La literatura cordobesa despide a Lilia Lardone, una escritora cuya extensa trayectoria estuvo marcada por la pasión por los libros, la creación literaria y una permanente tarea de promoción de la lectura y la escritura. Nacida en Hernando, Córdoba, el 24 de octubre de 1941, Lardone se graduó como licenciada en Letras Modernas en la Universidad Nacional de Córdoba y desarrolló desde muy temprano una intensa actividad vinculada con la cultura. Trabajó en el área cultural de la Municipalidad de Córdoba y tuvo una participación destacada en la organización de distintas ediciones de la Feria del Libro de Córdoba. También integró el CEDILIJ —Centro de Difusión e Investigación en Literatura Infantil y Juvenil y participó como jurado en numerosos concursos literarios nacionales e internacionales. Pero su recorrido excedió ampliamente la gestión cultural. Desde mediados de los años 80 coordinó talleres de escritura y desarrolló una importante tarea de formación, especialmente vinculada con la literatura destinada a niños y jóvenes. Durante años dictó cursos y seminarios para docentes sobre promoción de la lectura y criterios de selección de textos. UNA ESCRITORA QUE LLEGÓ A LA FICCIÓN DESPUÉS DE LOS 50 Uno de los rasgos singulares de su historia literaria es que Lardone comenzó a escribir ficción después de los cincuenta años. Ella misma contó en distintas entrevistas que durante mucho tiempo se consideró, antes que nada, una lectora, hasta que la experiencia de los talleres de escritura que coordinaba la llevó a preguntarse por su propia capacidad para crear historias. Su primer libro, Nunca escupas para arriba, recuperó coplas anónimas cordobesas. Luego llegó El Cabeza Colorada, una recreación de cuentos populares de Córdoba. En 1998 publicó Puertas adentro, novela que recibió una distinción del Fondo Nacional de las Artes y que con el tiempo se convirtió en una de las obras centrales de su producción. Al año siguiente obtuvo uno de los grandes reconocimientos de su carrera: el Primer Premio Latinoamericano de Literatura Infantil y Juvenil Norma/Fundalectura, en Bogotá, por Caballero Negro. El reconocimiento significó una consagración para una autora que había ingresado relativamente tarde al mundo de la ficción. En 2003 llegó otra importante distinción internacional: Papiros fue seleccionado para integrar The White Ravens, la prestigiosa selección de la Biblioteca Internacional de la Juventud de Múnich. ENTRE LA LITERATURA PARA ADULTOS Y EL UNIVERSO DE NIÑOS Y JÓVENES La producción de Lardone fue tan diversa como sostenida. En narrativa para adultos publicó, entre otros títulos, Puertas adentro, Esa chica y Vidas de mentira. También incursionó en la poesía con Pequeña Ofelia y Diario del río. Su literatura infantil y juvenil ocupa, sin embargo, un lugar fundamental dentro de su obra. A Caballero Negro se sumaron El nombre de José, Papiros, Los Picucos, Los asesinos de la calle Lafinur, La niña y la gata, La fábrica de cristal, El día de las cosas perdidas, Benja y las puertas, La banda de los coleccionistas, El olor del cocodrilo, La gran persecución y El segundo cajón, entre otros títulos. También fue una importante compiladora. En Es lo que hay. Antología de la narrativa joven en Córdoba reunió a nuevos autores de la provincia, mientras que Córdoba cuenta. Antología de literatura para niños trazó un mapa de voces destinadas a los lectores más jóvenes. UNA TAREA COMPARTIDA CON OTROS ESCRITORES Su preocupación por la enseñanza de la escritura también quedó plasmada en varios libros realizados junto a María Teresa Andruetto, con quien compartió una extensa experiencia de trabajo. Entre ellos se encuentran La construcción del taller de escritura, La escritura en el taller y El taller de escritura creativa. Ambas autoras también participaron en Ribak, Reedson, Rivera. Conversaciones con Andrés Rivera, un libro de entrevistas al escritor argentino. En 2012 publicó además 20.25. Quince mujeres hablan de Eva Perón, una obra construida a partir de testimonios femeninos que recuperan distintas miradas sobre la figura de Eva Perón. Su trayectoria recibió otros reconocimientos, entre ellos el Premio Saúl Taborda de Letras, otorgado en 2009 por su trayectoria y su tarea a favor de la lectura y la escritura. También había sido incorporada a la Lista de Honor de ALIJA por su trabajo teórico sobre poesía e infancia. HOMENAJES NECESARIOS Y OPORTUNOS: Editorial Comunicarte publicó de su autoría: La niña y la gata, Los Picucos, Benja y las puertas, la antología de escritura cordobesa para niños Córdoba cuenta, La banda de los coleccionistas, La Fábrica de Cristal, El segundo cajón, Papiros y Puertas adentro. En septiembre de 2024, esta editorial realizó una retrospectiva de su obra en la Capilla del Buen Pastor donde mantuvo una conversación profunda con uno de sus alumnos y también colega dilecto: Federico Falco, la que fue compartida por un auditorio completo y atento. Y en 2026, Esa chica, una de sus novelas más reconocidas, volvió a las librerías en una nueva edición, confirmando la vigencia de una obra que continúa encontrando lectores. EL LEGADO DE UNA MUJER DE LIBROS Lardone construyó durante décadas una relación profunda con Córdoba y con sus escritores, lectores, docentes y jóvenes autores. Su literatura supo transitar territorios íntimos y familiares, conflictos sociales, secretos, pérdidas y vínculos, mientras que sus libros para niños y jóvenes encontraron una manera particular de abordar temas complejos sin perder la imaginación, el humor y la esperanza. Su legado no queda solamente en los numerosos libros que publicó. También está en los talleres, en los lectores que descubrieron la literatura a través de sus textos, en los escritores a los que acompañó y en la tarea persistente de construir una comunidad alrededor de la palabra. Con la muerte de Lilia Lardone, Córdoba pierde a una de sus grandes trabajadoras de la cultura y a una escritora que hizo de la literatura una forma de conocimiento, de memoria y de encuentro. Su obra, sin embargo, permanece allí donde siempre quiso que estuviera: en los libros y, sobre todo, en los lectores.