye medidas como mantener el salario completo de la jugadora desde el momento en el que deja de jugar por el embarazo o la obligación de consentimiento explícito por parte de la jugadora embarazada para ejecutar un traspaso.
Además, se introdujo una excepción al límite salarial de las franquicias para contratar a las sustitutas de las jugadoras ausentes por baja de maternidad.
Por su parte, FIBA delega en las federaciones nacionales y en concreto en España, tras la firma del último convenio, se introdujeron avances como la renovación por un año de una jugadora embarazada, así como otras facilidades para la conciliación, sobre todo en el periodo de lactancia.
En los últimos años, los casos de Itziar Llobet, Cristina Ouviña y Gala Mestres han reflejado un cambio en cómo los clubes españoles gestionan sus casos de maternidad. Un salto hacia adelante teniendo en cuenta que hasta el 2023 algunas entidades seguían incluyendo en sus contratos las cláusulas anti embarazo ahora prohibidas por ley.
La conciliación no acaba en la pista. La entrenadora ayudante de la selección española y técnica del Celta Femxa Zorka de LF Endesa, Cristina Cantero, también compagina sus trabajos con la maternidad.
En su caso, cuenta que la organización familiar y tener un círculo cercano dispuesto a ayudar es clave, pero hace hincapié en la comunicación.
“Para mí es muy importante ver a mis hijos en el pabellón, lo viven mucho conmigo y comparten el baloncesto conmigo, saben que no estoy porque no quiera, sino porque es mi trabajo y tiene esta dinámica”, señala.
En esta Copa del Mundo hay tres entrenadoras principales, Sandy Brondello (Australia), Romana Ptackova (República Checa) y Kara Lawson (Estados Unidos). Dos de ellas, Brondello y Ptackova, son madres.
Que el cuerpo técnico haya experimentado la maternidad, sin duda ayuda a que las jugadoras tengan una mejor reincorporación tras el embarazo.
“En mi club se ha dado y el niño venía cuando era necesario porque es mucho más perjudicial para la jugadora ponerle un ‘no’ y que ella no esté tranquila”, explica.
“Lo importante es que la jugadora sea feliz porque así obtendremos lo que necesitamos de ella, que es su rendimiento en pista, así que hay que tener cabeza y sentido común”, asegura. EFE
1011934
ip/sab



