
Entre los casi 3,000 muertos del peor atentado terrorista en la historia de Estados Unidos también había cubanos. Ese dato, ignorado por el régimen de La Habana, contrasta con el uso que el dictador Miguel Díaz-Canel hizo este viernes de la fecha para atacar a Washington y citar al fallecido dictador Fidel Castro, según informó Periódico Cubano, medio cubano.
En una publicación difundida en su cuenta de X, Díaz-Canel recuperó palabras que Castro pronunció el 11 de septiembre de 2001, el día en que 19 miembros de Al Qaeda secuestraron cuatro aviones comerciales, estrellaron dos contra las Torres Gemelas del World Trade Center en Nueva York, uno contra el Pentágono e hicieron caer el cuarto en Pensilvania tras la resistencia de los pasajeros.
El saldo fue de 2,977 muertos de unas 80 nacionalidades.
Díaz-Canel usó a Castro para acusar a Estados Unidos de “terrorismo de Estado”
El dictador cubano abrió su publicación con una cita del fundador del régimen: “La lucha internacional contra el terrorismo no se resuelve eliminando a un terrorista por aquí y otro por allá; matando aquí y allá, usando métodos similares y sacrificando vidas inocentes”, atribuida a Castro en aquella jornada de 2001.
A partir de ese fragmento, Díaz-Canel trasladó el argumento al presente. “Cuba, que ha sufrido por más de 60 años ataques terroristas de diverso tipo con un saldo de más de 3.400 muertos y 2.099 lesionados, hoy enfrenta un plan genocida para rendir por hambre al pueblo”, escribió el mandatario, antes de concluir que esas acciones constituyen “terrorismo de Estado”.

La referencia apunta al embargo económico que Washington mantiene sobre la isla y que La Habana describe en esos términos desde hace décadas.
Un régimen que habla de terrorismo mientras encarcela a su propio pueblo
La operación retórica de Díaz-Canel tiene un problema de fondo: el régimen que preside acumula uno de los registros de represión más documentados del hemisferio.
Al cierre de agosto de 2026, Prisoners Defenders, organización de derechos humanos, contabilizó 1,339 presos políticos en Cuba, un nuevo récord.
Entre ellos hay 155 mujeres, también una cifra récord, y 38 personas que fueron detenidas cuando eran menores de edad. La organización advierte que 463 de esos presos padecen enfermedades graves agravadas por la negación sistemática de atención médica, una práctica que el informe califica como mecanismo de castigo deliberado.

El Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), organización de derechos humanos, documentó, por su parte, al menos 1,949 acciones represivas durante el primer semestre de 2026: 257 detenciones arbitrarias, 488 retenciones ilegales en viviendas y 91 casos de periodistas independientes perseguidos. En al menos 50 de esos episodios el régimen empleó violencia directa.
“Los datos recopilados demuestran que el régimen cubano persiste en la represión contra la población y no tiene intenciones de implementar cambios en materia política y de derechos humanos”, concluyó el OCDH en su informe semestral.
El doble estándar de un régimen que acusa a otros de albergar terroristas
La denuncia de Díaz-Canel sobre el terrorismo choca además con otra realidad documentada: el régimen cubano ha sido señalado por dar refugio a personas vinculadas con acciones violentas y grupos clasificados como terroristas por Washington.
Ese antecedente vuelve políticamente indefendible la postura del dictador. Su gobierno tampoco puede invocar legitimidad popular: ningún cubano ha podido elegir a sus gobernantes en elecciones libres y competitivas desde 1959.
Periódico Cubano señaló además la contradicción entre el discurso oficial sobre el “hambre del pueblo” y la inversión del régimen en la construcción de hoteles destinados exclusivamente al turismo extranjero, mientras la población enfrenta apagones prolongados y escasez de alimentos.
Entre las víctimas del 11-S también había cubanos
El uso político de la fecha por parte del régimen borra otra verdad incómoda: entre los casi 3.000 fallecidos de aquel martes de 2001 había cubanos y cubanoamericanos que habían construido sus vidas en Estados Unidos.

Periódico Cubano recogió varios de esos casos. Marco Motroni, músico de ascendencia italiana nacido en Cuba que emigró a los 11 años y durante más de dos décadas formó parte de la orquesta Novel, murió en las Torres Gemelas.
También perdieron la vida Nancy E. Pérez, empleada de la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey; George Merino, nacido en Matanzas y trabajador de Fiduciary Trust International; y Niurka Dávila, quien trabajaba en la misma institución.
La lista incluye a Juan La Fuente, originario de Cienfuegos y empleado de Citibank; Carlos Domínguez, uno de los cubanoamericanos más jóvenes en morir ese día, quien trabajaba para Marsh & McLennan Companies; y Michael A. Díaz-Piedra III, residente en Nueva York.
Ninguno de ellos aparece en el mensaje que Díaz-Canel publicó este viernes.



