
El Ministerio de Ambiente destrabó un proyecto de Enel Colombia para reforzar la seguridad energética de Bogotá y la Sabana Norte de Cundinamarca, al determinar que 44 de 59 áreas evaluadas pueden albergar intervenciones de bajo impacto dentro de la Reserva Forestal Protectora Productora Cuenca Alta del Río Bogotá.
La decisión permite avanzar en obras asociadas a la Subestación Norte 230/115 kV, sin sustituir las licencias y permisos ambientales requeridos. La determinación, anunciada el 10 de septiembre de 2026, abarca sectores de Gachancipá, Nemocón, Tocancipá y Zipaquirá. Según informó el Ministerio de Ambiente, las obras autorizadas comprenden dos torres de transmisión, 25 accesos peatonales temporales y 17 tramos de vías terciarias existentes.
Las obras autorizadas dentro de la reserva forestal
La cartera estableció que las 44 áreas aprobadas cumplen las condiciones previstas en la normativa para desarrollar actividades de bajo impacto ambiental y beneficio social. Por ello, no requerirán una sustracción de la reserva forestal para ejecutar las intervenciones puntuales relacionadas con las líneas de transmisión.

Los espacios temporales serán utilizados para permitir el ingreso de trabajadores, equipos y materiales durante la etapa de construcción. Los 17 tramos de vías terciarias existentes, según el comunicado, tendrán como único propósito garantizar el tránsito necesario para el desarrollo de las obras.
La autorización está condicionada al cumplimiento de medidas de manejo ambiental. Enel Colombia deberá aplicar disposiciones orientadas a proteger la vegetación, el suelo, las fuentes hídricas, la fauna y la flora silvestres, además de asegurar el manejo de residuos y la recuperación de los terrenos usados de manera temporal.
El ministerio precisó que la decisión no reemplaza la licencia ambiental ni los demás permisos, autorizaciones, concesiones e instrumentos de manejo que correspondan antes de ejecutar la infraestructura. La determinación habilita actividades específicas, pero no elimina las obligaciones ambientales del proyecto.
“En la Patria Milagro tenemos claro que desarrollo y protección ambiental no son objetivos opuestos”, afirmó el ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Fabio Arjona. El funcionario sostuvo que la medida permite avanzar en una obra estratégica para Bogotá mientras se preservan los bosques, el agua y la biodiversidad de la Cuenca Alta del Río Bogotá.
Las áreas que deberán cumplir trámites adicionales

De las 59 áreas sometidas a evaluación, 15 no fueron incluidas entre las actividades de bajo impacto previstas en la norma. Estas zonas corresponden a espacios auxiliares necesarios para las labores constructivas, como áreas de trabajo, plazas de tendido y sectores vinculados al uso de teleféricos.
Antes de cualquier intervención en esos 15 puntos, el proyecto deberá surtir el trámite ambiental que corresponda. El Ministerio indicó que estas áreas no reúnen las características para acogerse a la decisión que cobijó los 44 sectores autorizados.
La diferenciación busca mantener la protección de los ecosistemas de la reserva forestal y, al mismo tiempo, viabilizar las intervenciones requeridas para la construcción de la infraestructura eléctrica. El proyecto atraviesa municipios donde las líneas de conexión se superponen con áreas de la Cuenca Alta del Río Bogotá.
La medida se concentra en acciones temporales y en infraestructura delimitada. Los accesos peatonales y los tramos de vías autorizados deberán ser restaurados conforme a las obligaciones de recuperación ambiental una vez terminen las actividades de construcción.
La entidad ambiental señaló que las intervenciones aprobadas pueden aportar al desarrollo de Bogotá y de los municipios aledaños. La decisión también impone que los trabajos se ajusten a las disposiciones vigentes sobre conservación de ecosistemas y uso de áreas de reserva.

Cómo funcionará la Subestación Norte
El Proyecto Norte contempla una subestación de transmisión ubicada en la vereda Boitivá, en el municipio de Sesquilé. A esa infraestructura llegarán líneas de extra alta tensión de 500 kV y 230 kV, construidas y operadas por GEB-Enlaza.
Desde la subestación saldrán cuatro líneas de alta tensión de 115 kV, cuya construcción y operación estará a cargo de Enel Colombia. Estas conexiones alimentarán las subestaciones de distribución ya existentes de Sesquilé, Gran Sabana, en Tocancipá, Zipaquirá y Ubaté.
La infraestructura de Enel contará con dos bancos de transformadores de 300 MVA cada uno, para una capacidad instalada total de 600 MVA. Las líneas asociadas a 115 kV tendrán una longitud aproximada de 57 kilómetros y recorrerán territorios de Gachancipá, Nemocón, Sesquilé, Suesca, Tocancipá y Zipaquirá.
El área de influencia preliminar abarca seis municipios y 27 veredas. La información del proyecto señala que las estructuras de transmisión tendrán distancias aproximadas de entre 300 y 400 metros para las torres, y entre 150 y 200 metros para los postes.

Demanda energética, transporte eléctrico y actividad productiva
La Subestación Norte busca atender el crecimiento de la demanda de energía en Bogotá y la Sabana Norte de Cundinamarca, asociado con el aumento de actividades residenciales, comerciales e industriales. El proyecto permitirá transferir energía desde el Sistema Interconectado Nacional al Sistema de Transmisión Regional.
La nueva capacidad también está prevista para abastecer asentamientos actuales y futuros en la zona de influencia. Según la información suministrada sobre la obra, el refuerzo de la red busca mejorar la confiabilidad y la calidad del servicio eléctrico para los habitantes y empresas de los municipios conectados.
Entre los beneficios proyectados figura el respaldo a la implementación de sistemas de transporte eléctrico, incluido el Regiotram del Norte, los buses eléctricos y los vehículos particulares que utilizan esta tecnología. La ampliación de la capacidad de transmisión se plantea como un soporte para el aumento de la demanda derivada de la movilidad eléctrica.




