Madrid, 2 sep (EFE).- El Gobierno español pidió este miércoles la "máxima cautela" sobre un informe policial que apunta a que agentes marroquíes guiaron la entrada irregular y masiva de personas en Ceuta desde Marruecos, pero la oposición conservadora y algunos partidos de izquierda exigieron la dimisión del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.
El líder del Partido Popular (PP), el principal de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, acusó al jefe del Ejecutivo, el socialista Pedro Sánchez, de ocultar informes sobre la crisis.
Le exigió que convoque de inmediato a la embajadora de Marruecos en España, Karima Benyaich, para pedirle explicaciones; y que llame a consultas al español en el país vecino, Enrique Ojeda.
Por el contrario, el ministro de Justicia y Presidencia, Félix Bolaños, dijo que el Ejecutivo no se pronunciará sobre una eventual responsabilidad de Marruecos en esta crisis, que comenzó a finales de julio, hasta conocer los detalles del documento remitido por la Policía a una jueza de la Audiencia Nacional española.
El informe, adelantado la noche pasada por el periódico digital El Español, dice que la "invasión" de la ciudad norteafricana española de Ceuta "fue guiada por gendarmes marroquíes a las órdenes de agentes de paisano con un fin distinto del migratorio".
A raíz de su publicación, el ministro Grande-Marlaska, pidió al director general de la Policía, Francisco Pardo, que le comunicara si el documento era cierto y desde cuándo las fuerzas de seguridad disponían de esa información.
El Ejecutivo, aseguró Bolaños, es "el primer interesado en conocer qué sucedió" el pasado 30 de julio, cuando decenas de miles de personas cruzaron la frontera ilegalmente, y en que la investigación de las fuerzas de seguridad progrese para "conocer con exactitud todo lo que ocurrió aquellos días".
El lunes pasado, el presidente del Gobierno Sánchez aseguró que no existía "ninguna información" por parte de las fuerzas de seguridad, de los servicios secretos españoles (CNI) o incluso de otros servicios de inteligencia que apuntase a la "participación de una u otra forma" de las autoridades de Marruecos en la crisis migratoria de Ceuta.
La ciudad, fronteriza de Marruecos, vive una grave crisis socioeconómica, problemas de seguridad y un malestar creciente de los residentes locales tras la entrada masiva de más de 70.000 personas el 30 y 31 de julio.
Unas 5.000, entre inmigrantes magrebíes y subsaharianos, permanecen aún en la localidad, después de regresar la mayoría, según los datos del Gobierno español, que ha destacado la "colaboración" del otro país para resolver la situación.
Pero las explicaciones del Gobierno no convencen a los conservadores, que pidieron hoy la misión de Grande-Marlaska, al que acusaron de mentir por decir que no conocía el citado informe policial.
"Hoy Marlaska se hace el sorprendido con un informe de la Policía que advertía de la invasión de Ceuta. Lo negó durante un mes y ha quedado en evidencia", argumentó el secretario general del Partido Popular, Miguel Tellado, en la red X.
Un portavoz de Vox (extrema derecha), Javier Cortés, señaló que la crisis migratoria de Ceuta es un "acto de guerra híbrida" impulsado por Marruecos, y calificó de "invasores" a las personas que entraron desde Marruecos.
Los críticas llegan también de Sumar (izquierda), socio minoritario del gobierno de coalición español, que reprocha la gestión de la crisis y que se pretenda eximir de responsabilidad a Marruecos, lo que agrieta la relación con el Partido Socialista de Pedro Sánchez, la otra parte del Ejecutivo.
Izquierda Unida, que es parte de Sumar, reclamó también la renuncia del ministro Grande-Marlaska si se confirma que conocía el informe policial. Y la ministra de Sanidad, la izquierdista Mónica García, consideró hoy "indudable" una responsabilidad de Marruecos por acción u omisión
También en la izquierda, Podemos pidió igualmente la dimisión del ministro del Interior Grande-Marlaska y denunció que el Gobierno "siga defendiendo" a Marruecos y "mintiendo", según escribió en X su portavoz, Pablo Fernández, que consideró la gestión un "desastre". EFE
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