Fotos: Cortesía Cámara de Diputados // Cuartoscuro

El senador Ricardo Monreal publicó un análisis en el que reconoce que la política económica del gobierno de Andrés Manuel López Obrador (2018-2024) priorizó la justicia social, pero dejó sin resolver el desafío del crecimiento económico sostenido. El texto forma parte de una reflexión más amplia sobre el futuro de la izquierda en América Latina y el papel que, según Monreal, debe jugar México en ese debate.

Lo que dice Monreal sobre el periodo 2018-2024

De acuerdo con el senador, entre 2018 y 2024 la política económica mexicana puso “en el centro la recuperación del salario mínimo, la ampliación de derechos laborales y una mayor protección social”. Monreal atribuye a ese periodo una disminución de la pobreza multidimensional, que pasó de 41.9% a 29.6% de la población, resultado que —afirma— estuvo asociado en buena medida con la recuperación salarial impulsada durante esos años.

Sin embargo, el legislador es explícito al señalar el límite de ese modelo: “Ese avance constituyó una base en aspectos de justicia social, pero dejó pendiente el reto del crecimiento sostenido”.

En su diagnóstico, el legislador acredita avances en salarios, derechos y pobreza, pero advierte que la apuesta distributiva no resolvió la expansión sostenida, y sitúa ese dilema en el debate regional. Crédito: Cuartoscuro

La lectura de Monreal sobre la izquierda latinoamericana

El análisis de Monreal no se limita a México. El senador sostiene que, de manera general, los gobiernos de izquierda han puesto históricamente mayor énfasis en distribuir recursos que en ampliar las capacidades productivas que permiten generar riqueza de forma sostenida. Para ilustrar ese punto, cita los casos de Bolivia y Argentina.

Sobre Bolivia, Monreal señala que el país aprovechó durante años una renta gasífera importante sin invertir lo suficiente en nuevas reservas, lo que derivó en que, para 2024, su producción de gas natural cayera aproximadamente a la mitad respecto al máximo alcanzado una década antes.

En el caso de Argentina, el senador atribuye las dificultades económicas del país a un entorno institucional inestable —controles de precios, restricciones cambiarias y barreras comerciales— que, según su análisis, afectó por igual a gobiernos peronistas y de centroderecha, por lo que “difícilmente puede atribuirse a una corriente política” en particular.

Sheinbaum, el “paradigma” que propone Monreal

El senador presenta al nuevo gobierno como un giro hacia proveedores, pequeñas y medianas empresas e infraestructura, con 5.6 billones de pesos proyectados a 2030 y un semestre récord de capital foráneo. (Presidencia )

Frente a ese diagnóstico, Monreal plantea que la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum “parece haber identificado esa necesidad” y ha colocado el fortalecimiento de la base productiva como eje de su estrategia, “sin abandonar los pilares sociales” heredados del sexenio anterior.

El senador destaca varios elementos como evidencia de ese giro:

  • El Plan México, que —según describe— busca mayor contenido nacional, desarrollo de proveedores y financiamiento a pequeñas y medianas empresas.
  • Los Polos de Desarrollo Económico para el Bienestar, de los cuales, afirma, ya se habían definido 15 para agosto de 2026.
  • Un programa de infraestructura que contemplaría inversiones públicas y mixtas por 5.6 billones de pesos hacia 2030 en ocho sectores estratégicos.
  • Cifras de inversión extranjera directa que, de acuerdo con el texto, alcanzaron 34,968 millones de dólares en el primer semestre de 2026, un máximo histórico para un periodo comparable.
  • Un crecimiento económico de 1.4% trimestral y 2.1% anual en el segundo trimestre de 2026.

Monreal enmarca estos elementos dentro de lo que denomina “desarrollo productivo con bienestar”, un concepto que —sostiene— busca integrar la producción de riqueza con la reducción de desigualdades, en lugar de tratarlos como objetivos separados.

El T-MEC como prueba pendiente

El senador también identifica la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá como un punto de tensión para esta estrategia. Según su lectura, la negociación sobre reglas de origen y cadenas regionales representa una oportunidad para que México genere más proveedores nacionales, en un contexto que la CEPAL —citada en el texto— describe como marcado por la rivalidad entre potencias y el debilitamiento del multilateralismo.

Monreal concluye que la experiencia mexicana “está todavía en construcción”, pero considera que, de consolidarse, mostraría que es posible combinar justicia social con mayor soberanía económica y producción.