
La brecha entre los trabajadores declarados al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) y los que registran aportes efectivamente acreditados fue de 767.448 personas en mayo de 2026, según datos de la Oficina de Estudios de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). En noviembre de 2023, último mes de la gestión de Alberto Fernández, esa diferencia era de 2.197.496 personas. La disminución en 1.430.048 casos en dos años y medio -equivalente a una baja del 65%- constituye el índice de morosidad previsional que ARCA utiliza para medir la brecha entre lo declarado y lo pagado al sistema jubilatorio.
El indicador refleja una menor distancia entre lo declarado y lo efectivamente pagado al sistema jubilatorio, aunque no identifica por sí solo la causa de esa diferencia. Con esa salvedad metodológica, los datos de ARCA muestran que en mayo de 2026 había 516.222 empleadores aportantes al SIPA, frente a 538.257 de noviembre de 2023: una diferencia de 22.035 unidades.
Los trabajadores aportantes pasaron de 11.112.309 a 8.847.720, una caída de 2.264.589 personas, que parece vincularse más con la depuración del padrón previsional que el cambio en la cantidad de personas ocupadas, puesto que en ese período el total de empleados registrados se contrajo en 645.000 trabajadores, y el de los que se desempeñan en la informalidad se elevó en 758.000 individuos.
Si se compara la serie de datos para mayo desde 2003 -para cotejar períodos homogéneos y no afectados por estacionalidad-, se advierte no solo que la relación apenas superior al 80% entre trabajadores cotizantes y aportantes al Sistema Integrado Previsional Argentino en noviembre de 2023 fue una de las más bajas de la serie histórica -únicamente fue menor en la pandemia de Covid-19 en 2020 y 2021-, el promedio de los últimos 24 años fue 86%, y subió a 91% en mayo de 2026.
La relación apenas superior al 80% entre trabajadores cotizantes y aportantes al SIPA en noviembre de 2023 fue una de las más bajas de la serie histórica
En cantidades de trabajadores, el valor máximo de cotizantes se registró en 2024, con 11,2 millones, y también de aportantes, con casi 9,2 millones de personas, y una brecha récord próxima a 2,2 millones de afiliados en 2023; mientras que en mayo de 2026 se anotaron 8,9 millones de cotizantes y 8,1 millones de aportantes, que determinó la menor diferencia entre ambos en las últimas dos décadas.
Qué muestra el desglose por tamaño de empleador
El análisis de los cotizantes al sistema previsional por tamaño de empleador es el punto donde la lectura del SIPA exige mayor cautela interpretativa. El segmento de empleadores con un único asalariado fue el que más unidades perdió en términos absolutos: 11.419, al pasar de 197.309 a 185.890, una caída del 5,8%. A primera vista, el dato podría leerse como el cierre masivo de microemprendimientos unipersonales.
El segmento de empleadores con un único asalariado fue el que más unidades perdió en términos absolutos: 11.419, al pasar de 197.309 a 185.890, una caída del 5,8 por ciento
Pero el SIPA incluye en ese segmento a dos universos que nada tienen que ver con el mundo empresario: los administradores de consorcios de propiedad horizontal -que tienen registrado como empleado a un encargado de edificio- y los hogares particulares que tienen inscripto a personal para tareas domésticas.
Cuando un consorcio prescinde del encargado, o cuando una familia deja de registrar a su empleada doméstica, ambos desaparecen del padrón de empleadores del SIPA sin que ninguna empresa haya cerrado sus puertas. La cifra de bajas en ese tramo, por lo tanto, evidencia fenómenos de naturaleza completamente distinta y no puede asegurarse que obedece a destrucción de tejido productivo.
El tramo de dos asalariados también registró una pérdida: 5.171 empleadores menos, de 90.770 a 85.599 (5,7%). Aquí la misma distorsión puede operar, aunque en menor escala: consorcios con dos encargados o familias con dos empleados del hogar forman parte del universo medido, además de pequeños talleres o comercios familiares de cercanía.
La paradoja del tramo de 41 a 50 asalariados
En sentido contrario a la tendencia general, el segmento de empleadores con entre 41 y 50 asalariados fue el único que creció en el período: sumó 150 unidades (de 4.808 a 4.958) y registró un aumento de 6.875 trabajadores aportantes (de 217.131 a 224.006). Es también el único tramo, en toda la tabla que desagrega ARCA, con variación positiva en cantidad de trabajadores.
El segmento de empleadores con entre 41 y 50 asalariados fue el único que creció en el período: sumó 150 unidades
Aquí también rige la misma advertencia metodológica: ese crecimiento no implica necesariamente la apertura de nuevas empresas ni la incorporación neta de personal. Puede reflejar que empleadores de tramos adyacentes -con 35 o con 55 asalariados- migraron hacia ese rango por variaciones en su nómina, o que hubo regularizaciones de relaciones laborales preexistentes que las hicieron visibles en el padrón por primera vez.
Las grandes empresas concentran la mayor pérdida de trabajadores
En el extremo superior de la escala, el segmento de empleadores con más de 5.000 asalariados se redujo de 88 a 78, con una disminución promedio de 486 personas por establecimiento, pero en el agregado se tradujo en la pérdida de 161.715 trabajadores cotizantes, al pasar de 1.757.022 a 1.595.307. Cada empleador que deja de registrar pagos en ese tramo -sea por mora, por reducción de plantilla, por reestructuración o por cualquier otro motivo que el SIPA no discrimina- arrastra decenas de miles de trabajadores fuera del cómputo de cotizantes, aunque no todos corresponden a desvinculaciones por diferentes causas -despido, cambio de empleo, retiro por jubilación o migraciones internas y al exterior-.
