Cassandra Wilson, figura del jazz vocal y ganadora de dos premios Grammy, murió a los 70 años en Jackson, Misisipi. (Foto AP/Stew Milne, archivo)

Cassandra Wilson, ganadora de dos premios Grammy y figura central del jazz vocal estadounidense del último medio siglo, falleció en Jackson, Misisipi, su ciudad natal. El forense del condado de Hinds, Jeramiah Howard, confirmó la muerte. Su equipo comunicó que murió en su hogar, rodeada de familiares, amigos cercanos y su representante.

La noticia fue difundida por la emisora de radio de jazz WBGO, que recibió un comunicado de su representante: “Con profunda tristeza anunciamos el fallecimiento de Cassandra Wilson, la artista de jazz galardonada con el Grammy y figura legendaria”.

Según informó NBC News, Howard precisó que la muerte ocurrió un martes por la mañana. Fuentes periodísticas no coinciden en la fecha exacta; ante esa discrepancia, no se consigna un día específico.

Cassandra Wilson construyó una carrera de más de cuatro décadas como cantante, compositora y productora dentro del jazz estadounidense. (@reallycassandra)

Wilson tenía 70 años y una trayectoria de más de cuatro décadas como cantante, compositora y productora. Su muerte priva al jazz de una de las voces más reconocibles del género: una contralto grave y cálida que no se ajustó a los límites estilísticos del jazz tradicional, sino que los expandió.

La revista Time la había elegido como la mejor cantante de Estados Unidos en 2001, un reconocimiento que sus contemporáneos dan por merecido.

Los primeros años de Cassandra Wilson en Jackson, Misisipi: música, familia y formación

Jackson, capital de Misisipi, no es solo el lugar de nacimiento de Wilson. Es también la fuente de la que bebió su música durante toda su vida. Nació allí el 4 de diciembre de 1955, en una familia donde el arte y la enseñanza eran parte del entorno cotidiano: su padre, Herman Fowlkes Jr., fue músico y profesor; su madre, Mary Fowlkes, se dedicó a la docencia.

Desde los seis años tomó clases de piano. Más adelante se sumó el clarinete, que tocó en bandas de marcha, y la guitarra. Durante sus años de estudio —primero en el Millsaps College y luego en la Jackson State University, donde se graduó en 1980 en Comunicación de Masas— actuó en cafés y en grupos de covers. Ese período de práctica constante en espacios pequeños moldeó la versatilidad que después distinguiría su carrera.

El entorno musical de Misisipi dejó una huella profunda. El estado es cuna del blues del Delta, una tradición de música de raíz afroamericana surgida en las comunidades rurales del sur de Estados Unidos a principios del siglo XX, marcada por melodías simples y letras que hablan de trabajo, dolor y vida cotidiana. Esa tradición impregnaría más tarde las interpretaciones de Wilson, aun cuando su trabajo se desenvolviera en los escenarios de Nueva York o Europa.

El salto a Nueva York y la experiencia de Wilson en el M-Base Collective

A comienzos de los años ochenta, Wilson viajó a Nueva Orleans para formarse junto a músicos de jazz con más experiencia. Esa etapa fue una transición: el paso de los escenarios locales de Misisipi a los circuitos profesionales del jazz del sur. Poco después tomó la decisión que cambiaría el curso de su carrera y se mudó a Nueva York.

Allí se integró al M-Base Collective, un colectivo de músicos liderado por el saxofonista Steve Coleman. El M-Base —nombre que proviene de “Macro-Basic Array of Structured Extemporization”— fue un movimiento musical surgido en Brooklyn en la segunda mitad de los años ochenta.

Sus integrantes buscaban crear un jazz nuevo, con estructuras rítmicas complejas tomadas del funk y el soul, alejado de los llamados estándares de jazz, es decir, las canciones clásicas del género que los músicos interpretan y reinterpretan de generación en generación. Wilson fue la voz principal del colectivo, según informó NBC News.

