Okinawa, el archipiélago japonés que este domingo elegirá gobernador, atraviesa un clima electoral transformado por la creciente presencia militar de China en aguas cercanas a Taiwán, en una contienda marcada por el auge de posturas favorables a un mayor gasto en defensa entre los votantes más jóvenes.
Durante décadas, los residentes de esta región del sur de Japón expresaron malestar por albergar la mayor parte de las instalaciones militares de Estados Unidos en el país, un descontento alimentado por delitos cometidos por militares, la contaminación acústica constante y el rechazo puntual a la base aérea del Cuerpo de Marines ubicada en la ciudad de Ginowan. Sin embargo, ese reclamo histórico ya no domina el debate. La aparición frecuente de aviones y drones chinos sobre la zona modificó las prioridades de buena parte del electorado, con mayor peso entre las nuevas generaciones.
La primera ministra Sanae Takaichi declaró en noviembre pasado que una invasión china de Taiwán representaría una crisis existencial para Japón, lo que abriría la puerta a la intervención de sus propias fuerzas armadas. Esa postura impulsó el traslado de recursos militares hacia las islas del sur, entre ellos bases de misiles, depósitos de municiones e instalaciones de radar, con el apoyo de buena parte de los alcaldes locales.
El candidato opositor, Genta Koja, de 42 años, cuenta con el respaldo del partido gobernante de Takaichi y mantiene una disputa muy pareja con el gobernador en funciones, según encuestas locales. Una victoria suya facilitaría el avance de ese despliegue militar. “No podemos ignorar el hecho de que el entorno de seguridad en torno a Okinawa se ha vuelto más crítico”, sostuvo Koja. Agregó que la región “debe tener la capacidad de defenderse y disuadir cualquier agresión”.
El gobernador actual, Denny Tamaki, aspira a un tercer mandato y continúa opuesto a la reubicación de la base de los Marines de Futenma, situada en pleno centro urbano de Ginowan, hacia el sitio costero de Henoko, acordado hace dos décadas entre autoridades japonesas y estadounidenses. Aquel proyecto generó rechazo entre la población local, que reclamó la salida completa de la base del archipiélago. No obstante, tras agotar las vías legales para frenar el traslado, Tamaki redujo las menciones al tema en su campaña y volcó el discurso hacia su gestión, con el crecimiento del turismo, el aumento de los ingresos y un presupuesto de inversión récord para 2026 como principales argumentos.
Koja, en cambio, afirmó que respaldaría mantener la base del Cuerpo de Marines en Okinawa por ser la vía más rápida para cerrar las instalaciones de Futenma, aunque planteó que otras regiones de Japón deberían asumir una mayor proporción de la carga que representan las bases militares en el país.
El partido de Takaichi ya obtuvo los cuatro escaños de Okinawa en la Cámara Baja durante los comicios celebrados a principios de este año, por primera vez en la historia de la prefectura. Un triunfo de Koja extendería ese avance también al gobierno local del archipiélago.
Entre los antecedentes que alimentan el debate figura el lanzamiento de misiles chinos sobre el centro de la industria de semiconductores en 2022, cuando uno de los proyectiles cayó dentro de la zona económica exclusiva del país, al sur de una isla de la prefectura. A eso se suma la presencia habitual de embarcaciones armadas de la guardia costera china en cercanías de islotes deshabitados administrados por Japón y también reclamados por Beijing.
El respaldo a unas fuerzas de defensa más sólidas ya se traduce en cifras concretas. Un relevamiento de los medios locales Okinawa Times y Asahi Shimbun, realizado los días 5 y 6 de septiembre, indicó que el 45% de los habitantes de la prefectura apoya el refuerzo militar japonés en el archipiélago, frente a un 34% que se manifestó en contra. Entre los consultados de 40 a 49 años, ese apoyo alcanzó el 69%, el porcentaje más alto registrado entre los distintos grupos etarios.
Michael Bosack, director del Parley Policy Institute, atribuyó este giro a un recambio generacional en la forma de entender el legado militar estadounidense en la isla. “Las circunstancias han cambiado significativamente”, afirmó, y vinculó la transformación con la percepción del riesgo proveniente de China y con inquietudes económicas propias de los votantes más jóvenes.
El fenómeno no se limita a la prefectura. Un sondeo realizado a comienzos de este año entre japoneses de entre 17 y 19 años mostró que las Fuerzas de Autodefensa superaron a la constitución pacifista del país como factor considerado esencial para preservar la paz, resultado que invirtió el orden obtenido en una encuesta similar de 2023.
Okinawa registra el ingreso medio más bajo entre las prefecturas japonesas, pese a contar con una de las esperanzas de vida más altas del mundo. Junto a la agenda de seguridad, Koja propuso duplicar los ingresos regionales y convertir al archipiélago en un polo de salud y cosmética, mientras Tamaki destacó su capacidad para obtener recursos del gobierno central.
(Con información de Bloomberg)
