El presidente Javier Milei recibirá este lunes en la Casa Rosada a directivos de Tesla, la automotriz de Elon Musk, y a representantes de DayOne Data, una firma especializada en el desarrollo de centros de datos.
Las reuniones en Casa Rosada tendrán lugar mientras el oficialismo negocia en el Senado para destrabar el súper-RIGI, el proyecto que busca ampliar el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones para actividades que aún no se desarrollen en el país.
El primero de los encuentros está programado para las 12, cuando Milei reciba la firma con sede en Singapur que se dedica al desarrollo y operación de infraestructura para centros de datos en mercados como Malasia, Indonesia, Hong Kong y Finlandia. Este primer encuentro en la Casa Rosada, que abre la puerta a un eventual desembarco en la Argentina, se sumaría al proyecto que OpenAI y Sur Energy, que en octubre del año pasado anunciaron que avanzarían con la instalación de un megacentro de datos de US$25.000 millones en la Patagonia.
En el caso de Tesla, la reunión -pautada para las 14- retoma el vínculo que Milei viene construyendo con Elon Musk desde 2024, cuando el empresario sudafricano-estadounidense prometió inversiones en litio y baterías tras un encuentro en una planta de la automotriz en Austin, Texas.

Argentina es hoy el cuarto productor mundial de carbonato de litio y el Gobierno viene apostando a esa cadena de valor como uno de los sectores prioritarios del nuevo régimen de incentivos, que también busca incluir a otros sectores sin desarrollo previo en el país como hidrógeno, GNL, energías renovables y sector aeroespacial.
Una reunión en plenas negociaciones por el super-RIGI
El proyecto del oficialismo se propone atraer inversiones de gran escala —con un piso de US$1.000 millones por proyecto— a partir de beneficios fiscales, cambiarios y regulatorios excepcionales, además de una garantía de estabilidad por 30 años, para industrias consideradas “del futuro” o todavía no desarrolladas en el país.
Entre los principales beneficios figuran una reducción del Impuesto a las Ganancias del 15%, amortización acelerada, créditos fiscales para IVA y cargas patronales, y deducción de quebrantos sin límite de tiempo.
La iniciativa, que ya tiene media sanción de Diputados, llegó el miércoles pasado a un plenario de comisiones del Senado sin poder cerrar el dictamen. El texto ya exigía que el 20% de la inversión se destine a proveedores locales, pero los senadores sumaron dos condiciones: que esas compras nacionales sean solo de bienes transables, y que los proyectos de altísimo consumo energético —como los data centers— garanticen su propio abastecimiento de energía cuando puedan afectar el servicio de la zona donde se instalen.
Pese a esos cambios, el PRO, un sector de la UCR y Provincias Unidas pidieron ir más a fondo: priorizar a los proveedores locales aunque sean hasta un 15% más caros que los importados, y subir al 40% el piso de bienes nacionales exigido.
Ante la falta de acuerdo, el libertario Agustín Monteverde anunció un cuarto intermedio hasta la semana próxima. “El dictamen aún está circulando, no tiene todavía todas las firmas”, explicó el senador del PRO Martín Goerling Lara.
Con la negociación reabierta, el oficialismo busca apurar una sesión en el recinto durante septiembre, aunque todavía no hay una fecha cerrada. La misma dependerá de que el Gobierno logre destrabar la firma del dictamen con los bloques dialoguistas en los próximos días. Una vez que el proyecto sea aprobado en el Senado, deberá volver a Diputados para su sanción definitiva, dado que los cambios introducidos modifican el texto original.
En ese marco, los encuentros de Milei con Tesla y DayOne funcionan como una muestra de gestión hacia el sector privado, en paralelo a una pulseada legislativa que el oficialismo todavía no logra resolver y que condiciona el marco normativo que ambas empresas necesitarían para confirmar inversiones concretas en el país.



