La llegada de los meses más críticos para el fenómeno de El Niño mantiene en alerta a las autoridades colombianas. Las condiciones previstas para el último trimestre podrían aumentar la presión sobre el suministro de agua y favorecer la aparición de incendios, dos situaciones que ya generan preocupación en varias ciudades del país.
El Ideam advirtió que las condiciones asociadas al fenómeno tienen un 90% de probabilidad de mantenerse hasta comienzos de 2027. Además, el instituto estimó en 75% la posibilidad de que este episodio alcance la mayor intensidad registrada. Entre octubre y diciembre, el fenómeno podría llegar a la categoría de “muy fuerte”.

La evolución del océano Pacífico es uno de los factores que sustenta la advertencia. De acuerdo con las proyecciones del Ideam, la temperatura superficial del océano podría alcanzar los 3,5 °C durante el último trimestre del año, una condición que las autoridades siguen de cerca por sus posibles efectos.
En las capitales del país, los riesgos ya empiezan a reflejarse en distintos frentes. La Asociación Colombiana de Ciudades Capitales, Asocapitales, reportó que ocho ciudades están en nivel de riesgo rojo frente al fenómeno, mientras 17 aparecen en naranja y siete en amarillo, según el Índice de Vulnerabilidad Urbana ante El Niño.
Entre las capitales con mayores niveles de riesgo están Santa Marta, San Andrés, Riohacha, Quibdó y Cúcuta. La clasificación fue presentada durante la II Mesa Técnica de Seguimiento al Fenómeno de El Niño, convocada por Asocapitales con acompañamiento de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, Ungrd. Para las administraciones locales, el acceso al agua concentra buena parte de la preocupación. Andrés Santamaría, director ejecutivo de Asocapitales, señaló que el desabastecimiento de agua representa el 77 % de los riesgos identificados, mientras los incendios de cobertura vegetal alcanzan el 64 %.

La situación de los incendios ya deja afectaciones reportadas por la Ungrd. David Santiago Tamayo, director de la entidad, informó que 78 personas han resultado afectadas y que 14 viviendas presentan daños. Otras 10 casas fueron destruidas y un acueducto también sufrió afectaciones. El impacto sobre las actividades productivas también es considerable. Según las cifras expuestas por la Ungrd, 119.569 hectáreas de cultivos y sistemas productivos han resultado afectadas como consecuencia de las condiciones registradas.
En algunas capitales, las consecuencias relacionadas con la disponibilidad de agua ya son visibles. Medellín tiene interrupciones programadas del servicio de acueducto en seis comunas, mientras Cali enfrenta periodos prolongados de sequía que mantienen la atención sobre el suministro y las condiciones para las actividades productivas. La situación se extiende además hacia el sur del país. En Leticia, el nivel del río Amazonas descendió y esta condición estaría comprometiendo el abastecimiento de agua y la producción agrícola de la región.
El panorama presentado durante la mesa técnica plantea retos para las autoridades locales en distintos territorios. Mientras algunas ciudades afrontan problemas asociados con el suministro de agua, otras deben responder a incendios de cobertura vegetal y a las consecuencias que estas condiciones generan sobre viviendas, acueductos, cultivos y sistemas productivos.

Las cifras de vulnerabilidad permiten dimensionar la distribución del riesgo entre las capitales, pero los reportes de afectaciones muestran que los efectos del fenómeno ya tienen expresiones concretas en diferentes regiones. A esto se suma la previsión de que las condiciones persistan durante varios meses más.
Con el escenario proyectado por el Ideam, las administraciones locales deberán mantener la atención sobre los dos riesgos que aparecen con mayor frecuencia en la medición de Asocapitales: la disponibilidad de agua y los incendios de cobertura vegetal. El comportamiento previsto para los próximos meses mantiene estas situaciones entre las principales preocupaciones de las ciudades capitales. La combinación de las alertas territoriales, los daños reportados y las proyecciones climáticas deja un escenario de vigilancia para el país.