El segmento de 1.501 a 2.500 asalariados fue el de mayor caída porcentual en trabajadores dentro de los tramos grandes: perdió 25.442 aportantes (7,9%), con 7 trabajadores menos promedio por empleador. Eso indica que las empresas de ese tamaño que permanecieron en el padrón redujeron su nómina declarada de forma apreciable, o que acumularon desfases entre declaración y pago que se manifiesta entre la cantidad de aportantes en el mes y los cotizantes en el sistema a ese momento.
Las empresas de ese tamaño que permanecieron en el padrón redujeron su nómina declarada de forma apreciable, o que acumularon desfases entre declaración y pago
Por tamaño agregado, las cifras son las siguientes:
- Las microempresas (hasta 5 asalariados) se redujeron en 18.901 empleadores y 29.490 trabajadores cotizantes.
- Las pequeñas (de 6 a 50) bajaron 2.657 empleadores y 28.621 aportantes.
- Las medianas (de 51 a 500) retrocedieron 424 empleadores y 68.151 aportantes.
- Las grandes (más de 500) perdieron 53 empleadores, pero concentraron la mayor caída en trabajadores: 205.530 aportantes menos.
Cotizantes dependientes, autónomos y monotributistas
El cuadro general de cotizantes al SIPA muestra una dinámica dispar según la categoría. Los cotizantes dependientes -trabajadores en relación de dependencia con aportes acreditados- cayeron de 6.120.024 en noviembre de 2023 a 5.738.513 en mayo de 2026, una pérdida de 381.511 personas (6,2%). Esa caída es más pronunciada que la de los aportantes declarados, lo que explica el ensanchamiento del indicador de morosidad.
En cambio, los cotizantes autónomos crecieron en ese período de 579.428 a 766.760, un aumento de 187.332 personas (32,3%). Los cotizantes monotributistas también subieron, de 2.255.831 a 2.393.290 registros únicos -no incluyen los aportantes en otra condición: asalariado, jubilado y pensionado- (137.459, equivalente al 6,1).
El crecimiento en ambas categorías puede responder a distintos factores: nuevas adhesiones, regularizaciones de períodos vencidos mediante planes de facilidades de pago, o migraciones desde la relación de dependencia hacia formas de trabajo independiente. El SIPA, nuevamente, registra el pago a través de las Declaraciones Juradas de los Empleadores, pero no informa la causa del movimiento.
Qué sectores registraron las mayores caídas
Por rama de actividad, la construcción fue el sector con mayor caída en trabajadores aportantes en el período: perdió 77.391 personas, al pasar de 468.946 a 391.555 (16,5%). Le siguió la industria manufacturera con 71.417 aportantes menos (5,7%), y transporte y almacenamiento con una baja de 60.032 (11,6 por ciento).
La administración pública registró una caída de 60.183 aportantes, de 1.334.558 a 1.274.375 trabajadores -concentrada en las gobernaciones provinciales, porque Nación recorta mes a mes la nómina-.

En el plano de los empleadores por sector, el comercio y talleres de autos fue el rubro con más bajas: 5.468 empleadores menos, de 158.768 a 153.300. Transporte y almacenamiento perdió 4.453 empleadores (de 36.156 a 31.703), y servicios personales, 2.918 (de 59.214 a 56.296).
Entre los pocos sectores con variación positiva en trabajadores aportantes se destacan agro y pesca (28.257, de 328.408 a 356.665) y enseñanza (53). En empleadores, los sectores de actividades administrativas y de apoyo sumaron 531 unidades, y la explotación de minas y canteras incorporó 76 emprendedores.
Movimientos positivos tampoco implican necesariamente nuevas aperturas: pueden reflejar regularizaciones, cambios en la clasificación sectorial de empleadores existentes o variaciones en los pagos
Esos movimientos positivos tampoco implican necesariamente nuevas aperturas: pueden reflejar regularizaciones, cambios en la clasificación sectorial de empleadores existentes o variaciones en los pagos dentro del período de liquidación.
Qué cambia en el promedio por empleador
Uno de los datos que la serie de ARCA permite calcular es el promedio de aportantes por empleador en cada tramo. En los segmentos pequeños -de 1, 2 y 3 a 5 asalariados-, ese promedio prácticamente no varió entre noviembre de 2023 y mayo de 2026: se mantuvo en 1, 2 y 4 trabajadores, respectivamente.
Eso indica que las bajas en esos tramos se explican por la desaparición de empleadores del padrón -sea por cierre, por desregistración del personal doméstico o de encargados de edificio, o por mora acumulada- y no por una reducción del plantel dentro de cada unidad que permaneció activa.
En los tramos grandes, en cambio, el promedio de trabajadores por empleador sí cayó. El segmento de más de 5.000 asalariados pasó de un promedio de 19.966 a 20.453 trabajadores por empleador -paradójicamente, subió, porque los 10 empleadores que salieron del padrón eran los de menor dotación relativa dentro de ese grupo-
El segmento de 501 a 1.500 asalariados pasó de 803 a 808 trabajadores promedio, y el de 2.501 a 5.000 de 3.304 a 3.342. Esas subas en el promedio dentro de los tramos grandes sugieren que los empleadores que dejaron de figurar en el padrón eran los de menor escala dentro de cada rango, mientras los de mayor dotación se mantuvieron.
En el gobierno de Javier Milei no cerraron poco más de 22.000 empresas sino 3.800, aproximadamente, con unos 57.100 asalariados
Si se relaciona la disminución del total de aportantes al sistema de cotizantes en el Sistema Integrado Previsional Argentino con la baja del total de cotizantes y se la divide por la cantidad de trabajadores promedio por empleador, surge que en el gobierno de Javier Milei no cerraron poco más de 22.000 empresas sino 3.800, aproximadamente, con unos 57.100 asalariados.




