El presidente Abelardo de la Espriella anunció que trabaja para que Mazda vuelva a ensamblar vehículos en Colombia, mientras impulsa el Acuerdo de Asociación Económica con Japón y promueve inversiones japonesas en manufactura, movilidad eléctrica, energía, infraestructura digital, innovación y tecnología.
Esto, 12 años después de que la empresas, tras el cierre de la Compañía Colombiana Automotriz en 2014, dejó de ensamblar vehículos en el país. Esta decisión respondió a la disminución de exportaciones hacia mercados vecinos y a los menores costos de importación. Actualmente, Mazda importa todos sus vehículos desde Japón y México, y mantiene una amplia red de concesionarios y salas de exhibición en el territorio nacional.
Por medio de alocución, el jefe de Estado confirmó que el tema se abordó en la visita del ministro de Comercio, Industria y Turismo, Mauricio Gómez Amín, al país asiático. “Estamos trabajando para que Japón vuelva a mirar a Colombia como destino de inversión”, afirmó el mandatario. Añadió que en esas reuniones participaron compañías como Toshiba, Toyota y Mazda. “Estamos trabajando, por ejemplo, para que Mazda pueda volver a ensamblar vehículos en Colombia”, señaló.
También dijo que existe la posibilidad de que Toyota evalúe a Colombia como destino de proyectos ligados a vehículos eléctricos. “Aquí les vamos a dar todas las garantías”, sostuvo.

Pasos para reactivar el acuerdo económico con Japón
La misión de Gómez Amín en Tokio transcurrió entre el 22 y el 27 de agosto y dejó avances para retomar el Acuerdo de Asociación Económica entre ambos países, conocido por su sigla en inglés EPA. Las negociaciones de ese tratado estaban congeladas desde hacía cerca de 15 años. El 25 de agosto, el ministro colombiano se reunió con Toshiro Ino, ministro de Economía, Comercio e Industria de Japón. De ese encuentro salió la agenda para reactivar y concluir el acuerdo.
Dos días después, el 27 de agosto, Gómez Amín sostuvo otra reunión en Tokio con Toshimitsu Motegi, ministro de Asuntos Exteriores de Japón. Allí acordaron instruir a sus equipos técnicos para retomar las conversaciones y el encuentro duró cerca de 40 minutos.
Gómez Amín presentó ese resultado como un cambio en la relación bilateral. “Desde Tokio logramos abrir una nueva etapa para la relación entre Colombia y Japón”, escribió en X.
El ministro también vinculó ese movimiento a una decisión política del nuevo Gobierno. “Por instrucción del presidente Abelardo de la Espriella hemos asumido la responsabilidad de destrabar una relación comercial que durante cerca de 15 años no lograba avanzar como Colombia necesitaba”, afirmó. Otro mensaje informó que “en apenas 15 días de gobierno, hemos podido dar pasos significativos para recuperar la confianza y avanzar en la construcción del Acuerdo de Asociación Económica entre nuestros países”.

Apuesta oficial por inversión automotriz y movilidad eléctrica
La agenda abordó sectores que el Gobierno considera prioritarios para atraer capital japonés. Entre ellos figuran manufactura, movilidad eléctrica, energía, infraestructura digital, innovación y tecnología. De la Espriella presentó esas conversaciones como parte de una estrategia más amplia de apertura comercial. “Colombia vuelve a abrirse camino en el mundo”, dijo en su alocución televisada del domingo 30 de agosto.
Sobre ese objetivo económico con Japón, afirmó que “queremos abrir mercados para nuestros productos, incorporar tecnología y generar nuevas oportunidades para nuestro campo y nuestra industria”.
Al mismo tiempo, el ministro de Comercio, Industria y Turismo colombiano se reunió con Hiroshi Nanbu, presidente de Business Planning & Operation de Toyota Motor Corporation. El Gobierno invitó a la compañía a ampliar su presencia en Colombia con ensamble local de vehículos híbridos y eléctricos, infraestructura de carga y desarrollo de proveedores colombianos.
Según explicó el ministro, la apuesta oficial es aprovechar el talento, la ubicación estratégica y las condiciones de Colombia para consolidar al país como plataforma regional de producción e inversión.
Antecedente industrial de Mazda y la relación de Toyota con Colombia
La intención de reactivar el ensamble de Mazda remite a una operación que se extendió durante tres décadas. La marca ensambló vehículos en Colombia a través de la Compañía Colombiana Automotriz (CCA), con planta en Bogotá. El último vehículo salió de esa línea el 30 de abril de 2014. El cierre dejó sin trabajo a unos 500 empleados y la casa matriz indicó entonces que mantendría su operación en el país bajo un modelo de importación.
Dicho antecedente explica el peso del anuncio oficial. La posibilidad de un regreso aparece 12 años después de la suspensión de la producción de la marca en territorio colombiano, según el Gobierno.
En el caso de Toyota, el vínculo con Colombia también tiene una trayectoria extensa. La compañía acumula más de cinco décadas de relación con el país, de acuerdo con la información oficial expuesta por el Ejecutivo.

Ayudas ofrecidas por Japón ante el terremoto
La misión en Japón no se limitó al frente comercial e industrial. De ella también surgió un ofrecimiento humanitario para las familias afectadas por el terremoto del 10 de agosto, según informó el presidente. Al inicio de la reunión del 27 de agosto, Motegi reiteró a Gómez Amín las condolencias y la solidaridad de Japón con las personas afectadas por el sismo. De la Espriella respondió con un mensaje de agradecimiento: “Agradezco profundamente al pueblo y al gobierno japonés”.
Gómez Amín también aludió a ese componente de la visita en un mensaje público. “Y en medio de los días difíciles que aún vive Colombia, recibimos también una importante expresión de solidaridad del Gobierno japonés, que se traducirá en ayudas y aportes para las familias afectadas por el terremoto”, escribió.
El presidente cerró su alocución con referencias a la situación interna del Estado. “Seguimos encontrando corrupción, irregularidades, prácticas repugnantes que durante años se enquistaron en la mayoría de entidades del Estado”, afirmó. Sobre los pasos siguientes, De la Espriella dijo que su Gobierno seguirá “buscando, revisando y actuando, sin importar quién esté detrás”. En el frente con Japón, la línea oficial apunta a abrir mercados, atraer inversión y ampliar oportunidades de producción y empleo para Colombia.