• Dentro del Gobierno y el mundo libertario preocupa la falta de dinámica económica y de expansión del consumo. También, los débiles argumentos presidenciales sobre la morosidad.
  • El líder se muestra irascible por asuntos personales y los señalamientos del periodismo y la oposición.
  • Nadie capitaliza la coyuntura. Se apunta a una mejora para encarar la reelección.