Con el M-Base, Wilson grabó sus primeros discos y comenzó a construir un nombre en los circuitos del jazz neoyorquino. La experiencia en el colectivo también le dio un marco conceptual: la convicción de que el jazz podía absorber otras músicas sin perder su identidad.

Los discos, los dos Grammy y la expansión del repertorio del jazz vocal

El primer gran salto discográfico llegó en 1993 con Blue Light ‘Til Dawn, su debut en el sello Blue Note, un álbum que combinó jazz vocal con blues del Delta, folk y rhythm and blues. Wilson incluyó versiones de canciones de Robert Johnson, el legendario guitarrista de blues de Misisipi, y de Joni Mitchell, referente del folk y el pop.

New Moon Daughter (1995) amplió ese horizonte con versiones de Hank Williams, Van Morrison y U2, y le valió el primero de sus dos premios Grammy al mejor álbum vocal de jazz, en 1997. El segundo llegó en 2009 por Loverly (2008), un trabajo más centrado en los estándares del jazz. Entre uno y otro, Wilson publicó Traveling Miles (1999), un homenaje a Miles Davis con quien había compartido escenario en sus años de formación, y Belly of the Sun (2002), grabado en parte en Misisipi y considerado uno de sus trabajos más personales.

El concepto de jazz vocal hace referencia a la tradición de cantar sobre arreglos de jazz, con libertad para improvisar frases o alterar la melodía original. Lo que Wilson hizo fue llevar ese concepto más lejos: sus discos incorporaron country, pop, rhythm and blues, músicas de raíz afroamericana e incluso referencias al reggae de Bob Marley y la bossa nova de Antonio Carlos Jobim. Ese cruce de géneros no diluyó su identidad artística sino que atrajo a un público más amplio, incluidas personas que nunca habían escuchado jazz antes.

En total, la Academia de la Grabación de Estados Unidos la nominó cuatro veces al Grammy, y en dos de esas ocasiones se alzó con el galardón, según confirmaron NBC News y AP.

El homenaje a Billie Holiday en el Apollo Theater y los reconocimientos a Wilson

El último álbum de Wilson fue Coming Forth by Day (2015), un tributo íntegro a Billie Holiday, la cantante de jazz y blues cuya voz marcó la primera mitad del siglo XX en Estados Unidos. Holiday, que murió en Nueva York en 1959 a los 44 años, es considerada una de las artistas más influyentes de la historia de la música popular. Que Wilson le dedicara un disco entero no fue un gesto menor: fue la confirmación de una genealogía artística que la propia Wilson siempre reconoció.

Ese mismo año, Wilson ofreció un concierto especial en el Apollo Theater de Nueva York para conmemorar el centenario del nacimiento de Holiday. El Apollo, ubicado en el barrio de Harlem, es uno de los escenarios históricos del jazz y el soul en Estados Unidos, y el escenario en el que Holiday actuó en múltiples ocasiones durante su carrera.

A lo largo de su carrera, Wilson también abrió conciertos para Miles Davis y realizó giras con el trompetista Wynton Marsalis, dos de las figuras más importantes del jazz del siglo XX. Esas colaboraciones la ubicaron en la primera línea del género en un momento en que el jazz buscaba nuevas audiencias sin resignar su tradición.

En 2022, la National Endowment for the Arts (NEA) la designó Jazz Master, la distinción más alta que ese organismo federal otorga a los músicos de jazz en Estados Unidos. La NEA entrega ese reconocimiento desde 1982 a artistas que hayan hecho contribuciones excepcionales al género. Wilson fue incluida entre los pocos nombres que recibieron ese título, junto a figuras como Herbie Hancock, Wayne Shorter y Ornette Coleman.

Wilson dejó más de una docena de álbumes, cuatro décadas de actuaciones y una visión del jazz vocal que influyó en músicos de varios géneros. Su repertorio incluyó composiciones propias e interpretaciones de Neil Young, Muddy Waters y Robert Johnson, sin limitarse a un género. Quienes la conocieron y escucharon consideran que su versatilidad es su rasgo más difícil de reemplazar.