Los líderes del bloque de economías emergentes reunidos en Nueva Delhi adoptaron por unanimidad una declaración conjunta en la que expresan su "profunda preocupación" por el conflicto en Medio Oriente e instan a la moderación. El texto logró transitar las diferencias internas y fue visto como una crítica indirecta a los ataques estadounidenses e israelíes a las instalaciones nucleares iraníes.