Mérida (México), 3 sep (EFE).- A menos de cuatro años del plazo de 2030, Mesoamérica busca avanzar y reforzar una agenda que garantice una conservación de la biodiversidad efectiva, sostenible y vinculada con los territorios.
Ese objetivo marcó el inicio del Foro Regional Mesoamérica hacia el 30x30, celebrado en Mérida, Yucatán, en el sureste de México, cuyo nombre alude a la Meta 3 del Marco Mundial de Biodiversidad, conservar al menos el 30 % de las áreas terrestres, aguas continentales y marinas para 2030.
Aunque el foro toma su nombre de esta meta, el encuentro organizado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), con apoyo de GEF, KfW y el Gobierno de Canadá, abordó todas los objetivos generales.
De acuerdo con la directora regional de la UICN para México, América Central y el Caribe, Úrsula Parrilla, esta meta “fue el imán que atrajo estas energías porque le habla a los pueblos indígenas, a los gobiernos y al sector privado”.
Esto permitió reunir a distintos ámbitos y debatir temas como la gobernanza equitativa, financiamiento, producción sostenible, conectividad, decisiones basadas en evidencia, certeza jurídica y participación de los pueblos indígenas.
Para el viceministro de Ambiente de Panamá, Oscar Vallarino, los debates de Mérida buscan desembocar en una hoja de ruta regional hacia la Meta 3 y generar insumos para que la región proyecte sus posiciones en la COP17 del Convenio sobre la Diversidad Biológica este año y en el Congreso Mundial de Áreas Protegidas y Conservadas de la UICN, que se celebrará en Panamá en 2027.
“No podemos ser irresponsables y, solo por cumplir una meta 30x30, crear nuevas áreas protegidas y poner una marca en hectáreas si no tenemos los recursos para cubrirlo”, advirtió.
Sobre todo, en una región que, según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), ya alcanzó un 24,5 % de protección terrestre y un 25,3 % de protección marina.
Para la subsecretaria de Biodiversidad y Restauración Ambiental de SEMARNAT de México, Marina Robles, el trabajo pasa por identificar y multiplicar experiencias.
“La comunicación tiene que ir en un sentido de identificar cuáles son las oportunidades y los caminos que construir para que la biodiversidad se recupere en las condiciones que necesitamos como sociedad”, dijo a EFE.
Puso como ejemplo a una comunidad pesquera del sur de Baja California que hace unos 14 años prácticamente había agotado sus recursos y que, mediante un proceso de transformación, logró cambiar su relación con el entorno.
“No solo restauraron su ecosistema, se restauraron a ellos”, dijo.
Así, el 30x30 no se limita a las áreas protegidas tradicionales, sino que contempla otras medidas efectivas de conservación y territorios bajo distintos modelos de gobernanza, incluidos los pueblos indígenas y comunidades locales.
Para el consejero indígena de la UICN, Onel Masardule, una parte de ese esfuerzo ya existe, aunque no siempre aparezca contabilizado.
“Donde hay territorio indígena hay conservación”, afirmó, y explicó que para muchas comunidades preservar los ecosistemas no responde a un compromiso internacional, sino que “es su modo de vida”.
Además, dijo que es necesario “reconocer que hay conocimiento indígena sobre conservación, respetar el autogobierno, la autonomía de los pueblos indígenas”, así como sus derechos territoriales y colectivos.
“Debemos olvidar esa diferenciación de superioridad de conocimiento, porque para proteger a la biodiversidad debemos ser iguales”, agregó.
Para el secretario general del Consejo de Ministros de Hacienda o Finanzas de Centroamérica, Panamá y República Dominicana (COSEFIN), Federico Rivera, “los indicadores son los que nos van a dar el rubro para poder tenerlo en el presupuesto anual de gobierno”.
El secretario dijo que se debe acercar el lenguaje ambiental a la planificación económica y presupuestaria para lograr mayor coordinación entre ministerios, banca y organismos internacionales.
“Lo que se necesita también es articulación y armonización institucional”, resumió.
Desde la perspectiva judicial, la vicepresidenta de la Corte Suprema de Justicia de Costa Rica, Damaris Vargas, coincidió en que para una preservación efectiva se deben “cerrar esas brechas entre el lenguaje científico y del derecho.
Además, señaló la necesidad de trabajar en el territorio, entender las causas y mantener una visión más allá de lo local, porque “el impacto de una decisión podría afectar a múltiples territorios”.
Durante el encuentro, la Reserva Biológica Bosque Nuboso Monteverde fue reconocida por su incorporación a la Lista Verde de Áreas Protegidas de la UICN, con lo que se convirtió en la primera área protegida de Costa Rica en alcanzar este estándar, que evalúa gobernanza, gestión y resultados; mientras que el Gobierno de Yucatán propuso incorporar la Reserva Biocultural del Puuc al Corredor Biocultural Gran Selva Maya. EFE
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La Agencia EFE contó con el apoyo de UICN para la elaboración de este contenido.

